En semanas anteriores hemos hablado del papel que juegan muchos perros en el apoyo emocional, físico y psíquico del día a día de muchas personas. Baste señalar, por ejemplo, que en los casi dos millones de hogares unipersonales de la tercera edad, un tercio viven acompañados de un perro, y de ese tercio prácticamente el 80% son mujeres.
Pero hay un aspecto de la compañía de los perros que hoy, 8 de marzo, es importante destacar: el perro de seguridad; porque más allá de órdenes de alejamiento, cambios de domicilio, pulseras telemáticas y otras medidas similares, muchas mujeres víctimas de violencia de género han comenzado a recurrir a la asistencia y apoyo de perros que contribuyen a su tranquilidad y seguridad ante la posible cercanía de su agresor.
En la actualidad se calcula que más de centenar y medio de mujeres víctimas de violencia de género han conseguido un perro de protección; sin duda, aún es un número muy pequeño pero que abre la puerta a un recurso excepcional que puede devolver confianza y seguridad a un colectivo que se mueve entre el riesgo, el miedo y la tensión emocional en su día a día.
Buena muestra de ello son el “Proyecto Pepo” o el “Plan AMMA”, iniciativas privadas, solidarias y sin ánimo de lucro (al que ya se han sumado algunas instituciones) en los que se pretende la recuperación de las víctimas de violencia machista, aumentando su nivel de confianza y bienestar.
Pero las mujeres de violencia machista no deben recurrir por su cuenta a los conocidos como perros potencialmente peligrosos (PPP) buscando protección en ellos, sino que es de toso punto imprescindible que exista un adiestramiento previo. Y es que los perros de protección o seguridad son adiestrados por profesionales capacitados y autorizados legalmente, compartiendo 160 horas de convivencia y preparación compartidas con sus nuevas tutoras o guías, así no sólo se adaptarán mejor a ellas, sino que serán capaces de comprender las diferencias entre lo que es normal y lo que no en la vida de su nueva compañera.
Sobre la tipología de estos perros, evidentemente suelen tener una buena envergadura física, capaz de disuadir y generar temor en el posible agresor. Es muy importante resaltar que fuera de su labor de identificación de la posible agresión o del agresor, en su vida diaria no revisten peligrosidad alguna para el resto de las personas, desenvolviéndose como cualquier otro perro de compañía. De hecho, en la fase de adiestramiento se le acostumbra a obedecer a comandos verbales y mecánicos (arneses especiales) indicados para las fases de alerta y reacción; incluso, si la víctima sufriese un bloqueo y no fuese capaz de dar una orden, el perro reacciona inmediatamente dando vueltas alrededor de su guía no sólo protegiéndola sino dándole un tiempo adicional para que reaccione.
Para entrar en este tipo de programas las mujeres suelen venir derivadas de trabajadores sociales o incluso policías, debiendo seguir un riguroso protocolo para entrar en el programa (evaluación psicológica, entorno, etc.).
Los beneficios de dichos programas, según estudios de la Universidad Complutense, son evidentes reduciendo la manera significativa el daño psicológico provocado por la situación de violencia al tiempo que se mejora la autoestima, autonomía y el empoderamiento de las víctimas.
Sin duda alguna, y debido a la necesidad que reportan en el desarrollo de una vida normal en las mujeres víctimas de violencias machistas, sería imprescindible modificar la Ley sobre calificación de perros guías y de apoyo para incluir a este nuevo colectivo de perros, que son de todo punto indispensables en la vida y seguridad de estas mujeres, y que sean considerados perros asistenciales dotándoles así de los mismos derechos a ellos y a sus guías.
Así que hoy, 8 de marzo, dentro de las celebraciones del día de la Mujer, no olvidemos reclamar también un espacio para aquellos seres de cuatro patas que no sólo apoyan física y emocionalmente a las mujeres en soledad, a las que sufren de una enfermedad o discapacidad sino también a las mujeres victimas de violencia machista…¡Toda ayuda es poca!

