03/11/2026

VUELVE EL FACTOR AUBA

El Deportivo volvió a saborear la victoria casi dos meses después. Lo hizo en un partido de esos que curten, ante un Osasuna que se adelantó en el marcador y en el que los blanquiazules terminaron remontando gracias a los goles de Mario Soriano y Bil Nsongo. El regreso de Aubameyang, todavía desde el banquillo, cambió por completo la decoración de un equipo que necesitaba un triunfo así como el comer. Los de Hidalgo suman 14 puntos y respiran en la octava plaza, mientras que los navarros se quedan con 11 a tres puestos del descenso.

EL PARTIDO: DE LA FRUSTRACIÓN AL ÉXTASIS

El guion del primer acto fue una tortura para Riazor. El Dépor salió afilado, mandón, con Yeremay y Mella generando un peligro constante sobre la portería de Sergio Herrera. Sin embargo el equipo gallego perdonó hasta tres ocasiones clarísimas, con un Yeremay que se topó una y otra vez con un inspiradísimo Sergio Herrera, que regresaba a la titularidad. Cuando parecía que el empate se quedaría al descanso, llegó el mazazo. Budimir aprovechó un error en la salida de Leo Román para firmar el 0-1 en el minuto 32, un gol que heló a la afición local.

LA SEGUNDA PARTE: ADAMA Y AUBA CAMBIAN TODO

Hidalgo movió el banquillo tras el descanso y metió a Adama Traoré en el 56 y a Aubameyang en el 69. El premio llegó en el minuto 64: una falta al borde del área acabó en las botas de Mario Soriano que con un disparo raso y potente superó a la barrera y se coló en la red. Riazor explotó. El empate devolvía la ilusión a los gallegos.

A partir de ahí el equipo cambió de marcha. La entrada del gabonés iluminó a un Dépor que empezó a llegar con más fe que fútbol. A partir de ahí, el partido fue un monólogo blanquiazul. Osasuna, conformista y sin capacidad de reacción, se replegó y esperó el milagro, pero el milagro vestía de blanquiazul. En el minuto 87, Adama ganó la línea de fondo con pura potencia y puso un balón atrás para que Nsongo, tras un rechace, empujara el balón a la red y firmara el 2-1 definitivo. La victoria era un hecho y la mala racha, por fin, se había roto.

LAS CLAVES DEL PARTIDO

Mario Soriano, el líder que tira del carro: el centrocampista firmó el gol del empate con un disparo impecable. Lo intentó hasta el final, nunca bajó los brazos y contagió al resto del equipo. Su partido fue un ejemplo de compromiso.

Bil Nsongo, el killer del área: el camerunés volvió a marcar. Su gol, de puro instinto, sirvió para dar tres puntos de oro a su equipo. Ya son tres goles con el Dépor en lo que va de temporada y su olfato de gol está siendo fundamental.

Adama Traoré, el revulsivo perfecto: el extremo entró en la segunda parte y cambió el partido. Su velocidad y su potencia por la banda derecha fueron un dolor de muelas para la defensa navarra. Fue clave en el gol de Nsongo.

Sergio Herrera, el muro que lo paró casi todo: el portero de Osasuna fue el mejor de su equipo. Sus paradas en la primera parte mantuvieron a los navarros con vida. Sin él, el resultado habría sido una goleada mucho mayor.

La entrada de Aubameyang: el gabonés no marcó, pero su presencia en el campo cambió la actitud del equipo. Su experiencia y su jerarquía en el área fueron claves para la remontada.

La afición de Riazor: la grada volvió a ser el jugador número doce. A pesar de la mala racha, la afición no dejó de animar en ningún momento y empujó al equipo hasta la victoria.

CÓMO QUEDA LA CLASIFICACIÓN

Con esta victoria, el Deportivo suma 14 y se coloca en la octava posición de la tabla. El equipo de Hidalgo vuelve a sonreír después de casi dos meses sin ganar y rompe una racha de seis partidos sin conocer la victoria. Los tres puntos dan aire y devuelven la confianza a un vestuario que necesitaba un triunfo así.

Osasuna, por su parte, se queda con 11 puntos y sigue en la zona media-baja de la tabla. Los navarros tendrán que mejorar su rendimiento si no quieren complicarse la vida en las próximas semanas.

El Dépor, tras este partido, se prepara para su próximo compromiso liguero. La victoria ante Osasuna es un bálsamo para un equipo que ha sufrido mucho en las últimas semanas. Ahora toca seguir trabajando para mantener la buena dinámica y alejarse definitivamente de la zona peligrosa. La temporada es larga y el Dépor ha demostrado que, cuando cree, puede competir con cualquiera.