14/09/2026

El «triple rojo» de María Pita: A Coruña incumple estabilidad, saldo financiero y regla de gasto por primera vez en su historia

Los datos remitidos a Hacienda revelan que el ayuntamiento gastó 12,8 millones más de lo que ingresó en 2025, obligándole a recurrir a deuda nueva o a consumir el remanente de años anteriores

La situación económica del Ayuntamiento de A Coruña es, cuanto menos, preocupante. Según los últimos datos remitidos por las Entidades Locales (EELL) al Ministerio de Hacienda, en cumplimiento de la Orden HAP/2105/2012, el consistorio coruñés incumple los tres pilares fundamentales de la disciplina fiscal: el Objetivo de Estabilidad Presupuestaria, la Regla de Gasto y, por primera vez en la serie histórica, el Saldo no Financiero.

Mientras que la gran mayoría de los ayuntamientos de España aprueba en gestión económica —4.299 de un total de 5.374 cumplen el objetivo de estabilidad y 4.207 cumplen la regla de gasto—, A Coruña se sitúa en el furgón de cola, evidenciando una gestión que, según los datos oficiales, ha perdido el control sobre las cuentas públicas.

El «triple rojo»: un hito negativo

Las tablas publicadas por el Ministerio de Hacienda son demoledoras para las arcas municipales coruñesas. En el ejercicio 2025, todos los indicadores clave aparecen en rojo:

  1. Objetivo de Estabilidad: Es la primera vez en todo el periodo analizado (desde 2013) que A Coruña incumple este objetivo. Esto indica que la capacidad de financiación del ayuntamiento es negativa.
  2. Saldo no Financiero: Este es, sin duda, el dato más grave. Por primera vez en la historia reciente, este indicador arroja un resultado negativo de -12.808.002,99 €. Esto significa que el ayuntamiento ingresa mucho menos de lo que gasta en su operativa diaria (impuestos, tasas y transferencias vs. gastos corrientes y de capital). Para cuadrar las cuentas, la entidad se ve obligada a recurrir a deuda nueva o a consumir el remanente de tesorería acumulado de años anteriores.
  3. Regla de Gasto: A Coruña vuelve a incumplirla. Aunque no es la primera vez (ya ocurrió en 2018, 2019 y 2024), confirma una tendencia al alza en el gasto que no se corresponde con el crecimiento de los ingresos, consolidando una estructura de gasto insostenible.

Deuda Viva: 51,2 millones de euros

A cierre del 31 de diciembre de 2025, la deuda viva del Ayuntamiento de A Coruña se sitúa en 51.213.127 euros. Aunque esta cifra es inferior a la de años anteriores (en 2015 superaba los 84 millones), el contexto actual es diferente. La vuelta de las reglas fiscales tras la suspensión por el Covid y la guerra de Ucrania (2020-2023) exige un rigor que el consistorio coruñés no está demostrando.

El gráfico de evolución muestra cómo, tras unos años de cumplimiento holgado (2015-2019), la tendencia se ha invertido drásticamente. El desplome del saldo no financiero en 2025, cayendo a terreno negativo (-12,81 millones), rompe con la recuperación que se había iniciado en 2024 y sitúa al ayuntamiento en una posición de extrema vulnerabilidad financiera.

Consecuencias y crítica política

Estos datos dejan al Ayuntamiento de A Coruña en una posición nada prometedora. El incumplimiento de las reglas fiscales no es solo una cuestión administrativa; tiene consecuencias directas sobre la capacidad de inversión y la autonomía municipal. Al necesitar financiación externa para cubrir el déficit operativo, el consistorio hipoteca su futuro y limita su margen de maniobra para proyectos estratégicos.

La comparativa con el resto de España es odiosa. Mientras la mayoría de los consistorios han gestionado la vuelta a la normalidad fiscal con prudencia, A Coruña ha cerrado 2025 con los tres indicadores en rojo. La pregunta que surge de estos datos es inevitable: ¿A qué se debe este descontrol? ¿Es fruto de un exceso de gasto corriente, de una caída de los ingresos o de una planificación financiera deficiente?

Lo cierto es que, a día de hoy, el Ayuntamiento de A Coruña suspende en gestión económica. Y lo hace, además, poco después de que las reglas fiscales volvían a aplicarse con todo su rigor tras la pandemia. Un suspenso que, sin duda, marcará el debate político en la ciudad y que exige una rectificación inmediata de la hoja de ruta económica municipal si no se quiere comprometer la viabilidad de las arcas públicas a medio plazo.