La ambigüedad nacionalista en el gobierno coruñés
El Bloque Nacionalista Galego (BNG) en A Coruña lleva tiempo defendiendo que ejerce una oposición firme al gobierno de Inés Rey (PSOE). Sin embargo, la realidad parece pintar un escenario muy diferente: el partido nacionalista actúa como socio tapado del Ejecutivo municipal, permitiendo que las políticas socialistas salgan adelante sin una oposición real.
Inés Rey gobierna en minoría, siendo la segunda fuerza del pleno, lo que la obliga a buscar apoyos externos para sacar adelante sus iniciativas. Y en ese juego, el BNG se ha convertido en su aliado preferente, aunque sin reconocerlo abiertamente. La situación recuerda a la frase que el portavoz socialista Lage Tuñas lanzó en su día a Marea Atlántica: «Son nuestros socios preferentes». Hoy, ese rol lo ocupa el BNG, aunque con una estrategia que lo deja en un limbo político.
Un pleno revelador: contradicciones y votos clave
El último pleno municipal, celebrado el 5 de junio, dejó en evidencia esta complicidad encubierta. Con siete propuestas resolutivas sobre la mesa, el BNG mostró una actitud que oscila entre la crítica testimonial y el apoyo decisivo al gobierno.
- Plan económico-financiero:
- El gobierno socialista presentó este plan tras incumplir la regla de gasto en 2024. Lo llamativo es que el BNG apoyó aquel presupuesto, asegurando que era «perfectamente asumible». Ahora, pese a criticar la gestión, vota a favor del plan, conformándose con una promesa de informes mensuales. Una contradicción que raya en la tomadura de pelo: si el plan ya obliga a presentar informes, ¿qué valor tiene esa exigencia?
- Tasa turística:
- Aprobada con el apoyo del BNG, pese a las críticas por su diseño, que penaliza incluso a quienes viajan por trabajo o salud.
- Ordenanzas de playas y viviendas turísticas:
- Ambas contaron con el respaldo nacionalista, pese a las dudas sobre su efectividad. La de playas podría convertirse en papel mojado, como ya ocurre con la de terrazas. Y la de viviendas turísticas acabara en los tribunales según las declaraciones de la asociación de propietarios de viviendas turísticas.
- Parque de Oza:
- Un convenio polémico que modifica el PXOM para permitir torres de hasta 17 plantas en un barrio denso. El BNG lo apoyó, ignorando el rechazo vecinal.
- Ordenanza de movilidad:
- Aquí se esconde la gran expansión de la ORA, que duplicará su alcance en la ciudad, convirtiéndose en un impuesto encubierto más que en una herramienta de rotación. Además del incremento horario y de días, un gran negocio.
El juego peligroso del BNG: ¿Por qué esta lealtad al PSOE?
La estrategia del BNG no solo es confusa, sino que le resta peso político. Con su oposición simbólica a los presupuestos de 2025, pero sin apoyar enmiendas, permitió que el PSOE modificara las bases de ejecución presupuestaria, eliminando la necesidad de pasar por el pleno para futuros cambios. Así, el BNG pierde influencia: ya no es imprescindible para las modificaciones.
¿Qué gana el nacionalismo con esta sumisión?
- ¿Acuerdos ocultos?
- ¿Miedo a quedar fuera de futuros pactos?
- ¿Intercambio de favores con el PSOE en Santiago? (donde los socialistas, expulsados de su grupo, ya no garantizan votos al BNG).
Un BNG desnortado, camino del desgaste
El Bloque en A Coruña navega sin rumbo. No es oposición, pero tampoco socio reconocido. Su ambigüedad lo debilita, y las encuestas ya reflejan un crecimiento de indecisos hacia su espacio.
Si sigue así, no desaparecerá —su historia lo impide—, pero puede convertirse en un actor irrelevante, atrapado entre gestos de protesta y votos de complicidad. Mientras, Inés Rey sigue gobernando… con el BNG como socio invisible.

