30/03/2026

La doble derrota de Inés Rey: cede ante Abanca y ahora se pliega al ‘lobby’ de las VTC mientras engaña a los coruñeses

El espejismo de la verdad: Inés Rey, las VTC y las dudas que erosionan su liderazgo

La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, atraviesa una de las semanas más complejas de su mandato. Lo que debería ser una gestión administrativa rutinaria en materia de movilidad se ha convertido en un foco de contradicciones que ponen en tela de juicio no solo su palabra, sino también su capacidad de liderazgo frente a los poderes económicos. Las críticas no solo apuntan a una supuesta «falta de verdad» en el conflicto de los Vehículos de Turismo con Conductor (VTC), sino a un patrón de comportamiento que la propia oposición califica de «derrota consecutiva» ante intereses privados.

La contradicción en la norma: ¿desconocimiento o estrategia?

El núcleo de la polémica reside en las repetidas declaraciones de la regidora sobre la regulación de los VTC en la ciudad. Mientras Inés Rey insiste en que «la Xunta no desarrolla la legislación» y anuncia que su gobierno sacará «una normativa local» para llenar ese vacío, la realidad documental desmiente sus palabras.

Tal y como se recoge en la Ordenanza de Movilidad Sostenible aprobada por el propio gobierno local el pasado 11 de septiembre de 2025, el artículo 73 ya remite expresamente a la Ley 4/2013 de transporte público de Galicia. Esta ordenanza vigente deja claro que los VTC, que operan con autorizaciones autonómicas de carácter interurbano, no pueden realizar viajes íntegramente dentro del término municipal de A Coruña a menos que exista una autorización habilitante municipal específica, que todavía no ha sido aprobada.

La pregunta que ahora flota en el ambiente político es incómoda para el PSOE local: ¿Inés Rey desconoce lo que su propio gobierno aprobó hace solo unos meses? De ser así, la falta de conocimiento sobre las ordenanzas municipales sería un motivo de preocupación que algunos sectores interpretan como una incapacidad funcional para el cargo. La segunda opción, más grave aún, es que la alcaldesa esté intentando deliberadamente inducir a confusión entre los vecinos.

«Parece una estrategia de comunicación trumpista: decir cualquier cosa para distraer, aunque sea mentira», denunciaron fuentes de la oposición, aludiendo a una técnica que consiste en repetir un relato falso para desgastar al adversario o justificar acciones futuras.

El interés oculto tras la nueva ordenanza

Si la ciudad ya cuenta con una normativa que regula la situación actual, ¿por qué insistir en desarrollar otra? Según ha podido saber este diario, detrás del empeño de Inés Rey por sacar una nueva ordenanza específica para VTC subyace el interés de permitir finalmente los servicios urbanos dentro de A Coruña, algo que la normativa de 2025 dejó vetado de facto.

Este movimiento, que podría leerse como una apertura al sector, se ha topado con un escándalo añadido. Durante una reciente intervención en una emisora local, la alcaldesa puso como ejemplo para justificar la necesidad de los VTC la salida de la sala de fiestas Pelícano a las 4 de la madrugada, argumentando la falta de transporte. Lo que no mencionó es que, según registros empresariales, el propietario de dicha sala de ocio nocturno y una de las empresas que operan VTC en la ciudad son la misma persona. «Casualidad», apuntan con sorna fuentes del sector, mientras las sospechas de una posible alianza de intereses crecen entre los colectivos de taxistas y vecinos.

Derrotas consecutivas ante el poder económico

La deriva de Inés Rey en el asunto de las VTC no es un hecho aislado. Fuentes políticas señalan que la segunda quincena de marzo está dejando una imagen de debilidad institucional que contrasta con el discurso firme que la alcaldesa solía mantener.

Hace apenas unos días, Rey protagonizó un giro en su postura respecto al club de fútbol y su relación con Abanca, cediendo ante las presiones del presidente de la entidad bancaria tras haberse erigido meses atrás como la «garante del patrimonio municipal». Hoy, la percepción en el consistorio es que la regidora volvió a claudicar ante los intereses económicos en el frente de las VTC.

El ejemplo más claro es el del empresario vinculado a la sala Pelícano. Además de su negocio de ocio nocturno, este mismo inversor logró recientemente desbloquear una importante urbanización que llevaba años paralizada, condicionada por la creación del parque del Observatorio. El resultado, según las críticas vecinales, fue que «el poder económico logró su objetivo, mientras los vecinos se quedaron con un parque de quinta división».

El coste de la imagen de debilidad

Para una líder política, la percepción de debilidad es quizás el lastre más pesado de cara a la ciudadanía. Los analistas consultados coinciden en que ceder consecutivamente ante los intereses económicos —primero con la operación urbanística y ahora en la rectificación de la normativa de movilidad— deja a Inés Rey expuesta a un desgaste de autoridad difícil de reparar.

Queda por ver si el PSOE local exigirá explicaciones sobre las contradicciones normativas y las reuniones con los lobbies del sector. Por ahora, la única certeza es que Inés Rey deberá decidir si sigue adelante con su «nueva ordenanza» confesando que la vigente no le gusta, o si rectifica públicamente sus afirmaciones sobre la Xunta. En cualquiera de los casos, la imagen de coherencia ha quedado gravemente dañada, y las sospechas sobre los motores que mueven sus decisiones continúan creciendo en la opinión pública coruñesa.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies