15/05/2026

Política metropolitana: entre broncas, tasas y promesas que flotan como terrazas en el aire

Esta semana, la política en el Área Metropolitana de A Coruña ha sido un auténtico festival de tensión, discursos teatrales y promesas metropolitanas que parecen hechas en PowerPoint. Desde A Coruña hasta Cambre, los gobiernos locales y las oposiciones se han lanzado pullas y propuestas casi como si fueran partidas de ajedrez, pero con fichas humanas y mociones interminables.

En A Coruña, el dúo dinámico PSOEBNG defiende la subida de la tasa de basuras y la nueva ordenanza de terrazas como si fueran reformas de Estado, mientras el PP no pierde ocasión de recordarnos que “gobernar no es solo poner multas y clausurar terrazas”. Los plenos municipales se han convertido en un ring verbal: insultos, interrupciones y gritos que parecen más un espectáculo que un debate serio.

En Culleredo, los socialistas aplauden las viviendas públicas de la Xunta mientras el PP y el BNG se rascan la cabeza preguntando cómo es posible que, con tanta población nueva, siga habiendo tantos vecinos sin techo asequible. Todo esto con Alternativa dos Veciños mirando desde la grada, tomando notas para futuras escenas de la comedia local.

En Arteixo, el PP gobierna como quien dirige un reality show: decisiones importantes sobre infraestructuras se mezclan con críticas constantes del PSOE y BNG, que insisten en que el urbanismo no se arregla solo con decretos ni con miradas al horizonte.

Oleiros, gobernado por la histórica Alternativa dos Veciños, se convierte cada semana en una mezcla de provocación y gestión: mientras la oposición (PP y PSOE) se rasga las vestiduras, el alcalde se las ingenia para que las obras y los paseos costeros parezcan proyectos estratégicos, con un toque de espectáculo.

En Cambre, el PP mantiene el gobierno y defiende cada decisión como si fuera un hito histórico, mientras PSOE, BNG y otros grupos de oposición intentan recordarle que la política no es solo decretos y apariciones públicas. Cada pleno se transforma en un ejercicio de malabarismo, donde el PP busca imponer la agenda y la oposición se afana en destacar errores y retrasos de gestión.

En resumen: la política metropolitana esta semana ha sido un espectáculo entre serio y tragicómico, donde los gobiernos luchan por demostrar que gestionan y las oposiciones que son imprescindibles para recordarnos que, a veces, gobernar es más difícil que criticar desde la grada. Entre tasas, broncas y promesas que flotan como terrazas en el aire, los vecinos observan… y ríen (o lloran) según el momento.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies