19/06/2026

El gigante de los mares ‘Liberty of the Seas’ deslumbra en A Coruña antes de poner rumbo a Lisboa

El puerto herculino vivió hoy una jornada de auténtico récord con la llegada del majestuoso crucero Liberty of the Seas, uno de los buques de pasajeros más emblemáticos y grandes del mundo. Atracado en el muelle de Trasatlánticos, el coloso de la naviera Royal Caribbean International despertó la admiración de coruñeses y turistas, quienes se acercaron a las inmediaciones del puerto para fotografiar las imponentes dimensiones de este barco que convierte la travesía en un destino en sí mismo.

Tras una escala que ha reactivado el bullicio en el centro de la ciudad, el Liberty of the Seas ha levantado anclas en la tarde de hoy con destino a Lisboa, llevándose consigo el recuerdo de los vientos atlánticos y la hospitalidad gallega. Durante su estancia, los pasajeros y tripulantes—más de 5.000 personas a bordo entre huéspedes y personal—tuvieron la oportunidad de explorar los encantos de la ciudad, disfrutando de su oferta cultural y gastronómica antes de reanudar la singladura hacia la capital portuguesa.

Un hotel flotante de 15 cubiertas

Construido en los astilleros Aker Finnyards de Turku (Finlandia) y botado en mayo de 2007, el Liberty of the Seas no es solo un medio de transporte, sino una ciudad flotante del ocio. Con sus 338,91 metros de eslora y 56 metros de manga, este gigante desplaza 154.407 toneladas brutas, lo que en su momento le convirtió en el crucero más grande jamás construido, superando a su gemelo, el Freedom of the Seas.

El buque, que navega a una velocidad de crucero de 40 km/h (21,6 nudos), cuenta con capacidad para albergar a 3.634 pasajeros en régimen de máximo confort. Aunque en 2009 fue superado en tamaño por la nueva clase Oasis, el Liberty sigue siendo un referente de la ingeniería naval y del lujo vacacional.

Instalaciones que desafían la imaginación

Lo que hace único a este crucero no es solo su tamaño, sino su revolucionario diseño interior. Entre sus instalaciones más sorprendentes, destaca la Royal Promenade, una enorme avenida central que se extiende a lo largo del barco y que funciona como el corazón neurálgico del mismo, repleta de tiendas de lujo, bares y cafeterías que simulan el ambiente de una calle comercial europea.

Pero si hay algo que deja boquiabierto a todo aquel que sube a bordo es su pista de hielo de tamaño reglamentario, una instalación completamente modernizada que permite disfrutar de espectáculos sobre patines en pleno océano. Los amantes de las alturas pueden relajarse en el Viking Crown Lounge, un salón panorámico acristalado que ofrece vistas de 360 grados del horizonte marítimo.

La oferta de ocio se completa con un gran casino, un teatro al estilo Broadway donde se representan musicales de gran producción, y el parque acuático infantil Splashaway Bay, diseñado para que los más pequeños de la familia disfruten de toboganes y juegos acuáticos en un entorno seguro.

Intercambio de metopas y despedida

Durante la escala, además del habitual trasiego de turistas, tuvo lugar un protocolario intercambio de metopas entre la capitanía del barco y las autoridades portuarias locales, sellando así la buena relación entre la naviera y la ciudad. Este gesto, tradicional en el mundo de la náutica, sirvió como broche de oro a una visita que ha dejado una importante huella económica en el comercio local.

Al atardecer, el Liberty of the Seas se despidió de la Torre de Hércules para poner proa hacia Lisboa, dejando tras de sí la estela de un gigante que, pese a su peso y tamaño, se mueve con la elegancia de quien sabe que lleva un trozo de tierra firme en alta mar.

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