11/10/2026

3-0, roja y… ¡casi empate! El Deportivo hace sudar sangre a la Real Sociedad

Los gallegos firman 20 minutos de asedio en Anoeta tras los goles de Soriano y Yeremay. Remiro salva a los locales de un empate que habría sido histórico.

No se puede reprochar nada a este Deportivo. O sí, quizás, el haber regalado 45 minutos de más. Pero cuando el equipo de Hidalgo parecía muerto y enterrado tras un contundente 3-0, los gallegos sacaron a relucir esa casta que define a la afición blanquiazul y estuvieron a un solo gol de firmar un empate que habría sido histórico en Anoeta.

La Real Sociedad se llevó los tres puntos (3-2), sí, pero lo hizo con el corazón en un puño, temblando en los minutos finales y consciente de que el Deportivo le perdonó la vida. Los donostiarras, que celebraron el triunfo casi como un milagro, vieron cómo el equipo coruñés les comía terreno en apenas diez minutos de locura.

Un primer tiempo para olvidar

El partido comenzó con un guion espeso, muy espeso. La Real dominaba la posesión, pero el Depor, bien plantado con un bloque bajo, desactivaba cualquier intento de fluidez local. Durante los primeros 25 minutos, Anoeta bostezaba. Sin embargo, a la media hora, una desconexión defensiva permitió a Jon Martín cabecear a la red un centro medido de Carlos Soler. El gol dolió, pero lo peor estaba por llegar: cinco minutos después, Zakharyan ampliaba la renta con un disparo raso desde el borde del área.

El Deportivo bajó los brazos y se fue al vestuario con un 2-0 que, aunque justo por lo visto en el campo, dejaba una sensación de impotencia. La grada visitante, presente en Anoeta, temía una goleada.

El tercero y el despertar de un gigante

Nada más volver de los vestuarios, el guion cambió drásticamente. Gonçalo Guedes, tras un robo de Barrenetxea, culminaba un contragolpe letal para poner el 3-0 en el marcador. Parecía el gol de la sentencia, el gol que mataba el partido. Pero nadie contaba con la reacción del Depor.

Obligado por el marcador, el conjunto gallego dio un paso adelante y, con más corazón que cabeza, empezó a ahogar a la Real. Mario Soriano encendió la mecha con un golazo desde fuera del área que sorprendió a Remiro. El 3-1 devolvía la vida al Deportivo.

Y entonces llegó el momento clave del partido. El colegiado Sesma Espinosa decretó penalti sobre Nsongo y expulsó con roja directa a Pablo Marín. Yeremay, con una sangre fría envidiable, engañó al guardameta donostiarra para poner el 3-2. Quedaban casi 20 minutos y el Deportivo tenía un jugador más.

Asedio blanquiazul

El Deportivo se vino arriba. Anoeta dejó de rugir para empezar a susurrar nervios. La Real, con un jugador menos, se metió atrás, renunciando al ataque y defendiendo el resultado con uñas y dientes. El asedio coruñés fue total. Remiro se convirtió en el héroe inesperado de los locales, salvando dos mano a mano clarísimos que habrían supuesto el empate.

El Deportivo lo intentó de todas las formas posibles: centros laterales, disparos lejanos, jugadas individuales. La Real, descompuesta, veía cómo el balón no salía de su área. Incluso con la expulsión de Amatucci en el minuto 89 (que igualó la contienda numérica), el Depor siguió empujando, pero la falta de puntería y el muro de Remiro evitaron el premio del empate.

El Deportivo cae en Anoeta, pero lo hace con la cabeza muy alta. Se va con cero puntos, pero con la certeza de que este equipo tiene alma y que, si juega con la intensidad de la segunda mitad, ganará muchos partidos esta temporada.

La Real Sociedad, por su parte, respira aliviada. Ganó, pero sufrió demasiado. Se llevó un susto mayúsculo ante un Deportivo que, fiel a su historia, nunca deja de creer. El fútbol, a veces, es cruel con el que más lo intenta. Esta vez, la fortuna se quedó en San Sebastián, pero el orgullo viajó de vuelta a A Coruña.