El Dépor firma un recital de efectividad en Riazor, donde un inspiradísimo Adrià Altimira y una primera media hora perfecta sentenciaron a un Córdoba en caída libre. Los de Antonio Hidalgo igualan al Racing de Santander en la cima y empiezan a soñar con el regreso a Primera División
Hay primaveras que huelen a ascenso. La que se vive en A Coruña tiene un aroma inconfundible a gloria, a fútbol contundente y a un equipo que ha dejado atrás las dudas para convertirse en un candidato sólido. El Deportivo, ante su afición, no dio opción a un Córdoba que llegaba en caída libre y que se marchó de Riazor con la sensación de haber chocado contra un muro. El 2-0 final, forjado en los primeros treinta minutos, sabe a mucho más que tres puntos: mete a los coruñeses en el ascenso directo y desata la ilusión en la grada.
Ante un rival que acumulaba una deriva alarmante (un solo punto de los últimos veinticuatro posibles), Antonio Hidalgo planteó un guion perfecto. Su equipo no especuló. Fue directo, letal y se apoyó en un argumento que se repitió como un mantra durante la primera media hora: el puñal por la derecha llamado Adrià Altimira.
El extremo, desbordante e imparable, fue el arquitecto de la victoria. Su sociedad con la banda derecha se convirtió en un manual de insistencia. En el minuto 19, su centro medido al segundo palo encontró la cabeza de Lucas Noubi. El central belga, recién llegado de compromisos con la sub-21, se desmarcó con la precisión de un delantero y firmó el 1-0. La defensa cordobesista, frágil y desorientada, ya había mostrado sus primeras grietas.
Once minutos después, la acción se repitió con calcografía. Otra pérdida de balón del Córdoba en campo propio, otra jugada trenzada por la derecha y otro centro de Altimira. Esta vez, la aparición desde atrás de Giacomo Quagliata sorprendió a toda la zaga visitante. El italiano, con la sangre fría de un killer, remató a placer para poner el 2-0 en el marcador. Riazor rugía, el Córdoba se desmoronaba.
Un rival sin respiración y un Dépor con oficio
El conjunto blanquiverde, dirigido por Iván Ania, llegó a A Coruña con la intención de frenar su hemorragia de puntos, pero se encontró con un escenario hostil y un rival superior en todas las facetas. Fue un pelele en manos del Deportivo, incapaz de hilvanar dos pases consecutivos sin error, con una intensidad que resultó impropia para un duelo de estas características. La permanencia está en juego, pero sobre el césped, solo un equipo parecía tener urgencias reales.
El Deportivo, lejos de especular con la ventaja, administró los tiempos con una madurez sorprendente. No necesitó sufrir. La defensa cortó cualquier intento de reacción cordobesista, y cuando el peligro asomó, apareció la figura de Ferllo. El guardameta realizó dos paradas de mérito en momentos clave que blindaron la portería a cero y dieron aún más valor a una victoria que se gestó con autoridad.
Yeremay busca su mejor versión y la afición se rinde
La segunda parte fue un trámite controlado por el cronómetro local. Antonio Hidalgo movió el banquillo y dio entrada a Yeremay, el gran referente ofensivo del equipo, que sigue sin encontrar su mejor nivel tras su reciente lesión. El canario falló un mano a mano clarísimo que hubiera supuesto el tercer gol y la sentencia definitiva. Sin embargo, Riazor, en estado de gracia, se lo perdonó todo. Su calidad es incuestionable y la afición sabe que su recuperación será clave en el tramo decisivo.
Al final, el estadio estalló en un cántico que resonó como un aviso a los rivales: “Que sí, joder, que vamos a ascender”. No fue un simple cántico, fue un mensaje de fe colectiva.
Clasificación: en lo más alto y con el sueño de Primera
Con esta victoria, el Deportivo alcanza los 59 puntos y empata con el Racing de Santander en lo más alto de la tabla. El Almería, que aún debe disputar su encuentro, se queda momentáneamente en tercera posición con 58 puntos. Los coruñenses duermen, por tanto, en puestos de ascenso directo, una posición que hace solo unas semanas parecía lejana pero que ahora es una realidad tangible.
En la antípoda, el Córdoba se hunde en una crisis de juego y resultados. Sigue estancado en la decimocuarta plaza con 42 puntos, empatado con Granada y Andorra. La distancia que le separa del play-off es la misma que le aleja del descenso (nueve puntos), un síntoma de su deriva y de la urgencia por reaccionar.
Ficha Técnica:
Deportivo de La Coruña: Álvaro Fernández; Loureiro, Noubi, Barcia, Quagliata; Patiño (José Ángel Jurado, 72′), Riki Rodríguez; Altimira, Mario Soriano (Luismi Cruz, 72′), Stoichkov (Yeremay, 65′); y Mulattieri (Nsongo, 65′).
Córdoba CF: Iker Álvarez; Albarrán, Álex Martín, Rubén Alves, Diego Bri (Vilarrasa, 46′); Isma Ruiz, Alberto del Moral (Théo Zidane, 59′); Carracedo, Mikel Goti (Dalisson, 59′), Jacobo (Kevin Medina, 46′); y Adri Fuentes (Sergi Guardiola, 46′).
Goles: 1-0 (19′) Noubi. 2-0 (30′) Quagliata.
Árbitro: Alejandro Morilla Turrión (comité navarro). Amonestó al local Riki (83′) y al visitante Jacobo (45’+).
Incidencias: Encuentro correspondiente a la jornada 33 de la Liga Hypermotion, disputado en Riazor ante 25.632 espectadores.

