21/04/2026

Nostián sin futuro: seguirá los pasos de la planta de Barbanza

La crisis en la gestión de residuos en las pequeñas plantas de Galicia se extiende: el caso de Nostián repite el colapso de Serra do Barbanza

La planta de tratamiento de residuos de Nostián, en A Coruña, enfrenta un futuro incierto tras el fin del sistema húmedo-seco, una situación que podría preceder el cierre de sus instalaciones en su forma actual. Un escenario que recuerda al anunciado recientemente en la comarca de Serra do Barbanza. La paralización de ambos modelos, otrora referentes en Galicia, evidenciaría una crisis sistémica en estos sistemas de gestión de residuos: deudas millonarias con las concesionarias, tecnologías obsoletas y el incumplimiento de las exigencias europeas en reciclaje y economía circular.

Inadaptación a la normativa europea: el mismo problema, la misma condena

El principal obstáculo técnico es idéntico al de Barbanza: la planta no cumple con los requisitos de la Directiva (UE) 2018/851, que exige alcanzar un 65% de reciclaje en 2035 y reducir al mínimo el vertido de residuos. El sistema de Nostián, basado en tecnologías de separación mecánica y manual, ha quedado obsoleto frente a las exigencias de Bruselas, que promueven la automatización, el compostaje de alta calidad y la valorización energética eficiente.

Ecologistas en Acción de Galicia ya advirtió en 2022 que la planta coruñesa incumplía los objetivos de reciclaje, con tasas por debajo del 40%, y denunció que gran parte de los residuos acababan en vertederos o incineradoras sin un tratamiento adecuado.

Un modelo que también fue pionero… y que ahora se hunde

Nostián, como Barbanza, fue en su día un ejemplo de gestión. En la década de 2010, logró altas tasas de recuperación de materiales y generó compost para uso agrícola. Sin embargo, la falta de actualización tecnológica, el aumento de residuos y la rigidez administrativa la han llevado al borde del colapso.

Esto ha provocado que Sogama (Sociedade Galega do Medio Ambiente), encargada del tratamiento integral de residuos en la comunidad, cuestione la viabilidad de Nostián y estudie su reconversión o cierre definitivo, siempre con la disposición de Sogama para atender a los municipios que se queden sin su servicio de tratamiento.

Posibles salidas: ¿hay solución?

Todo apunta a que Nostián pueda acabar convertida en una planta de transferencia, derivando los residuos a Sogama, que ya atiende al 95% de los municipios gallegos.

Si no se actúa con urgencia, Nostián seguirá los pasos de Barbanza: un cierre anunciado, multas europeas por incumplimiento y el traslado de residuos a otras plantas, encareciendo el servicio.

El posible fin de Nostián deja sin respuesta grandes preguntas:

  • ¿Por qué se expropian terrenos en los alrededores de Nostián para su ampliación?
  • ¿Por qué el ayuntamiento de A Coruña deja sin reclamar casi 8 millones de euros a la empresa que lo estaba gestionando hasta ahora?

La situación es crítica y el tiempo juega en contra.

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