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Firma una instrucción para que los A1 y A2 detallen sus últimos seis meses mientras la RPT de 1999 sigue sin actualizar y las habilitadas nacionales llevan un año esperando la subida prometida
Hay gestos que definen a un cargo público mejor que cien discursos. Y el concejal de Personal del Ayuntamiento de Cambre acaba de firmar uno de esos gestos: una instrucción que pide a los funcionarios de los subgrupos A1 y A2 un “informe individual detallado” de lo que han hecho en los últimos seis meses. Expedientes tramitados, informes emitidos, visitas realizadas, funciones no ejercidas y número de identificador en TEDeC. Todo con fecha, con detalle y con esa prosa administrativa que solo se escribe cuando se quiere aparentar que se trabaja.
La RPT de 1999 sigue intacta. Veintiséis años. Un cuarto de siglo largo mirando para otro lado mientras la plantilla se parchaba, los servicios se multiplicaban y los puestos se quedaban obsoletos. Y ahora, de repente, el concejal descubre que no tiene ni idea de qué hace cada funcionario y decide resolverlo pidiéndoles que se lo cuenten por escrito. Como si el departamento de Recursos Humanos, que de él depende, no fuera precisamente el que debería tener esa información. Como si la gestión de personal consistiera en pasar lista.
La instrucción: un examen de parvulitos con formato administrativo
Vamos a lo esencial. Una Relación de Puestos de Trabajo no se elabora preguntando a cada funcionario cuántos expedientes ha tramitado en seis meses. Una RPT es un instrumento técnico de ordenación que comprende todos los puestos, su denominación, grupo, sistema de provisión, retribuciones complementarias y características esenciales. Lo que pide el concejal es un parte de trabajo. O, si se quiere, una declaración jurada de productividad. Pero no una RPT.
El procedimiento legal es diáfano: informe valorado de RRHH, informe de intervención, informe de secretaría, negociación en la Mesa General de Negociación —trámite clave conforme al artículo 37.1 del TREBEP—, traslado a la Junta de Personal y al Comité de Empresa, aprobación por el Pleno en los municipios de régimen común y publicación en el BOP. Nada de esto requiere que los funcionarios hagan una memoria semestral de sus vidas. Nada de esto se resuelve con un formulario. Y nada de esto se hace excluyendo a la mayoría de la plantilla.
El contexto: la cortina de humo perfecta
Porque aquí está la madre del cordero. Resulta que hace aproximadamente un año, el Ayuntamiento de Cambre decidió abordar la actualización de la RPT e incluyó en ese proceso la subida salarial de las habilitadas nacionales. Se pidieron informes al Colegio de Habilitadas. Se abrió el melón. Y un año después, la subida sigue sin estar hecha, la RPT sigue sin actualizarse y lo único que ha aparecido es una instrucción pidiendo a los A1 y A2 que justifiquen su existencia laboral de los últimos seis meses.
¿Es esto una cortina de humo? ¿Es un vodevil? ¿Es un concejal perdido buscando en los demás la información que debería tener su propio departamento? Las tres cosas, probablemente. Porque si de verdad se quisiera hacer una RPT, el procedimiento no empieza por preguntar a los funcionarios qué han hecho. Empieza por que RRHH elabore un informe valorado, por que se justifiquen los cambios, por que se negocie con los sindicatos y por que se apruebe en el Pleno. Lo demás es literatura. Y la literatura, por muy administrativa que sea, no arregla una RPT.
El detalle que lo cambia todo: excluir a la mayoría
Y llegamos a la puntilla. La instrucción va dirigida “exclusivamente” a funcionarios de carrera e interinos que ocupen puesto vacante de los subgrupos A1 y A2. Es decir, se deja fuera a todo el personal laboral, a los C1, a los C2, a los auxiliares, a los operarios, a los conserjes, a los que sostienen la máquina municipal mientras los técnicos superiores rellenan formularios. Si el objetivo es actualizar la RPT, ¿por qué excluir a más de la mitad de la plantilla? ¿Acaso sus puestos no merecen ser revisados? ¿O es que el concejal considera que solo los A1 y A2 hacen algo digno de ser medido?
Da la impresión de que el concejal ha decidido que la RPT se actualiza mirando solo la punta del iceberg, ignorando que debajo hay cientos de puestos que llevan desde 1999 sin revisión, con funciones obsoletas, con personal haciendo tareas que no le corresponden porque la organización se ha ido adaptando como ha podido mientras la clase política miraba para otro lado. Los sindicatos ya denunciaron en 2025 el “progresivo deterioro de las condiciones laborales” en el Ayuntamiento de Cambre, con una RPT de 1999 sin actualizar, falta de personal, ausencia de carrera profesional y fugas de funcionarios a otras administraciones. La respuesta del gobierno municipal, al parecer, es pedir a los que quedan que hagan deberes.
Una oportunidad perdida (y ya van varias)
Lo triste es que la excusa es buena. La RPT de Cambre data de 1999. Veintiséis años. Una eternidad administrativa. Desde entonces, el municipio ha crecido, los servicios se han multiplicado, la plantilla se ha reducido y la organización se ha ido parchando con modificaciones puntuales que, como reconoce el propio Ayuntamiento en actas plenarias, han dejado puestos “obsoletos y desfasados” con funciones que ya no se ejercen o que no corresponden. Actualizar eso es urgente, necesario y hasta valiente.
Pero hacerlo pidiendo a los funcionarios que expliquen su vida laboral de los últimos seis meses no es una RPT. Es un parche. Es un concejal perdido buscando en los demás la información que debería tener su propio departamento. Es confundir la gestión de recursos humanos con un examen de oposición. Y, sobre todo, es una falta de respeto a una plantilla que lleva años sosteniendo servicios públicos con una estructura diseñada para un mundo que ya no existe.
Si el concejal quiere saber qué hacen los funcionarios, tiene un método infalible: leer la RPT vigente, hablar con los jefes de servicio, escuchar a los sindicatos y, sobre todo, estudiar el procedimiento legal antes de firmar instrucciones. Todo lo demás es literatura. Y la literatura, por muy satírica que sea, no arregla una RPT. Ni una subida pendiente. Ni un año de espera. Ni una cortina de humo.

