30/06/2026

Chero Celemín, el nuevo concejal de Infraestructuras: «No vengo a levantar muros, sino a tender puentes»

Hoy entrevistamos a una de esas personas que demuestran que la política puede ser, ante todo, una cuestión de pasión, diálogo y cercanía. Chero Celemín, que tomará posesión este próximo mes de julio como nuevo concejal del gobierno de A Coruña, no es un recién llegado a la vida pública: su trayectoria es un recorrido por distintas áreas —educación, cultura, memoria histórica, turismo, comercio— que siempre ha abordado con una mirada humana y gestora. Pero, además, Chero es maestro de vocación, amante de la música y miembro del Coro de la OSG, lo que ya nos da una pista de que sabe armonizar responsabilidades y emociones.

Ahora, en el sprint final de la legislatura y con el reto de cambiar los libros y los escenarios por el asfalto y las aceras, Chero asume con ilusión y serenidad la concejalía de Infraestructuras. No viene a imponer, sino a escuchar; no a empezar de cero, sino a sumar; no a levantar muros, sino a tender puentes. En esta entrevista, descubriremos cómo su experiencia, su talante conciliador y su alma le ayudarán a hacer de A Coruña una ciudad más amable, más acogedora y, por qué no, más musical.

 Con esta energía y esta sonrisa, estamos seguros de que hasta el asfalto sonará mejor.

Pregunta: Chero, te conocemos como un gran defensor de la cultura y la educación, pero ahora te mudas a Infraestructuras. Es como pasar de pintar un cuadro a levantar una acera. ¿Qué se siente al cambiar el “qué estudiamos” por el “por dónde andamos”?

Respuesta: Bueno, la verdad que a lo largo de mi carrera política no es la primera vez que cambio de cartera. He sido concejal de memoria histórica, de educación, de cultura. Cuando estuve en otras responsabilidades en El Bierzo, pues también tenía turismo, tenía fiestas, he tenido comercio y empleo. Entonces, infraestructuras, pues eso es una nueva experiencia de la cual la tomo con mucha ilusión.

Yo siempre digo que un político, sobre todo, tiene que tener tres cosas. Primero, ser un buen gestor para administrar la cartera que toca, hacer un buen equipo, o tener un buen equipo que sea cohesionado, que trabaje con inteligencia y, por último, escuchar las sugerencias o las peticiones de la gente para llevarlas a cabo. 

P: Las infraestructuras son el día a día: las luces, las rampas, los baches… Es el área más “callejera”. ¿Crees que tu ojo de concejal de cultura te ayuda ahora a ver esas aceras y plazas con una perspectiva diferente, más de “espacio de encuentro” que de mero cemento?

R: Yo pienso que sí, porque yo siempre he pensado que las ciudades tienen que ser ciudades amables, ciudades acogedoras, para que la gente se siente a gusto.

Incluso la misma colocación de los bancos puede fomentar el diálogo, o las relaciones, buscar también lugares tranquilos donde la gente pueda pasear. Resumiendo yo creo que sí, que es muy importante tener en cuenta todos esos factores. Hacer las ciudades, sobre todo, acogedoras y humanas.

P: Has sido concejal de Inés Rey antes, conoces la casa. Pero volver ahora y coger un área tan potente… ¿Notas que los compañeros te miran diferente? ¿La gente te pide ya que les arregles la farola de su barrio?

R: (Risas) No, todavía no, yo creo que la ciudadanía todavía no me ha puesto cara. Entonces seguramente eso llegará y pase. Y luego respecto al resto de la cuestión, yo soy consciente que quedan 10 meses de trabajo.

Muchos proyectos ya estarán avanzados, y bueno, a Noemí hay que darle y agradecerle el gran trabajo que ha hecho, y posiblemente la mayoría de las cosas sea simplemente terminar esos proyectos que ya están en marcha. Sabemos que los procesos de ejecución llevan su tiempo, sobre todo en las grandes obras, y no va a dar tiempo para mucho margen, más que para aquellas cuestiones puntuales, obras pequeñas, etc.

El “Marrón” del Tiempo (Llegar en Julio y Contrarreloj)

P: La fecha es clave: llegas en julio, en pleno verano y a menos de un año de las próximas elecciones. Es el sprint final de la maratón. ¿Eres más de correr el último kilómetro con adrenalina o de verlo como una oportunidad para llegar fresco y con energía nueva?

R:  Me tiro más a lo segundo. Hay que tomarse las cosas con mucha calma, y saber que queda poco tiempo para las elecciones, y que hay que hacer ese esfuerzo que se hace siempre en los últimos tramos finales de las legislaturas. Bueno, yo realmente entro nuevo, y entro con energía y con ganas de hacer cosas bien y de provecho.

P:  Tú eres profesor, así que julio solía ser sinónimo de playa y desconexión. Este año, tu “aula” va a ser una oficina municipal y tu “examen final” las elecciones. ¿Cómo se lo has explicado a tu familia para que te perdonen las vacaciones? ¿Tienes algún plan para robarle algún día al calendario?

R:  Sabemos que agosto es un mes casi inhábil para la administración,  y posiblemente aprovecharemos algunos días para descansar, porque al fin y al cabo, aunque este es un nuevo trabajo, también llevamos trabajando todo el año en educación, en el colegio, que es un trabajo duro y fuerte, y por lo tanto también nos merecemos unos días de asueto. 

P: Tienes muy poco tiempo para dejar huella. Si tuvieras que elegir UNA obra o UNA mejora de infraestructuras que te dé tiempo a terminar o iniciar con fuerza antes de que acabe el mandato, ¿cuál sería y por qué?

R: Como tú has apuntado, queda muy poco tiempo. Mi intención sería dedicarme lo más posible en hacer pequeñas intervenciones, sobre todo en los barrios, porque yo creo que son lugares donde siempre la gente agradece que se haga un esfuerzo por ellos. No te digo ninguna concreta, pero en los barrios.

El Perfil de «Nexo» y el Equipo

P: Se dice de ti que tienes “madera de puente”, que sabes escuchar a todas las sensibilidades dentro del partido. En un equipo que ya lleva tiempo rodando, llegar tú con esa etiqueta de “conciliador”. ¿Crees que te van a pedir que apagues muchos fuegos, o que te vean como el que trae el café y la calma en las reuniones tensas?

R: Es verdad que yo soy una persona dialogante y a mí me gusta unir. Me acuerdo mucho siempre de una serie francesa que se titulaba “El Barón Noir”, que se dedicó mucho tiempo a unir a toda la izquierda para contrarrestar el avance de la derecha y hacía un esfuerzo tremendo.

Y claro, yo no soy “El Barón Noir”, por supuesto, pero sí que todo lo que sea conciliar, todo lo que sea aportar en positivo y todo lo que sea unificar y limar las asperezas, estaré dispuesto a ello. 

P: Inés Rey te ha llamado para informarte de la oportunidad de entrar en el gobierno y encargarte esta misión. ¿Qué te dijo ella para convencerte de dejar la playa por el asfalto?

R: Bueno, ella me lo comunicó hace unos días, pero dejó la decisión en mis manos.

No hubo ninguna insistencia particular o algo para convencerme. Me dijo que esta era la situación, que era el siguiente de la lista. Yo le dije que me dejara unos días pensarlo y al final le di la confirmación positiva.

El Lado Personal (El Coro y la Pasión)

P: Hablemos de la OSG. Llevas casi toda la vida en el coro, eso son muchos ensayos, muchas partituras y muchos compañeros. Ahora que tu agenda se vuelve un caos… ¿Has tenido que avisar al director de que vas a llegar con la voz un poco más cascada por las reuniones? ¿Cómo piensas compaginarlo?

R: No, siempre hay tiempo para todo. Yo estoy en dos agrupaciones. Desde que se fundó el Coro de la Sinfónica, que es una agrupación que supone un esfuerzo y un compromiso muy grande.

Luego estoy también en la Tuna de veteranos, de A Coruña, que también es exigente, pero tiene otro carácter, mucho más lúdico, mucho más alegre, mucho más llevadero. Yo, en principio, si puedo, mantendré esas dos aficiones. ¿Por qué? Porque es una manera de desconectar.

También la música me hace sentirme muy bien emocionalmente. Me ayuda a ver los problemas de otra manera distinta. 

Y la voz la voy a mejorar, porque normalmente es en la escuela donde uno más se desgasta con los rapaces y las rapazas.

En las reuniones se habla con un tono muy cordial, muy tranquilo. Sin embargo, la vida escolar es mucho más convulsiva en ese sentido, más exigente para la voz. 

P: Si tuvieras que comparar tu nuevo trabajo en Infraestructuras con una pieza musical, ¿qué sería? ¿Una sinfonía compleja de Bruckner, un pasodoble de fiestas, o una canción de cuna para dormir a los vecinos mientras arreglan las tuberías?

R: Yo creo que la Novena Sinfonía de Beethoven, del himno a la alegría.

Cuando se hace una obra bien hecha, es un canto alegre para el que la hace, para el que cobra y también para el que la recibe.

Para cerrar con una sonrisa:

P: Chero, eres el concejal más “sonoro” del equipo. Entre arreglar una acera y participar en una ópera, ¿dónde crees que vas a sudar más: con la orquesta y el coro ante el público o en una visita de obra con el casco y los vecinos mirando?

R: El cantar en una ópera es una exigencia tremenda.

Primero porque hay que memorizar una serie de notas, de letras,  a veces en idioma extranjero y eso tiene muchísima complejidad. Pero bueno, yo creo que son dos trabajos distintos y los sudores también se sudarán diferentes, seguro. 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies