Los problemas se acumulan – deudas a proveedores récord, inversión cero y desgobierno político – mientras la alcaldesa Diana Piñeiro culpa a sus predecesores sin ofrecer soluciones
En breves días se cumplirán nueve meses del gobierno de Diana Piñeiro al frente del Ayuntamiento de Cambre, un período marcado por la acumulación de graves problemas administrativos, la parálisis institucional y un preocupante deterioro de los servicios públicos. Lejos de mejorar, la situación de los vecinos y vecinas de este municipio coruñés empeora progresivamente, sin atisbos de cambio en el horizonte.
Piñeiro, tercera persona en ocupar la alcaldía en el actual mandato tras la renuncia de Óscar Patiño (UxC) y de María Pan (también de UxC), asumió el cargo a finales de abril de 2025. Con apenas 16 meses por delante hasta las próximas elecciones, lleva ejercido alrededor del 40% de este mandato parcial, tiempo en el que, según los datos y la realidad observable, ha sido incapaz de enderezar un rumbo claramente errático. La estrategia del gobierno local, compuesto por solo 4 concejales de un pleno de 21, parece limitarse a señalar a la anterior corporación de UxC como responsable única de todos los males, sin articular un plan creíble de soluciones.
Una gestión financiera y administrativa en números rojos
Los indicadores de gestión pintan un panorama desolador:
- Pago a proveedores: El periodo medio de pago se sitúa en 227,98 días, una cifra escandalosa que multiplica por siete el máximo legal de 30 días. Esta distorsión ahuyenta a las empresas, reduce la competencia, encarece los servicios y puede llevar a que proveedores renuncien a trabajar con el Concello, como ya ha sucedido.
- Parálisis presupuestaria: El Ayuntamiento arrastra una grave inercia. Tras operar todo 2025 sin presupuestos aprobados, el anuncio de iniciar conversaciones con la oposición para los de 2026 –que deberían estar vigentes desde el 1 de enero– augura que, en el mejor de los casos, se aprobarán cerca del verano. Es decir, más de año y medio de gestión sin una hoja de ruta financiera formal.
- Inversión Cero: El año 2025 ha dejado un triste récord: 0 euros en inversiones reales. Ni los 3 meses y 20 días finales de UxC ni los más de 8 meses de Diana Piñeiro han logrado ejecutar la más mínima inversión. El deterioro de parques infantiles, instalaciones deportivas y calles es la prueba tangible de este abandono.
- Liquidez estéril: En una contradicción que evidencia la inacción, el Concello mantiene en cuentas bancarias un importe superior a su presupuesto anual. Lejos de ser una virtud, esto demuestra un grave fallo en la ejecución de su función: los impuestos de los vecinos no se transforman en servicios o mejoras, sino que permanecen inertes.
Crisis de contratación y fuga de talento
El portal estatal de contratación pública refleja un abandono grave en la gestión contractual. La reciente renuncia de varias empresas por irregularidades en los procesos es solo la punta del iceberg. Las prórrogas irregulares de contratos, práctica que puede constituir delito de prevaricación, son una sombra constante.
Un ejemplo paradigmático fue la contratación del alumbrado navideño. La empresa adjudicataria comenzó la instalación el día que debería de haber terminado, un claro incumplimiento cuyo origen, sin embargo, estuvo en la lentitud del gobierno local: este tardó más de un mes en elegir entre dos ofertas, dejando a la firma apenas tres días para formalizar el contrato y realizar la instalación. Un mal ejemplo, pero no aislado, de incumplimiento de los pliegos.
La situación con los trabajadores municipales no es mejor. Un número significativo de funcionarios busca salida en otras administraciones, en un éxodo silencioso que mina capacidades. La plantilla de Policía Local es el caso más sangrante: con un ratio de 1 agente por cada 5.000 habitantes, Cambre está nueve veces por debajo de la recomendación de la FEMP (1,8 por cada 1.000). El anuncio de una nueva Relación de Puestos de Trabajo (RPT) ha encendido las alarmas sindicales, al interpretarse como un intento de beneficiar a una minoría de la escala máxima, con una mesa de negociación de dudosa composición. Todo apunta a un deterioro severo de la relación y a nuevas movilizaciones.
Un panorama político fragmentado y sin liderazgo
Este desgobierno se sustenta en una realidad política enrarecida. Diana Piñeiro gobierna con un equipo de solo 3 concejales, fruto de un pleno superdividido: UxC con 7 ediles es la primera fuerza pero renunció a gobernar; el PP, con 5 concejales electos en 2023 (aunque una concejala se fue a no adscrita); el PSOE tiene 4; el BNG, 3; y Alternativa dos Veciños, 2.
Ningún partido muestra un liderazgo fuerte, ni a nivel local ni desde las instancias superiores de sus formaciones, que parecen haber abandonado a su suerte al municipio. Es un escenario ideal para la irrupción de nuevas fuerzas en 2027, pero que deja a Cambre en una tremenda incertidumbre y desamparo hasta entonces.
Conclusión: Futuro incierto
A falta de un giro radical en la gestión, los próximos 16 meses se presentan como una prolongación de la parálisis y el deterioro. Los vecinos de Cambre pagan impuestos por unos servicios que se resienten, en un municipio donde las calles, los parques y la administración misma muestran signos de abandono. El Ayuntamiento de Cambre no es solo un gobierno en minoría; a juzgar por los hechos y los datos, es, hoy por hoy, un ayuntamiento fallido.

