El Gobierno local de Inés Rey anuncia grandes presupuestos, pero los datos revelan una gestión deficiente y un aumento del endeudamiento municipal
A Coruña cierra el año 2024 con un saldo desalentador: más de 80 millones de euros en inversiones previstas no se han ejecutado. A pesar de los continuos anuncios de la alcaldesa Inés Rey sobre proyectos ambiciosos y presupuestos históricos, la realidad refleja una brecha preocupante entre las promesas y la ejecución efectiva de los fondos.
Presupuestos fuera de plazo y errores recurrentes
El presupuesto para 2025, presentado con retraso, ha sido catalogado como «histórico pero irreal» por los críticos. Este patrón de anuncios grandilocuentes seguidos de una ejecución deficiente no es nuevo. De hecho, los errores matemáticos en la planificación financiera, señalados incluso por el interventor municipal, han sido una constante en los últimos años.
Según los datos proporcionados por el propio ejecutivo local, el año 2024 comenzó con un presupuesto de inversiones reales de 75.274.632,30 €. Durante el año, se incorporaron 34.749.024,14 € adicionales, provenientes de ajustes de inversiones de años anteriores que aún estaban en desarrollo. Sin embargo, solo se comprometieron 29.954.058,93 € en inversiones reales, una cifra que no alcanza ni siquiera a cubrir lo heredado de ejercicios previos.
Cortina de humo y endeudamiento creciente
Los críticos acusan al Gobierno local de utilizar una «cortina de humo» para ocultar el fracaso en la gestión de las inversiones. El presupuesto de 2025, según denuncian, es en gran medida un «corta y pega» del año anterior, lo que no resuelve los problemas de fondo. Mientras tanto, el endeudamiento municipal ha experimentado un aumento significativo, agravando la situación financiera de la ciudad.
Un futuro incierto
La falta de ejecución de inversiones no solo afecta la confianza de los ciudadanos en sus líderes, sino que también tiene implicaciones negativas para el desarrollo económico y social de A Coruña. Con un historial de promesas incumplidas y una gestión financiera cuestionable, el futuro de la ciudad parece incierto.
Mientras el Gobierno local sigue anunciando grandes proyectos, los datos revelan una realidad muy diferente: una gestión deficiente, un aumento del endeudamiento y una falta de transparencia que deja a A Coruña estancada en un ciclo de promesas incumplidas.

