La candidatura de Riazor para el Mundial 2030 podría estar chocando con la realidad que la propia FIFA ya había advertido en su informe de evaluación: problemas serios en alojamiento y conectividad internacional.
El informe situaba a la candidatura coruñesa como la cuarta peor en capacidad hotelera general y como la penúltima en conectividad internacional, una debilidad directamente vinculada al aeropuerto de Alvedro.
Hoy, esos avisos empiezan a cobrar sentido.
Un amistoso que puede no disputarse por falta de plazas
Según informó Onda Cero, el amistoso internacional anunciado por la RFEF frente a Irak podría no disputarse finalmente en A Coruña por problemas de disponibilidad hotelera suficiente para albergar a delegaciones y organización.
Si un partido amistoso ya encuentra dificultades logísticas, la pregunta es evidente: ¿qué ocurriría con un evento de escala mundialista?
Los datos hoteleros: una capacidad limitada y alta ocupación
Según la Encuesta de Ocupación Hotelera:
- A Coruña cuenta con unas 5.000 plazas hoteleras estimadas.
- En agosto de 2025 el grado de ocupación alcanzó el 85,18%.
- En julio fue del 71,2%.
- Incluso en septiembre se mantuvo por encima del 68%.
Es decir, en temporada alta la ciudad opera prácticamente al límite.
Un Mundial no solo exige plazas disponibles, sino margen operativo para equipos, federaciones, prensa internacional, patrocinadores y aficionados.
El problema no es solo el número absoluto de camas, sino la capacidad de absorber picos extraordinarios de demanda sin colapsar el sistema.
La otra debilidad: el aeropuerto
El informe de evaluación de la FIFA también señalaba la conectividad internacional como uno de los puntos débiles de la candidatura.
A Coruña depende de un aeropuerto con escasa proyección internacional directa y con limitaciones estructurales que han sido objeto de debate en los últimos meses
La conectividad aérea no es un detalle menor en un evento global.
Sin vuelos internacionales directos suficientes, la logística se complica y la puntuación técnica baja.
Sin presupuestos, sin reformas, sin certezas
A todo ello se suma otro factor clave: la falta de presupuestos concretos y compromisos cerrados para adaptar Riazor a las exigencias FIFA.
Las mejoras estructurales, ampliaciones y adecuaciones requieren planificación y financiación clara.
A día de hoy, el escenario transmite más incertidumbre que seguridad.
¿Fue demasiado optimista la candidatura?
La ilusión de albergar partidos del Mundial 2030 generó consenso político y entusiasmo ciudadano.
Pero los informes técnicos no se basan en ilusión, sino en indicadores objetivos:
- Capacidad hotelera.
- Conectividad aérea.
- Infraestructura.
- Movilidad.
Y en esos apartados, la valoración de Riazor fue baja.
Hoy, con un amistoso internacional en duda por falta de alojamiento suficiente, la advertencia de la FIFA deja de parecer exagerada.
La cuestión de fondo
A Coruña puede organizar grandes eventos. Lo ha demostrado en múltiples ocasiones.
Pero un Mundial no es un evento puntual. Es un despliegue logístico masivo.
Si no se refuerza la capacidad hotelera y la conectividad aérea, la candidatura corre el riesgo de quedarse en aspiración.
Y en ese escenario, la valoración inicial de la FIFA podría terminar siendo, simplemente, realista.

