Pues haz limonada. Posiblemente no haya mejor definición – ni más conocida – de la resiliencia y a esta se apuntaron los equipos coruñeses de Ok Liga, el Liceo para vencer en el Palacio a un Lleida que no se rindió en ningún momento y a quien sólo pudo doblar con el tanto de Cioccale en la primera parte. Y a la resiliencia se apuntaron las pupilas de Stanis García, en un mal partido, del que lograron rescatar un punto para asegurarse la clasificación para la Copa de la Reina.
No es buena pista la de Mataró para las coruñesas, ni buen adversario. Ni siquiera en la pasada temporada, cuando el Coruña dio su mejor versión, pasó del empate en los dos encuentros frente a las catalanas. Tampoco el sábado pudo vencer y aún habrá de verse el 1-1 como un éxito, teniendo en cuenta que Ari Escalas fue la mejor de las herculinas y estuvo brillante en varias acciones para salvar al equipo de una derrota inesperada.
El Mataró es un equipo incómodo para el Coruña. Aunque al minuto y medio pudo abrir el marcador Alba Garrote al culminar un contraataque guiado por Gaete y Laia Juan y en los siguientes minutos tanto la asturiana como Juan dispararon en varias ocasiones, fueron las locales las que hicieron diana cuando Olga Juanola disparó al área desde su propio campo y el tiro lo desvió Mar Parés sin que Escalas pudiera evitar el tanto.
A partir del gol el dominio de Mataró incluso fue mayor con cinco minutos en los que las catalanas pudieron incrementar la ventaja y sólo la solvencia de Ari Escalas evitó el desastre. Aún así, las coruñesas pudieron empatar antes del descanso merced a varias ocasiones seguidas de Alba Garrote, entre ellas un tiro lejano y un arrastre a menos de un minuto del final de la primera parte que bien pudieron convertirse en gol.
La segunda mitad comenzó con dominio de las locales, de nuevo. Todavía más cuando Gaete vio una tarjeta azul muy protestada por la chilena al entender que había sido objeto de falta reiterada ella misma. Pero la portera coruñesa leyó perfectamente la intención de su tocaya Ari Martínez y despejó el tiro con la pierna. Tampoco en la inferioridad pudieron batir la meta herculina. No obstante el juego continuó balanceado hacia la portería coruñesa con continuas llegadas y cierta confusión en defensa que siempre solventó con tranquilidad la portera hispano-colombiana. Así se llegó a los últimos cinco minutos con el Coruña sin poder batir a Paula Llado. Hasta quea cuatro del final, Laia Juan destapó el tarro de las esencias y de un trallazo batió la meta del Mataró para colocar el empate final.
Poco positivo, sin embargo, que rescatar del partido. Tan sólo el punto que las coloca séptimas – dado que el Sarda venció ante el Bembibre y subió al sexto puesto – , el buen estado de forma de Escalas, el punto de tranquilidad y cordura que siempre impone Bea Gaete y el talento de Laia Juan, una de esas jugadoras llamada a ser diferencial en el futuro. Por lo demás nada que destacar; ni las jugadoras ni, en esta ocasión, el banquillo, supieron desmontar la táctica de un Mataró con más hockey del que se le supone al farolillo rojo. Una semana por delante para analizar, trabajar y preparar el próximo encuentro en Sant Cugat, abriendo la segunda vuelta.
La magia la pusieron los porteros
Mejor le fue al Liceo frente al Lleida, cuarto clasificado que llegaba a Riazor a confirmar su buen estado de forma. Con un ataque de fantasía y un movimiento de bola fulgurante, los catalanes son uno de los equipos revelación de la temporada.Buen ambiente en el Palacio y ovación especial a Tombita en el regreso a la que fue su casa hasta hace unos meses. Mucha afición ilerdense en las gradas y público de campanillas como Ignacio Alabart, aprovechando unos días libres, que en la tarde del sábado se acercó con su familia y con Chino Miguélez al partido de Ok Plata jugado por Compañía de María en Elviña. Muchos amigos y mucho cariño guardan en Compañía por quienes fueron sus canteranos.
En el partido, sin embargo, los héroes fueron los porteros. Actuación estelar de ambos que frustraron una y otra vez los brillantes ataques del Lleida y del Liceo tanto en jugadas como a bola parada, erigiéndose en los grandes protagonistas del encuentro. Empezó pronto el festival de los guardametas, con Serra evitando el gol en el penalti lanzado por Nuno Soares a los cinco minutos del partido.
El partido encallaba en las buenas actuaciones de Zapater y Serra hasta que a falta de 9 minutos para el descanso, Fabri Cioccale, que acababa de entrar en la primera rotación, enganchó un tiro cruzado desde la izquierda del meta catalán que se transformó en el primer y, a la postre, único gol del encuentro. Xaus, Dava Torres, Cervera, Saavedra lo intentaron una y otra vez sin volver a acertar. Giménez, Nico Ojeda, Badía y Tombita trataron una y otra vez de perforar la meta coruñesa sin conseguirlo. No cambió el panorama en la segunda parte, si acaso fue en aumento la tensión y la emoción conforme el tiempo corría y el resultado se mantenía ajustado. Ni siquiera las directas de las que gozaron uno y otro equipo por las tarjetas azules a Nuno Soares y a Jacobo Copa, esta última a cinco minutos del final y con un Lleida lanzado a por el empate. Pero de nuevo los porteros se erigieron protagonistas y ni el Liceo pudo incrementar su ventaja ni el Lleida arañar un punto.
Terminó el partido como comenzó, con los coruñeses segundos y los catalanes cuartos por delante de Noia y Calafell que han comenzado a recuperar posiciones. Buen resultado para el Liceo que mantiene su buena estrella liguera en Riazor y que el próximo jueves, 30 de enero, afronta un partido importante de Champions con el Valongo portugués como adversario. Hockey de muchos quilates en el Palacio de Deportes, una vez más.
Compañía no puede y Dominicos salva un punto
Gran partido en Elviña con un equipazo como el Cerdanyola de Coy y Rovira, segundo en la clasificación y los pupilos de Canosa que, una vez más, dieron la talla pese al resultado. Compañía no se dejó amedrentar por los galones del equipo dirigido por Diego Mir y le plantó cara en una gran primera parte. Donde no llegaba la defensa aparecía Javi Ponte incluso después de que Coy le batiera con un tiro inapelable que llevaba el sello del ex liceísta. No se arredró el equipo coruñés y siguió llegando a la meta catalana y así, a poco del descanso, Negro Liñán conseguía igualar y llenar de ilusión la grada.
Sin embargo el Sarda fue demasiado equipo para los coruñeses. En los primeros cinco minutos de la segunda parte lograron dos tantos que empezaron a poner tierra de por medio. Las combinaciones entre Coy y Rovira, las rápidas transiciones y la presión defensiva fueron suficientes para desmantelar las opciones de un Compañía de María que aún tuvo dos tiros al palo antes de que el joven Kiko García -de nuevo convocado por lesión de Fuentes- asistiera a Liñán para que este consiguiese el segundo tanto del equipo y de su cuenta particular. Coy conseguiría el sexto tanto en la directa tras azul a Buruaga. En suma, un partido para aprender pero en el que de nuevo los colegiales dieron la cara demostrando que no temen a ningún adversario. Por su parte el equipo de Bronce perdió en Ordes 4-3.
Vibrante fue también el partido de Dominicos en el que los de Togores se acercaron al abismo cuando a falta de trece minutos para el descanso ya perdían 0-3 frente al Sant Cugat, rival para evitar el descenso. Sin embargo, al igual que la pasada semana, un tanto de Goncho Varela a poco de finalizar la primera parte, metió a Domi en el partido. Lo cierto es que los coruñeses habían gozado de muchas ocasiones, todas desbaratadas por Max Rodriguez, incluso una bola parada marrada por Candamio. Poco antes del gol ya había tenido dos ocasiones Varela de lograr el gol, una a pase de Villares y otra en el rechace, pero no encontró puerta hasta que Villares de nuevo recuperó una bola cercana a la portería catalana y esta vez Goncho aprovechó su pase.
A la vuelta del descanso se desató la locura. Volcado el Domi en ataque, Candamio enganchó un tiro a media distancia que Rodríguez no pudo parar. Apenas dos minutos después y cuando parecía que Sant Cugat se revolvía, Miguel López robó una bola y lanzó el contraataque asistiendo a Gonzalo Varela que, de nuevo, perforó la meta catalana. El empate en la pista y el delirio en la grada. A partir de ahí pudo ganar cualquiera, con ocasiones para todos pero también miedo en ambos conjuntos. La oportunidad más clara la tuvieron los visitantes a mitad de la segunda parte merced a la directa tras las diez primeras faltas de Dominicos pero Iago López adivinó el movimiento de Gilabert y salvó a su equipo que permanece penúltimo pero va ganando jugo, acierto y autoestima. Que no es poco.

