La alcaldesa de A Coruña rompe su silencio y critica abiertamente la maniobra del PSdeG para colocar a Aitor Bouza en el Parlamento, que sacrifica a su número dos y desestabiliza su equipo municipal
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, se encuentra inmersa en la que ya es la tercera crisis de gobierno de su mandato, una tormenta política desatada desde la dirección del PSdeG en Santiago y que tiene como epicentro el cese forzoso de su vicesecretaria general en la agrupación local, María Rivas. Rey ha cargado duramente contra la decisión del secretario general de los socialistas gallegos, José Ramón Besteiro, de gestionar el relevo en la Subdelegación del Gobierno, una jugada que interpreta como un movimiento de ajedrez político que prioriza promociones personales sobre la estabilidad del partido en la ciudad.
La jugada de Santiago: Bouza entra, Rivas sale
El origen del conflicto, como ya avanzó este medio, es una operación en tres bandas orquestada desde la cúpula del PSdeG. El objetivo final es potenciar la figura de Aitor Bouza, facilitando su entrada en el Parlamento de Galicia con la vista puesta en un futuro asalto al Concello de Santiago. Para ello, era necesario liberar uno de los tres escasos escaños que el PSdeG tiene por la provincia de A Coruña.
La complicación surgió porque el puesto a dejar vacante era el de Subdelegación del Gobierno, que por ley debe ser ocupado por un funcionario del grupo A1. Este requisito técnico reducía drásticamente la lista de candidatos y situaba a Julio Abalde, exrector de la UDC, como la pieza comodín para completar la operación. La gran sacrificada en este tablero: María Rivas, quien ha sido cesada definitivamente de su cargo de subdelegada.
El enfado de Rey: de la lealtad a la ruptura
Inicialmente, Inés Rey intentó dar carpetazo al asunto con un enfoque conciliador. Apostó por un relato que presentaba la vuelta de Rivas a su equipo de gobierno en el Concello coruñés como una «recuperación de una figura de peso«. Sin embargo, en las últimas horas, la alcaldesa ha cambiado radicalmente su interpretación, alineándose con el análisis que señala que la maniobra debilita seriamente al PSOE de A Coruña y a su propio liderazgo, mientras fortalece a Bouza.
Este giro evidencia una fractura palpable con la dirección de Besteiro. Los analistas políticos ya venían señalando el distanciamiento progresivo de Rey, hecho que se corrobora con su baja visibilidad en las ejecutivas federales del PSOE, a las que asiste por su cargo en la FEMP y no por elección interna, y que ya no son destacadas en sus redes sociales.
El problema de encaje de Rivas: la tercera crisis de gobierno
El verdadero quebradero de cabeza para Inés Rey es ahora de carácter práctico. María Rivas es funcionaria del Ayuntamiento de A Coruña, y la alcaldesa se ha llenado de elogios hacia su «potencial político», sonando con fuerza para ocupar un lugar en la próxima lista municipal de 2027. No obstante, hasta esa fecha, Rey debe encontrarle un puesto acorde a su perfil dentro de la administración local.
La opción más plausible sería nombrarla directora de un área municipal. Sin embargo, esto implicaría una remodelación de su gobierno, la tercera en apenas dos años de mandato. Esta necesidad coloca a la alcaldesa en un brete: o cumple con su palabra y desata una nueva crisis interna por los relevos, o deja a su número dos en un limbo político, lo que sería interpretado como una nueva muestra de debilidad.
La crisis desatada por la ambición de Bouza y la estrategia de Besteiro ha colocado a Inés Rey en la encrucijada más delicada de su mandato. No solo debe gestionar la deslealtad percibida desde Santiago, sino también encontrar una solución interna que no haga saltar por los aires la ya de por sí frágil estabilidad de su equipo de gobierno. El enfrentamiento está servido, y la alcaldesa coruñesa ha decidido, esta vez, plantar batalla.

