El cinismo de una sociedad que lo mismo ensalza que arrincona a sus mascotas
Las categorías de perros sobre las que hoy hablaremos no deberían encuadrarse bajo este título, pero, por desgracia, la sociedad no es todo lo tolerante y solidaria que debiera respecto de ellos y la importantísima labor que realizan, manifestando, no pocas veces, sus quejas o incomodidad ante su presencia. Nos referimos a los perros guía, de asistencia o de apoyo.
Los perros guía son entrenados desde cachorros por personal cualificado (mayoritariamente vinculado a la ONCE). para ayudar a una persona con discapacidad visual o sordoceguera a evitar obstáculos fijos (bancos, bordillos, contenedores, acera bloqueada, etc) o móviles (peatones, bicicletas, etc), siendo imprescindibles a la hora de cruzar una carretera o subir a un transporte público; también alertan a personas con discapacidad auditiva de los sonidos y su procedencia, avisando si suena un timbre, una alarma o el llanto de un bebé, incluso acercándoles a la fuente del sonido si es necesario, Son perros que ofrecen autonomía y seguridad a las personas usuarias.
Se calcula que en España en estos momentos hay unos mil prestando ese servicio, de los cuales alrededor de una docena se encuentran en nuestra provincia, existiendo una larga lista de espera que puede llegar hasta los cuatro años. El motivo es que su adiestramiento lleva tiempo, tardando desde su nacimiento unos dos años hasta estar totalmente preparados para ser asignados a una persona invidente, a ello hay que añadir que no todas las razas reúnen condiciones para realizar esta labor de guía, así sólo los Labradores, Golden, Pastores alemanes o incluso los cruces entre Labrador y Golden reúnen las características idóneas. Su servicio dura aproximadamente hasta los diez u once años, tiempo después del cual se les “jubila” y pasan a ser adoptados.
Y es que la preparación para su “inmersión” en la sociedad dista mucho de cualquier tipo de adiestramiento que podamos darles a nuestros perros familiares; ellos deben estar listos para una inmersión en la sociedad moviéndose y observando por dos, y siempre atento a las instrucciones de su tutor/usuario: escaleras mecánicas, semáforos, pasos de peatones, ascensores, baches…todos son desafíos constantes para su atención.
Un perro guía lógicamente debe acompañar a su tutor allí donde vaya, de ahí que su presencia en todo tipo de transporte público, parques, comercios, restaurantes, espectáculos, hoteles, centros educativos y sanitarios oplayas sea un derecho para ellos y un deber para el resto de los ciudadanos; derechos que ya han sido legislados y que, por encima de las especificidades de cada Comunidad Autónoma hay unos principios generales que protegen al guía y al tutor que son de obligado cumplimiento en cualquier parte de nuestro país.
¿Y cómo podemos contribuir nosotros a facilitar la vida y el trabajo de estos perros y de sus tutores/usuarios?
Primero, siendo tolerante, ese perro está ayudando a una persona a ser autónoma, independiente y tener un nivel de vida digno, ese perro no es una mascota, es un asistente indispensable. Y segundo no rompiendo su concentración, no distrayéndolos con caricias, llamándolos o dándoles algo de comer, alterar esa concentración puede poner en riesgo la seguridad de su tutor ya que la misión del perro es precisamente la de ser sus ojos y sus oídos. Así que: tolerancia y colaboración.
Si quieres saber algo más de ellos no dudes en entrar en: https://perrosguia.once.es
(En próximas entregas hablaremos de los perros de asistencia y de apoyo. Te esperamos)

