02/09/2026

Inés Rey posa en Monte Alto mientras el mercado se inunda y las escuelas arden en quejas

Mientras las familias exigen pedagogía y los placeros reclaman explicaciones por las inundaciones, la alcaldesa elige un escenario libre de conflictos y una directora con conexiones en el gobierno municipal para su foto de inicio de curso

La visita de ayer de la alcaldesa Inés Rey al edificio que alberga el mercado de Monte Alto, la cafetería y la escuela infantil no es un acto de gobierno, sino una pieza más de una estrategia de comunicación diseñada para esquivar los problemas reales que afectan a los ciudadanos y proteger una red de intereses políticos y personales. La escenificación de la foto amiga, en un contexto de quejas ciudadanas y deficiencias estructurales, revela un modelo de gestión basado en la apariencia y el oportunismo.

Un edificio, dos conflictos y una visita calculada

La inauguración del curso en la escuela infantil de Monte Alto se produce en un momento de máxima tensión por la polémica licitación de las escuelas infantiles municipales. Las AMPAs han denunciado que el nuevo concurso, que ha adjudicado seis de los ocho centros a grandes empresas de multiservicios, prioriza criterios económicos sobre la experiencia pedagógica y el arraigo en el barrio. La preocupación de las familias es legítima: empresas con sede en León y Mallorca, sin conocimiento del contexto local, se han llevado la gestión frente a proyectos de proximidad que llevaban décadas funcionando.

La escuela infantil de Monte Alto es una de las dos que se salvaron de este cambio. Y precisamente por eso, Inés Rey eligió este centro para la foto del inicio de curso: un lugar donde no tendría que dar explicaciones sobre el conflicto. Pero la decisión no es inocente. La directora de esta escuela, según ha trascendido, es madre de uno de los asesores de alcaldía. Este detalle, lejos de ser anecdótico, revela un criterio de selección que nada tiene que ver con la necesidad de responder a las quejas ciudadanas, sino con la conveniencia política y los vínculos personales.

El oportunismo de la visita se hace aún más evidente al considerar el otro conflicto que comparte espacio físico en el mismo edificio: las graves inundaciones sufridas la semana pasada en el nuevo mercado de Monte Alto. Un edificio inaugurado hace apenas unos meses, con una inversión superior a los 10 millones de euros, se ha visto anegado tras las primeras lluvias . El Partido Popular ya ha calificado la obra como «una chapuza» y ha exigido responsabilidades.

Elusión de responsabilidades y falta de transparencia

La alcaldesa no acudió al mercado el día de las inundaciones, cuando los placeros y clientes necesitaban respuestas y soluciones urgentes. En su lugar, eligió un día de sol para hacer acto de presencia. Esta no es una coincidencia, sino una estrategia deliberada: se trata de escapar del problema, no de afrontarlo. Las inundaciones, que se repitieron dos días consecutivos, son el síntoma de una gestión de obra pública que acumula irregularidades: retrasos de más de un año, sobrecostes, supresión de ascensores, dirección técnica sin contrato formal y una empresa adjudicataria, PRACE, que ha ejecutado varias obras para el Ayuntamiento.

El silencio del gobierno municipal ante estas deficiencias es ensordecedor. Mientras los técnicos municipales trabajan para solucionar la incidencia, la alcaldesa se limita a posar para la prensa en un acto que no aborda ninguno de los problemas reales. La visita a Monte Alto, en lugar de servir para rendir cuentas y ofrecer soluciones, se convierte en un mecanismo para desviar la atención y legitimar una «incapacidad de gestión» y la «falta de diálogo».

La crítica de las AMPAs y el abandono del «modelo Paco Vázquez»

El fondo del conflicto por las escuelas infantiles es la renuncia al modelo que el Ayuntamiento defendió desde los tiempos de Paco Vázquez, basado en empresas de proximidad y con un claro espíritu pedagógico. Ese modelo, que priorizaba el conocimiento del barrio y el proyecto educativo, ha sido sustituido por un criterio economicista que prima el ahorro frente a las necesidades educativas. Las AMPAs temen una pérdida de calidad educativa .

En este contexto, la elección de la escuela infantil de Monte Alto para la foto de inicio de curso no solo es oportunista, sino que resulta profundamente insultante para las familias que han visto sus legítimas quejas desatendidas. La alcaldesa busca un escenario libre de conflicto, sin importarle que ese mismo edificio sea también el escenario de un problema de gestión urbanística que afecta a los comerciantes y vecinos del barrio.

La foto como cortina de humo

La visita de Inés Rey a Monte Alto es un ejemplo paradigmático del oportunismo de la foto. Un acto diseñado para transmitir una imagen de normalidad y cercanía, mientras se ignoran los problemas estructurales que aquejan a la ciudadanía: la calidad de la educación infantil, la seguridad de las infraestructuras públicas y la transparencia en la gestión de los fondos públicos.

La alcaldesa se refugia en un escenario donde puede mostrarse sonriente, mientras el mercado, su gran obra fetiche, se inunda con la primera lluvia y las familias miran con preocupación el futuro de sus hijos. El modelo Paco Vázquez, el de la gestión y la inversión social, ha sido sustituido por el modelo de la foto y el cortoplacismo. Los ciudadanos y las ciudadanas de A Coruña merecen algo más que una pose: merecen soluciones.