11/06/2026

EL AÑO EN QUE FUIMOS CAMPEONES (Y CAMPEONAS)

Es difícil sintetizar en unas líneas el gran momento del deporte coruñés, muy especialmente el de de alta competición. En raras ocasiones se han juntado tantas buenas noticias tanto en categorías masculinas como en femeninas y las páginas de los periódicos proyectan, un día si y otro también, fotos de celebraciones multitudinarias o más humildes – pero todas con la misma alegría – , recepciones institucionales y mensajes de felicitación. Y la nómina aún puede aumentar. Este viernes el Liceo inicia el asalto al título liguero ante un sorprendente Igualada que dejó atrás al Barça y podría lograr un histórico doblete, tras haber conquistado la Copa del Rey.

Indudablemente el ascenso que removió cimientos y movilizó a la ciudad entera fue el del Depor, tras ocho años de calvario, algunos de ellos bajando directamente al infierno. La tensión de las últimas jornadas de la liga, la incertidumbre y hasta las dudas razonables que surgieron a lo largo de la temporada hicieron que el estallido de alegría superase todos los cálculos dejando imágenes para una historia deportivista que siempre ha sido generosa en el apoyo al equipo. Por si alguna alegría faltaba los chavales del Fabril ascendieron a Primera Federación, una excelente noticia por lo que tiene de consolidación de la cantera y de poder contar con un nivel competitivo que ayude a los jóvenes a mirar hacia arriba.

Este Depor “de primera” recoge directamente el testigo de un Súper-Depor al que buena parte de la hinchada actual ni siquiera vio jugar. Veintiseis años después del título de Liga, veinticuatro tras el “Centenariazo”, las calles se llenaron de camisetas de Bebeto, Donato, Fran y Valerón llevando de la mano a Mella o Yeremay. Legado generacional, legado de sentimiento. Ahora, entre holas y adioses, queda asegurar un proyecto que no quiere ser ascensor porque, como ya se ha visto, el barro no nos sienta nada bien.

Si el ascenso del Deportivo fue emocionante, el del Leyma Basquet pasará a los anales del baloncesto español, sin duda. A siete minutos del final el equipo perdía de quince puntos y había una sensación de desánimo e incredulidad. El conjunto que había comandado la liga buena parte de la temporada moría en la orilla. Pero tras una remontada épica la marea naranja volvió a vibrar en un Coliseum que casi se ha quedado pequeño para albergar tanta pasión. El trabajo del verano será fortalecer la propuesta e intentar que no se repita la secuencia del pasado año, aunque es cierto que el Leyma mereció algo más en su paso fugaz por la ACB. Ahora tendrá una nueva oportunidad.

Si el deporte masculino llenó las páginas de los diarios y los programas de radio, mucho más modesto fue el seguimiento a las excelentes noticias llegadas del deporte femenino coruñés. Quizás más modesto el seguimiento pero el mismo mérito (o más) y la misma pasión. Primero fue el Club Voley Ciudad A Coruña quien, tras una temporada magnífica, ascendió a la Superliga 2, la liga de plata del voley femenino. Toda una hazaña para el heredero del “Club Voley Padre Faustino” (Calasancias) fundado hace más de cincuenta años. En la Superliga 2 milita también el CV Zalaeta, otro pequeño-gran milagro del deporte femenino coruñés. También el Maristas de baloncesto ascendió a Liga Challenge, la categoría de plata del basquet español, un ascenso largamente ansiado por el club coruñés logrado por vez primera. Mucho mérito para las jugadoras de Fer Buendía que han dado un paso de gigante de cara a la élite. Un paso con mucho trabajo detrás.

Pero sin duda la campanada de la temporada la dio el Marineda Hockey, no sólo por el ascenso a la división de honor del hockey español – la Ok Liga Iberdrola – sino por haberlo hecho proclamándose campeonas de la Liga Plata, sin perder ni un solo encuentro y habiendo conquistado, por el camino, la Copa de la Princesa. Todo ello en el año de su fundación. Con seguridad no habrá en el país muchos ejemplos semejantes y tanto las jugadoras como la directiva intentan tener los pies en el suelo y no dejarse llevar por la euforia. Conscientes de que ahora llega la cuesta que habrán de subir “a pulmón”, están ya en plena faena de reforzar el primer equipo al tiempo que construyen por la base para intentar que, de una vez, Coruña consolide un proyecto de hockey sobre patines femenino en la élite.

A todos estos ejemplos habría que sumar la gran temporada del CRAT femenino pese a las dificultades económicas y deportivas que tiene mantenerse ahí arriba y el ascenso del Victoria a Segunda Federación. En suma, una gran año para el deporte coruñés tanto masculino como femenino, tanto mayoritario como minoritario. Ahora viene lo más difícil (sobre todo para los minoritarios) , acertar en la planificación y conseguir apoyo institucional, mediático y económico. Porque el deporte es también la marca de una ciudad y esa se construye desde todas las canchas.

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