El silencio de Carlos Arévalo ha durado poco. Tras conocer que la Real Federación Española de Piragüismo le retiraba su plaza para el Mundial de Milán en la prueba de K1 200, el palista gallego rompió su discreción habitual para denunciar lo que considera una injusticia deportiva. Su pueblo no ha tardado en reaccionar.
Una plaza ganada en el agua… y perdida en los despachos
Arévalo logró su clasificación directa con resultados brillantes: medalla de bronce en la Copa del Mundo de Szeged y otro podio en el Europeo de Racice. Pero a última hora, la Federación decidió que debía centrarse exclusivamente en el K4 500, alegando “incompatibilidad de pruebas”. Una decisión que ni él ni su equipo técnico comparten.
El Concello de Betanzos lanza una recogida de firmas
El Concello, con su alcaldesa María Barral al frente, ha iniciado una campaña de recogida de firmas presenciales en apoyo a su deportista más internacional. La iniciativa ha sido acogida con entusiasmo por vecinos, clubes deportivos y ciudadanos de toda la comarca.
Además, el Club Fluvial de Lugo —al que pertenece Arévalo— ha anunciado acciones legales contra la Federación, solicitando una revisión inmediata de la decisión.
Una trayectoria intachable
A sus 31 años, Carlos Arévalo ha sido medallista olímpico en Tokio 2020 y París 2024. Su ética de trabajo, humildad y compromiso con Galicia lo han convertido en uno de los deportistas más admirados del país.
Su exclusión ha generado una ola de indignación no solo en Betanzos, sino en el mundo del piragüismo español.
Un pueblo volcado con su referente
El caso de Arévalo es más que una cuestión técnica. Es la historia de un deportista que ha hecho historia por su país, y de una ciudad que no acepta que esa historia se frene en seco.

