A veinticuatro horas del sorteo de la Copa de la Reina las aguas bajan revueltas en el hockey femenino coruñés. Si hace un mes saltaban a la prensa los ceses y la dimisión de tres directivas (dos de ellas, además, socias fundadoras de la entidad), el tiempo no parece haber calmado las aguas, bien al contrario. Durante estas semanas una mayoría de las jugadoras del club coruñés reclamaron cambios en la gestión del equipo y expusieron su disconformidad con las decisiones que se estaban tomando desde la presidencia.
Pero la cuestión no se limitó a críticas; hace ya varios días uno de los puntales del club, la chilena Beatriz Gaete anunciaba al staff su decisión de dejar el club la próxima temporada. Pocos días después lo hacía la portera italiana, Viki Caretta. Ninguna de ellas ha hablado públicamente ni ha explicado en qué equipo jugarán aunque se da por hecho que ambas cuentan con ofertas de los clubes más importantes de la Ok Liga Iberdrola.
Finalmente, esta misma semana era la capitana, Luchy Paz, directiva cesada y que hacía varios meses que no contaba en las convocatorias del entrenador, la que anunciaba que abandonaba de inmediato la disciplina del club coruñés. Más allá de su potencial deportivo actual, Paz desempeñaba un papel esencial en el vestuario donde contaba con el respeto y cariño de sus compañeras y en el que siempre fue una voz autorizada.
No han sido pocos los rumores que hablaban del divorcio entre la directiva y el vestuario, muy especialmente entre la presidenta del club, apoyada en el consultor catalán Xavier Cantón, y las jugadoras. La crisis en la directiva el pasado mes de febrero no hacía sino señalar en esta dirección y la situación actual lo reafirma.
Hay que recordar que el club actual nació cuando el Liceo renunció a contar con equipo femenino y su mantenimiento en la ciudad fue posible precisamente por la decisión de las jugadoras emblemáticas como Gaete, Caretta o Alba Garrote, además de las gallegas Luchy Paz, Alejandra Martín y Cristina Diz, de quedarse en la ciudad y apostar por una nueva entidad. Tras una primera temporada de éxito, en la actual se fue incrementando el papel del gerente del club, el catalán Xavier Cantón, que en distintas apariciones en prensa señaló como objetivo generar un modelo de negocio con empresas que terminasen apoyando al club. Hasta el momento no parece que dicho modelo haya resultado exitoso, al menos en lo que se refiere al clima social del equipo.
Pero la semana no se ha limitado a las salidas de las jugadoras. A consecuencia de estos movimientos, un tercio de socios del club han exigidola convocatoria de una asamblea extraordinaria con el objetivo de cambiar la presidencia. En roman paladino, una moción de censura. Entre los solicitantes están las directivas cesadas y familiares de varias jugadoras.
Una crisis, en fin, en medio de una temporada gris del equipo coruñés que no ha logrado encontrar el punto de juego en ningún momento, ni siquiera con los refuerzos que ha tenido Stanis García con la llegada de las jóvenes Laia Juan e Inés Severino. La única alegría ha sido, precisamente, la clasificación para la Copa de la Reina en la que mañana conocerán a su rival. Cabe esperar, pues, que la próxima asamblea clarifique de una u otra manera la situación de un club que empezó su andadura como un proyecto ilusionante en el que han aparecido numerosas grietas. El tiempo dirá si puede superarlas.

