13/08/2026

Camino a la desaparición de la OJSG: cuando la tasa es solo la punta del iceberg

Hace tres días denunciábamos en estas páginas la intención del gobierno de Inés Rey de imponer una tasa de entre 300 y 600 euros a los jóvenes de la Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia (OJSG). Entonces, el debate se centraba en el agravio comparativo y el muro económico que se levantaba al talento. Pero, a medida que profundizamos en los datos y en la evolución de la gestión del Consorcio, una sospecha se convierte en certeza: el objetivo no es recaudar, es eliminar.

La pregunta que debemos hacernos ya no es si 600 euros es una cantidad desorbitada (que lo es, como veremos), sino si esta tasa es simplemente el mecanismo elegido para asfixiar un proyecto que estorba o que, simplemente, se ha dejado de querer financiar. La tabla comparativa que publicamos al final del  no deja lugar a dudas: ninguna orquesta joven de prestigio en España cobra a sus músicos.

El espejismo de la «tasa» y la excepción coruñesa

Frente a la política de becas y excelencia que el propio PSOE impulsó en el pasado, el actual gobierno opta por la vía inversa. Mientras la JONDE, la Joven Orquesta Nacional de España, no solo no cobra matrícula sino que ofrece becas competitivas de hasta 8.000 euros , y formaciones europeas como la EUYO o la Gustav Mahler cubren viaje, alojamiento y manutención , A Coruña se sitúa en la liga de las excepciones británicas: la NYO cobra 2.580 libras y la NYOS escocesa 1.750 .

¿Es este el modelo que queremos para nuestra cantera? Resulta paradójico, por no decir insultante, que la formación que convirtió a Roberto González-Monjas en concertino y luego en director titular, o que becó a talentos como Ricardo Pedrares —hoy trombón solista de la Finnish Radio Orchestra— , ahora se financie a costa de las familias de los jóvenes músicos. Que lejos han quedado aquellos años en los que el Consorcio, bajo el gobierno de Marea Atlántica, concedía becas de excelencia. El propio Pedrares fue beneficiario de esa beca que le permitió dar el salto a The Juilliard School . Hoy, el PSOE de Inés Rey ha borrado ese legado.

La crisis del proyecto «Son Futuro»

Pero la tasa no es un accidente, es un síntoma. La OJSG no solo pierde su gratuidad, sino que ve reducida su actividad. Fuentes cercanas al proyecto educativo «Son Futuro» señalan que los encuentros trimestrales de la orquesta joven se han reducido a un mero refuerzo puntual. Todo esto ocurre mientras la OSG se ha visto obligada a cancelar gran parte de sus conciertos didácticos por falta de fondos. La cultura, al parecer, ya no es una prioridad.

La gota que colma el vaso fue la eliminación el año pasado de la tradicional actuación de la OJSG en las fiestas de María Pita. El coste, según denunciaron los implicados, era simplemente el de los bocadillos para los jóvenes músicos. Si no se puede costear eso, ¿qué futuro le espera a una estructura que requiere ensayos, profesores y una programación estable?

El verdadero objetivo: ¿la desaparición?

Los datos son tozudos. La nueva tasa de 600 euros no se sostiene como medida recaudatoria para paliar la crisis del Consorcio, que el propio director de la OSG calificó de «insostenible» hace apenas un año . En aquel momento, González-Monjas alertó de que la financiación para programar era apenas un 10% de la de hace 15 años y que peligraban las actividades de Son Futuro . Hablamos de tasas de 300—600 euros en un presupuesto superior a los 10 millones.

Si la intención del gobierno local y de la Xunta (que votó a favor de la tasa en la junta del Consorcio ) fuera salvar el proyecto, se buscarían mecenazgos, se reactivarían las becas o se apostaría por la principal embajadora de A Coruña y Galicia por el mundo de la cultura. La consecuencia es obvia: muchos jóvenes no podrán pagarlo, la orquesta perderá calidad y, en un par de años, su actividad será tan residual que el propio Consorcio podrá justificar su cierre por falta de demanda o de nivel.

Esta es la hoja de ruta de la involución. Primero se privatiza el acceso, luego se reduce la actividad y, finalmente, se entierra el proyecto. La pregunta no es si la OJSG sobrevivirá a la tasa, sino si la alcaldesa Inés Rey y sus socios de gobierno quieren que sobreviva. Todo apunta a que no.

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