11/10/2026

De cesada a candidata: el PSOE coruñes coloca a María Rivas en el Congreso para despejar el trono local de Inés Rey

Rivas aspira a encabezar la lista al Congreso. El premio real no es el escaño: es el número 3 de la lista municipal de 2027, reservado a una mujer y diseñado para Nereida Canosa, mano derecha de Lage TuñasMaría Rivas ha sido impulsada como cabeza de lista del PSOE al Congreso por la provincia de A Coruña. En apariencia, un «destierro». En realidad, una jugada diseñada por Lage Tuñas. Y el verdadero destino de ese movimiento no es Madrid, sino las municipales de 2027: despejar el camino a Nereida Canosa. La pregunta de fondo es cuánto pesa realmente una agrupación local reducida a poco más de 30 militantes.

Una «cesada» que acaba de candidata

El sello que más marca a María Rivas es el de «cesada».

Fue subdelegada del Gobierno en A Coruña hasta que, en septiembre de 2025, fue sustituida por Julio Abalde —exrector de la UDC—, un hombre al que le quedaba poco para la jubilación. Lo llamativo del relevo es que la propia alcaldesa, Inés Rey, puso «el grito en el cielo» cuando se produjo.

Menos de un año después, esa misma cesada es situada por Rey al frente de la candidatura al Congreso.

Rivas no es una desconocida. Militante socialista de larga trayectoria, fue jefa de gabinete de Javier Losada durante su etapa como alcalde y, después, en su breve paso por la Delegación del Gobierno. Tras la jubilación de María del Pilar López-Rioboo, ocupó también ese puesto en la Subdelegación. Su currículum está enteramente cosido a los capilares del poder local coruñés.

Por eso la nominación resulta tan llamativa: una persona apartada desde arriba acaba encabezando la lista al Congreso por decisión de la jefa local. No es una compensación a la cesada. Es otra cosa.

El verdadero ojo del huracán: el número 3 local

Para entender por qué Rey impulsa a Rivas hay que dejar de mirar al Congreso y mirar a la lista municipal de 2027.

Que Inés Rey repita como número 1 y que Lage Tuñas sea el número 2 no ofrece dudas. La batalla real está en el número 3.

La ley obliga a que la lista sea cremallera, por lo que ese tercer puesto está pensado para una mujer. Y ahí concurren, en la práctica, dos nombres:

María Rivas — avalada por los escasos apoyos que le quedan a Javier Losada, exalcalde. En una agrupación muy mermada, ese respaldo puede llegar a tener su peso. Además, cuando Rivas fue cesada como subdelegada, la propia alcaldesa salió públicamente en su defensa.

Nereida Canosa — vinculada directamente con Lage Tuñas. Si se hiciera con el número 3, se convertiría en la heredera de Inés Rey: cuando la actual alcaldesa y secretaria general deje esos puestos, Canosa asumiría el control del partido y del gobierno local.

Con esa lectura, el movimiento de Lage Tuñas queda claro: mandar a Rivas al Congreso para que el número 3 local caiga del lado de Canosa. Rivas obtiene una salida política digna; Canosa, la vía directa a la sucesión; Lage Tuñas, el mantenimiento de su control absoluto sobre A Coruña.

No es un premio para Rivas. Es una colocación.

Una agrupación de treinta personas

Hay un dato que se repite y que casi nadie pondera en su justa medida: la agrupación local del PSOE en A Coruña pasó de reunir a más de 300 personas a estar compuesta por poco más de 30.

¿Qué significa eso?

Significa que la «democracia interna» de esa agrupación es, en la práctica, un concepto retórico. Treinta votos no deciden ningún reparto real de poder. La capacidad de decisión hace tiempo que se trasladó de las asambleas a los despachos de la alcaldía y a las mesas de negociación provinciales.

Por eso la «candidatura» de Rivas no necesita pasar por ninguna competición interna relevante. Lo que tiene delante son treinta nombres, la mayoría dependientes de un cargo municipal o de una red de relaciones. La opinión de Inés Rey es la opinión del partido.

Eso explica también que Rey pueda a la vez «indignarse por el cese de Rivas» y «enviar a Rivas a Madrid»: la indignación era real, pero el cálculo también.

La partida provincial: una ficha, varios usos

La lista socialista por la provincia de A Coruña nunca es solo cosa de la ciudad.

Si Rivas encabeza, la incógnita del número 2 se convierte en el siguiente escollo. Ahí entran en juego la maquinaria provincial y la dirección gallega:

Uno de los nombres posibles para el dos es Aitor Bouza, persona de confianza del secretario general Besteiro. La otra jugada es Montserrat García Chavarría, socialista de As Pontes y persona de extrema confianza de Valentín González Formoso, colaborador íntimo de Besteiro. Chavarría entró en el Congreso tras las renuncias de dos elegidos en el proceso ordinario de julio de 2023: no fue elegida, quedó a la espera. Lo mismo ocurrió en las autonómicas de 2024, donde formó parte de la lista por A Coruña sin salir elegida. La marcha de Bouza le volvería a dar una salida en el grupo socialista del Parlamento gallego.

Detrás de todo esto hay una red de puertas giratorias: un grupo reducido de personas del entorno de Besteiro y Formoso que circula entre el Congreso, el Parlamento gallego y los gobiernos locales. Rivas, aunque es gente de Rey, al entrar en esa red queda también insertada en la estructura de poder provincial.

Dicho de otro modo: Rey hace dos cosas a la vez con Rivas. Despeja el obstáculo en su propia sucesión y entrega a la maquinaria provincial una «suya» como gesto de buena voluntad.

Las incógnitas que quedan abiertas

Hay un dato clave sin resolver: cuánto poder de negociación tiene realmente la agrupación local de A Coruña.

Una organización de treinta personas no tiene peso propio en la disputa provincial ni estatal. Pero tiene algo que nadie puede sustituir: la maquinaria electoral y los recursos municipales de Inés Rey. Mientras Rey siga sentada en el despacho de la alcaldía, su visto bueno será un veto de facto sobre la parte coruñesa de cualquier lista provincial. Pero si su capital político se debilita por problemas de gestión o por presiones externas, el peso de esos treinta militantes se reducirá aún más.

La dificultad para Rey está precisamente ahí. Necesita que Rivas salga de A Coruña para allanar el camino a Canosa. Y necesita que Rivas le cubra el flanco en el ámbito provincial. Lo que no controla es a quién será leal Rivas una vez instalada en Madrid, ni si los niveles provincial y estatal tratarán a la «cesada subdelegada» como una extensión de Rey o como una ficha independiente que puede reubicarse.

El verdadero adversario de esta partida no es Rivas, ni siquiera Canosa. Es el propio ciclo político de Rey y la realidad incómoda de una agrupación de treinta personas que no sabe cuánto más puede aguantar.