Mario Soriano y Zakaria Eddahchouri firmaron dos golazos en una segunda parte espectacular para darle la vuelta al tanto inicial de Cerdá. Los de Hidalgo suman 11 partidos sin perder y dependen de sí mismos para lograr el ascenso directo en la penúltima jornada en Valladolid. Riazor volvió a ser un fortín con otra entrada de escándalo y la afición acabó cantando «que sí, joder, que vamos a subir».
Una primera parte para olvidar
Riazor se vistió de gala para recibir al Andorra en un partido que olía a ascenso. Los más de 29 mil aficionados que llenaron el estadio empujaron desde el primer minuto, pero el Dépor salió dormido. Demasiada tensión, demasiados nervios, demasiada responsabilidad.
El Andorra, que llegaba con la permanencia recién sellada, no se arrugó. Los de Ferran Costa salieron a competir sin complejos, conscientes de que no se jugaban nada pero con la intención de dar la campanada. Y la dieron. En el minuto 34, una jugada embarullada en el área deportivista acabó con el balón en los pies de Cerdá. El delantero empujó el balón a la red para poner el 0-1. Riazor enmudeció.
El Dépor, atenazado por la presión, no encontraba la manera de reaccionar. El equipo notaba los nervios de una afición que veía cómo se escapaba la oportunidad de encarrilar el ascenso. El 0-1 al descanso era un mazazo. El vestuario blanquiazul se fue a la caseta con la sensación de que la oportunidad se podía esfumar.
La segunda parte: otro Dépor
Hidalgo debió de soltar una buena arenga en el vestuario, porque el Dépor salió con una cara completamente distinta. Apenas tres minutos tardaron los blanquiazules en empatar el partido. Mario Soriano, que estaba siendo uno de los más activos, recogió el balón en la frontal del área, se sacó a un defensor de encima y soltó un derechazo imparable que se coló por la escuadra izquierda del portero. Riazor rugió. Era el empate que devolvía la fe.
El Dépor no se conformó. Los blanquiazules volcaron su ataque sobre el área andorrana, y en el minuto 81, llegó la remontada. Una gran jugada colectiva acabó con el balón en los pies de Zakaria Eddahchouri. El neerlandés, entonadísimo, hizo un giro de killer y batió al portero. Era el 2-1 y Riazor ya era una fiesta. Los jugadores celebraron el gol con la afición, sabedores de que los tres puntos estaban más cerca que nunca.
El Andorra intentó reaccionar, pero el Dépor no le dejó. Los de Hidalgo, espoleados por la energía de Riazor, siguieron generando ocasiones.
En los últimos compases, los blanquiazules jugaron con la inteligencia de los equipos grandes. Supieron frenar el ritmo del partido y no sufrir en exceso.En el 90+3 le anularon un gol a Zakaria por fuera de juego. El Andorra, rendido, ya no pudo más. El pitido final desató la locura.
El hombre del partido: Mario Soriano
El centrocampista madrileño, que ha sido uno de los mejores jugadores de la temporada, lideró la remontada con un golazo. Su capacidad para aparecer en los momentos importantes, para leer el juego y para asociarse con sus compañeros le convierten en una pieza fundamental en el esquema de Hidalgo.
Las claves del partido
La remontada, una inyección de moral: el Deportivo demostró una vez más que tiene una fortaleza mental encomiable. No se vino abajo tras el gol del Andorra y supo darle la vuelta al partido en una segunda parte espectacular.
Mario Soriano, el faro del equipo: fue el mejor del partido. Su golazo para empatar cambió por completo el encuentro.
Eddahchouri, el killer del área: el neerlandés sigue demostrando que es un delantero diferencial en la categoría. Su gol fue una lección de definición, con un giro y un disparo ajustado al palo.
Riazor, el mejor jugador número doce: los más de 29 mil aficionados que llenaron el estadio no dejaron de animar ni un segundo. Suya es también parte de esta remontada. El jugador número 12 estuvo a la altura de las circunstancias.
Los cambios de Hidalgo, acertados de nuevo: El técnico catalán movió el banquillo con oficio y dio entrada a jugadores que marcaron diferencias. Su gestión de los partidos en los momentos clave está siendo casi perfecta.
Cómo queda la clasificación: depende de si mismo
Con esta victoria, el Deportivo suma 74 puntos y se mantiene en la segunda plaza del ascenso directo. El Racing de Santander, que también ganó su partido, sigue líder con 78 puntos. Los cántabros ya son equipo de primera división.
El Almería, por su parte, pinchó en su partido y se queda con 71 puntos. Los almerienses son ahora terceros y tendrán que esperar un tropiezo del Dépor para poder soñar con el ascenso directo.
La próxima jornada será de infarto. El Deportivo visita Valladolid. La victoria le valdría a los blanquiazules para ser equipo de primera. Una derrota, en cambio, le abriría la puerta al Almería.
El equipo de Hidalgo depende de sí mismo. No necesita mirar a nadie más. Solo le falta un pasito más para subir. Riazor ya sueña con el regreso a la élite. Los jugadores, también. Falta el último esfuerzo.

