La entidad pasa de dos a una rúa en la piscina de Acea de Ama; niños que aprenden a flotar compartirán el agua con nadadores de perfeccionamiento. El BNG exige una piscina municipal propia y un plan de gestión que escuche a los clubes.
La temporada que viene se presenta como la más complicada en la historia reciente del Club Natación Culleredo. La entidad acaba de comunicar un recorte drástico en el uso de las instalaciones del Complexo Deportivo de Acea de Ama: pasará de disponer de dos calles a una sola. Un cambio que, según fuentes del club, no solo compromete la calidad del entrenamiento, sino que pone en riesgo la seguridad de los deportistas y la propia supervivencia de la organización.
Hasta ahora, la distribución de espacios permitía separar a los nadadores en función de su nivel. Los más pequeños, que aún aprenden a flotar, ocupaban una calle; los que ya realizan series de perfeccionamiento, otra. Con la nueva asignación, ambas disciplinas deberán compartir el mismo espacio. La situación es técnicamente inviable. «Deportistas que están a aprender a nadar van ter que compartir espazo con deportistas que realizan series de perfeccionamento», explican desde el club, que alerta de posibles accidentes y de un inevitable freno en la evolución de los nadadores.
La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre las familias cullerdenses, que ven cómo una de las actividades deportivas más consolidadas del municipio se tambalea por una gestión que califican de improvisada y reactiva. No es un caso aislado. El mal estado de otras instalaciones, las promesas de reforma incumplidas y la falta de mantenimiento crónica son el pan de cada día en la política deportiva local, según denuncian desde el BNG de Culleredo.
Precisamente esta formación política ha salido al paso de la situación. Su portavoz en materia deportiva, Xabier Villarrenaga, ha sido contundente: «É preciso desenvolver unha política que escoite aos clubes e ao conxunto da veciñanza, que coñeza as necesidades de cada modalidade e programe o mantemento das instalacións». Y añade, mirando ya al medio plazo: «Neste momento hai que resolver a necesidade urxente dun clube de natación, pero hai que ir máis aló e dotar o noso Concello dunhas instalacións dignas, tanto para a natación como para o resto das modalidades».
El BNG exige tres medidas inmediatas: un plan de gestión y mantenimiento de las instalaciones deportivas municipales, un canal estable de diálogo con los clubes para conocer sus necesidades reales y, sobre todo, la apertura del expediente para la construcción de una piscina municipal propia. Una demanda histórica en Culleredo, que sigue siendo el único municipio de su entorno sin una instalación de este tipo.
Mientras tanto, la solución temporal pasa por la Fundación Deporte Galego, dependiente de la Xunta, que gestiona la piscina de Acea de Ama y cuenta con una reserva mínima de 900 horas anuales para el club. El Concello y la Fundación están llamados a entenderse con urgencia. «Non é comprensíbel que, existindo posibilidades de utilización dunha instalación pública, un clube local vise ameazada a súa continuidade por falta de espazo», insisten desde el BNG.
El reloj corre en contra del Club Natación Culleredo. Si no se alcanza un acuerdo en las próximas semanas, la próxima temporada podría ser la última para muchos de sus nadadores. Y con ellos, se iría también una parte importante de la vida deportiva y saludable del municipio.

