El informe del Interventor alerta de un RLTGX (Remanente Líquido de Tesorería para Gastos Generales ) negativo por primera vez, ahorro neto en negativo y un margen de 5.640 euros para evitar la bancarrota técnica.
La gestión económica del gobierno local, capitaneada en el área de Economía por el concejal Lage Tuñas, recibió este lunes un golpe de realidad con cifras definitivas. El Informe de Estabilidad Presupuestaria en el marco del SEC 2010 correspondiente a la liquidación del ejercicio 2025, emitido por el Interventor General, no deja margen a la interpretación: el Ayuntamiento incumplió todos los objetivos legales de estabilidad, registra un déficit de 6,47 millones de euros y quiebra la regla del gasto por más de 12 millones.
Pero el dato más preocupante, y que retrata la gestión del edil, es que por primera vez en la serie histórica el Remanente Líquido de Tesorería para Gastos Generales (RLTGX) es negativo: -9,66 millones de euros. En cristiano, el Ayuntamiento está técnicamente ilíquido a corto plazo. No tiene dinero para pagar las facturas corrientes.
Una hemeroteca de incumplimientos
El informe no solo castiga el ejercicio 2025. Es especialmente demoledor porque constata un incumplimiento reiterado. Ya en 2024 se incumplió la regla del gasto, se aprobó un Plan Económico-Financiero (PEF) que prometía enmendar la situación en 2025, y el resultado es que se volvió a incumplir. El PEF anterior ya es papel mojado.
Desde el área de Lage Tuñas se vienen anunciando «medidas de contención» y «ajustes técnicos». Sin embargo, los números demuestran que el gasto corriente creció un 18,31% entre 2023 y 2025, mientras que los ingresos corrientes apenas aumentaron un 8%. La desviación es insostenible. Ahí está el principal fracaso de la estrategia del responsable económico: no se controló el gasto estructural y, además, los ingresos cayeron 26,19 millones por debajo de lo previsto, especialmente en IBI, basura, multas y ORA.
Lo que viene: ajuste forzoso y tutela de la Xunta
Las consecuencias no son teóricas. Con un ahorro neto negativo de -2,32 millones, Lage Tuñas y la alcaldía se enfrentan a una intervención de facto de sus competencias:
- Plan Económico-Financiero (PEF) urgente: El pleno tiene tres meses para aprobar un nuevo plan. Dado que el anterior fracasó, la credibilidad de uno nuevo es casi nula sin una purga del gasto.
- Reducción obligatoria de gastos: Con el RLTGX negativo, el artículo 193 de la ley obliga a reducir el presupuesto vigente en la cuantía del déficit. Más recortes sobre la marcha.
- Tutela financiera de la Xunta: El Ayuntamiento no podrá concertar nuevos préstamos (ni los 40 millones previstos para 2026) sin autorización expresa del órgano de tutela de la Xunta de Galicia. El informe es claro: en el escenario realista, el ahorro neto es negativo, por lo que ni siquiera se puede pedir el crédito.
- Riesgo de multa del Banco de España: De no corregirse el incumplimiento de la regla del gasto, el Ayuntamiento tendrá que depositar en el Banco de España el equivalente al 2,8% de sus ingresos. Si persiste tres meses, se convierte en una multa coercitiva.
El «milagro» de 5.640 euros
Quizás lo más preocupante de la exposición técnica que asume Lage Tuñas es el famoso «segundo escenario» del informe. Para pedir un préstamo reducido (19,75 M€), el ahorro neto sería positivo por solo 5.640 euros. Cualquier desviación mínima en los tipos de interés, en la basura o en una huelga dejaría ese ahorro en negativo, provocando la intervención directa de la tutela financiera. Eso no es planificación económica; es jugar a la ruleta rusa con las finanzas de todos los coruñeses.
Sin propuestas, solo PEF
El interventor hace su trabajo: advierte, cuantifica y exige. Pero el informe también critica (aunque con lenguaje técnico) la falta de coraje político: no se proponen medidas concretas de ingresos (actualización de tasas, revisión de ordenanzas) ni de control efectivo del personal o transferencias.
Lage Tuñas sigue instalado en la narrativa de los «PEF» como solución para todo, pero los números demuestran que sus planes no funcionan. El Ayuntamiento está al borde de la insolvencia técnica a medio plazo, con una deuda viva de casi 46 millones que generará cargas financieras de hasta 20 millones anuales en los próximos años.
La pregunta que hoy vuela por los pasillos de María Pita es: ¿Cuánto tiempo va a permitir la Xunta que un responsable económico lleve al Ayuntamiento a una situación de déficit histórico y remanente negativo sin asumir responsabilidades políticas? Mientras tanto, los coruñeses, que pagan los impuestos, ven cómo el gasto se dispara sin control y la factura de la basura llega sin fondos para pagarla.

