14/09/2026

Tu concello, el más caro: A Coruña lidera el gasto en concejales de toda Galicia

El ayuntamiento destina 1.258.248 euros a retribuir a sus ediles, 230.000 más que Vigo. Seis de los diez concejales mejor pagados de los 313 concellos gallegos pertenecen a María Pita

El dato que rompe la escala

Según la campaña ISPA 2025 —Información Salarial de Puestos de la Administración—, que recoge las retribuciones efectivamente abonadas durante el ejercicio 2024, el Ayuntamiento de A Coruña destinó 1.258.248,97 euros al pago de sus concejales. Si a esa cifra se suma el salario de la alcaldesa, Inés Rey, que ascendió a 77.531,72 euros, el coste total del equipo político municipal alcanza los 1.335.780,69 euros.

Esa cantidad sitúa a A Coruña como el ayuntamiento gallego que más dinero dedica a retribuir a su corporación local. No es una diferencia marginal: el segundo clasificado, Vigo, gastó 1.027.629,49 euros, lo que supone 230.619,48 euros menos. Y ese contraste resulta especialmente llamativo porque Vigo tiene más habitantes que A Coruña y cuenta con 18 concejales de gobierno más el alcalde, frente a los 10 concejales más la alcaldesa del consistorio coruñés.

Dicho de otro modo: A Coruña paga más que Vigo a un equipo político notablemente más reducido.

Tabla 1. Gasto en retribuciones de concejales en las grandes ciudades gallegas (2024)

PuestoAyuntamientoSuma ingresos concejalesIngresos alcalde/alcaldesaTotal equipo político
1A Coruña1.258.248,97 €77.531,72 €1.335.780,69 €
2Vigo1.027.629,49 €78.206,39 €1.105.835,88 €
3Pontevedra780.933,00 €44.920,06 €825.853,06 €
4Lugo777.306,20 €75.773,74 €853.079,94 €
5Ourense751.656,82 €77.092,12 €828.748,94 €
6Ferrol649.508,14 €0 € (ingresa del Senado)649.508,14 €
7Santiago de Compostela474.085,31 €26.189,72 €500.275,03 €

Fuente: Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, ISPA 2025 (datos de retribuciones de 2024).

La tabla permite observar varios fenómenos. El primero es la brecha de A Coruña con el resto: supera en más de 230.000 euros a Vigo, en más de 477.000 a Pontevedra y en más de 784.000 a Santiago de Compostela. El segundo es que esa distancia no se explica por el número de ediles, ya que Vigo tiene más en el equipo de gobienro. El tercero es que el gasto en concejales de A Coruña casi triplica el de Santiago, una ciudad con una función institucional relevante como capital de Galicia.

Tabla 2. Comparativa de dedicaciones exclusivas

CiudadNº de concejales de gobiernoDedicaciones exclusivas pagadas
A Coruña10 + alcaldesa14 (+ alcaldía)
Vigo18 + alcalde9 (+ alcaldía)

Fuente: elaboración propia a partir de datos ISPA 2025 y configuración de los equipos de gobierno.

Aquí aparece uno de los elementos más controvertidos del análisis. A Coruña paga 14 dedicaciones exclusivas además de la alcaldía, mientras que Vigo solo retribuye 9. Es decir, el ayuntamiento coruñés sostiene más puestos con dedicación plena que una ciudad con más población, más concejales de gobierno y mayor ingresos.

El ranking que nadie quiere encabezar: los diez concejales mejor pagados de Galicia

Si el dato agregado ya resulta llamativo, el detalle individual lo vuelve difícil de defender. De los diez concejales mejor pagados de los 313 concellos gallegosseis pertenecen al Ayuntamiento de A Coruña, 3 a Vigo y 1 de Pontevedra.

Tabla 3. Concejales mejor pagados de A Coruña entres los 10 primeros de Galicia (ISPA 2025, datos de 2024)

PuestoAyuntamientoRetribución anual
1A Coruña71.739,92 €
2A Coruña71.739,92 €
3A Coruña71.739,92 €
4A Coruña69.614,32 €
5A Coruña69.362,33 €
6A Coruña68.054,92 €

Fuente: Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, ISPA 2025.

Tres concejales coruñeses cobran exactamente 71.739,92 euros anuales. Otros tres perciben entre 68.054,92 y 69.614,32 euros. Ninguno de ellos es alcalde. Ninguno de ellos lidera un área de gobierno de una ciudad de más de un millón de habitantes. Son ediles de un municipio de aproximadamente 250.000 habitantes cuyas retribuciones individuales superan las de la práctica totalidad de los concejales de Galicia y compiten con las de ciudades españolas de escala muy superior.

Tabla 4. Comparación con las grandes ciudades españolas

CiudadPoblación aproximadaGasto total en concejales
Madrid~3.500.0004.576.279,60 €
Barcelona~1.750.0002.942.496,88 €
A Coruña~250.0001.258.248,97 €
Vigo~295.0001.027.629,49 €

Fuente: ISPA 2025 y datos INE.

La comparación con Madrid y Barcelona es la que mejor expone la anomalía. A Coruña dedica a retribuir a sus concejales aproximadamente el 27,5% de lo que gasta Madrid y el 42,8% de lo que gasta Barcelona. Sin embargo, su población representa en torno al 7,3% de la madrileña y al 15% de la barcelonesa. La proporción entre gasto político y población se desequilibra de forma evidente.

Tabla 5. Retribuciones de alcaldes y alcaldesas de las grandes ciudades gallegas

PuestoAyuntamientoIngresos anuales
1Vigo78.206,39 €
2A Coruña77.531,72 €
3Ourense77.092,12 €
4Lugo75.773,74 €
5Pontevedra44.920,06 €
6Santiago de Compostela26.189,72 €
7Ferrol0 € (ingresa del Senado)

Fuente: ISPA 2025.

En el capítulo de alcaldes, la diferencia es mínima. Inés Rey percibe 77.531,72 euros, apenas 674,67 euros menos que Abel Caballero, el regidor mejor pagado de Galicia. La horquilla entre los cuatro primeros —Vigo, A Coruña, Ourense y Lugo— es de poco más de 2.400 euros, lo que sugiere una cierta convergencia en las retribuciones de los regidores de las ciudades principales.

El caso de Ferrol es singular: su alcalde, José Manuel Rey Varela, no percibe retribución municipal porque ingresa del Senado. El de Santiago, Goretti Sanmartín, cobra 26.189,72 euros, una cifra que contrasta con la de los regidores de las otras grandes ciudades y que, en términos relativos, sitúa a la capital gallega en una posición de contención retributiva. En Pontevedra, el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, renunció a unos 74.000 euros anuales al cumplir 70 años en junio de 2024, lo que redujo el gasto municipal en ese concepto.

El contexto normativo: qué es el ISPA y por qué importa

El ISPA (Información Salarial de Puestos de la Administración) es un sistema gestionado por la Secretaría de Estado de Función Pública, dependiente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. Su funcionamiento se remonta a la Disposición adicional tercera del Real Decreto-ley 20/2012, que obliga a las comunidades autónomas y a las entidades locales a remitir información sobre gastos de personal, retribuciones y clases de personal, en aplicación del principio de transparencia de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria.

La campaña ISPA 2025 recoge las retribuciones correspondientes al ejercicio 2024. Es decir, cada año se abre una convocatoria con el año en curso, pero los datos declarados son los del ejercicio anterior. Esto significa que las cifras aquí analizadas reflejan lo que efectivamente cobraron los cargos electos durante 2024, no previsiones ni presupuestos.

La utilidad del ISPA es doble. Por un lado, permite a la Administración General del Estado conocer el coste real de las estructuras políticas y administrativas de todo el país. Por otro, y esto es lo relevante para el debate público, hace posible la comparación entre ayuntamientos, algo que hasta su implantación resultaba extremadamente difícil. La transparencia, en este caso, no es un valor abstracto: es la condición que permite formular preguntas incómodas con datos en la mano.

Las preguntas que los datos obligan a formular

El análisis de las cifras de ISPA 2025 deja varias cuestiones sobre la mesa.

Primera: ¿por qué A Coruña necesita 14 dedicaciones exclusivas? Vigo, con más población y más concejales de gobierno, paga 9. La diferencia no es menor. Las dedicaciones exclusivas implican que el concejal no tiene otra actividad remunerada y se dedica íntegramente a la función pública. Son, por tanto, un indicador del tamaño de la estructura política que el ayuntamiento considera necesaria.

Segunda: ¿por qué los concejales coruñeses cobran más que los de ciudades más grandes? Tres ediles perciben 71.739,92 euros anuales. Esa cifra supera la de muchos concejales de ciudades con mayor poblacion. La equiparación retributiva con ciudades de escala muy distinta no tiene una justificación evidente en términos de carga de trabajo o responsabilidad.

Tercera: ¿qué criterio se utilizó para fijar esas retribuciones? La información pública no permite reconstruir el proceso de decisión. No se sabe si hubo un estudio comparativo, si se tomó como referencia el salario de otras administraciones o si simplemente se consolidó una estructura preexistente. La opacidad en este punto es, en sí misma, un problema.

Cuarta: ¿es sostenible este modelo? A Coruña gasta en concejales el 42,8% de lo que gasta Barcelona. Si se aplicara esa proporción a otras áreas del presupuesto municipal, el resultado sería inviable. La pregunta es si el gasto político debe escalarse en función de la población, del presupuesto gestionado, de la complejidad administrativa o de algún otro criterio. Sin una respuesta explícita, la comparación con otras ciudades queda huérfana de marco normativo.

Quinta: ¿qué dice la ciudadanía? Los datos de ISPA no recogen opiniones, pero la publicación de rankings como el que aquí se presenta suele generar debate público. La transparencia no garantiza el escrutinio, pero lo facilita. Y en un contexto de creciente desafección hacia las instituciones, la percepción de que los cargos públicos se autoasignan retribuciones por encima de lo que corresponde a su escala puede tener consecuencias políticas difíciles de gestionar.

La transparencia no es el problema, es la solución

El ISPA no es un instrumento de ataque político. Es un sistema de información pública que permite comparar lo que antes solo podía intuirse. Los datos de 2024 sitúan a A Coruña en una posición incómoda: es el ayuntamiento gallego que más gasta en concejales, tiene seis de los diez ediles mejor pagados de Galicia, paga 14 dedicaciones exclusivas frente a las 9 de Vigo y sostiene retribuciones individuales que compiten con las de ciudades de escala muy superior.

Nada de esto es ilegal. Las retribuciones de los cargos electos locales se fijan en pleno y están sujetas a los límites que establece la normativa. Pero la legalidad no agota el debate. La pregunta relevante no es si A Coruña puede pagar esas cantidades, sino si debe hacerlo, y en qué criterios se basa para decidirlo.

Mientras no haya una respuesta pública, razonada y comparable, la anomalía persistirá. Y con ella, la sospecha de que la estructura retributiva del Ayuntamiento de A Coruña responde más a la inercia y a la comodidad de quien la diseña que a las necesidades reales de los 250.000 habitantes a los que dice servir.