Un solitario gol de Zakaria en el primer tiempo y una actuación estelar del portero Álvaro Fernández permiten a los blanquiazules sumar tres puntos vitales en Riazor, pese a jugar con diez en el descuento por la expulsión de Yeremay
R.C. Deportivo 1 – 0 S.D. Eibar | Jornada 27 de LaLiga Hypermotion
El estadio ABANCA-Riazor volvió a demostrar por qué es uno de los fortines de la categoría. El Deportivo logró una victoria sufrida pero de enorme valor ante un Eibar que dominó durante largos tramos del partido, pero que se topó una y otra vez con la inspiración de Álvaro Fernández y con la solidez defensiva de un equipo que supo sufrir para llevarse los tres puntos.
La entrada de más de 22.000 espectadores en Riazor merece un capítulo aparte. Pese al incómodo horario de las 16:15 de un sábado, la marea blanquiazul respondió y empujó a su equipo en un encuentro que se presumía clave en la lucha por la parte alta de la tabla. Y es que estos tres puntos permiten al Deportivo alcanzar los 46 y consolidarse en los puestos de playoff, mirando incluso hacia el ascenso directo.
Un gol madrugador y mucho sufrimiento
El partido no pudo empezar mejor para los intereses locales. Apenas transcurrido un minuto, el Deportivo ya avisó con una ocasión clarísima en un córner botado por Escudero que Cubero sacó bajo palos. Pero la advertencia no fue suficiente para el Eibar, y en el minuto 15 llegaría el único tanto del encuentro. Zakaria, aprovechando una asistencia de Mario Soriano, batía a Magunagoitia para establecer el 1-0 tempranero que cambiaría por completo el guion del partido.
Lejos de buscar el segundo, el Deportivo optó por replegarse y ceder el protagonismo al conjunto armero. Una decisión táctica que, a la postre, convertiría el partido en un auténtico calvario para los coruñeses. El Eibar, lejos de venirse abajo, asumió el control y comenzó a generar ocasiones. Ahí apareció la figura de Álvaro Fernández, protagonista absoluto del encuentro con varias paradas de mérito que mantuvieron la renta local.
Yeremay se autoexpulsa en el peor momento
La segunda mitad fue un monólogo visitante. El Eibar, consciente de su superioridad, volcó el partido sobre el área deportivista. Los armeros disfrutaron de ocasiones claras, incluyendo un remate de Martón en el minuto 53 que volvió a sacar Álvaro Fernández, y varios balones que se estrellaron en la madera o se marcharon rozando el larguero.
El Deportivo, mientras tanto, apenas podía salir a la contra. Varias transiciones rápidas prometían sentenciar el partido, pero murieron en la frontal del área o en malas decisiones en el último pase. El equipo de Hidalgo se limitaba a despejar balones y a pedir la hora ante la insistencia armera.
Cuando el partido agonizaba, llegó la nota más negra para los intereses locales. En el tiempo de descuento, Yeremay Hernández, uno de los jugadores más desequilibrantes del equipo y máximo goleador de la temporada con diez tantos, veía la segunda tarjeta amarilla en una acción absolutamente evitable. Dos amonestaciones innecesarias que dejaban a su equipo con diez para los momentos finales. Una expulsión que pudo costar caro, pero que finalmente no pasó a mayores por el escaso tiempo que quedaba.

