Vecinos del Agra del Orzán, acompañados de militantes nacionalistas, se concentran frente al pleno mientras los concejales del BNG votan a favor de un proyecto que critican. La candidata Avia Veira, en el punto de mira.
La plaza de María Pita fue ayer escenario de una estampa poco habitual. Mientras dentro del salón de plenos se celebraba la sesión ordinaria de mayo, un numero importante de vecinos del Agra del Orzán, si tenemos en cuenta la hora, se concentraba para exigir avances reales en el parque de su barrio. Entre ellos, y con las banderas del BNG bien visibles, se encontraban militantes y simpatizantes de la formación nacionalista. El motivo de su malestar: la actitud de sus propios concejales.
Los residentes del Agra del Orzán llevan años reclamando un parque digno para una zona densamente poblada y con escasas zonas verdes. La propuesta que ayer recibió luz verde inicial no ha hecho sino avivar su enfado. El acuerdo aprobado permite segregar una parcela para levantar edificios de hasta doce plantas de viviendas, mientras que el futuro parque queda reducido a un juego de metros sin concreción ni calendario.
La paradoja, sin embargo, alcanzó su punto más álgido cuando, desde la concentración, los vecinos y los nacionalistas críticos señalaban el interior del consistorio: allí, los cuatro concejales del BNG votaban a favor del texto impulsado por el gobierno local.
Este aparente hecho aislado no lo es tanto para quienes siguen la evolución interna del BNG coruñés. Hasta ayer, la candidata a la alcaldía, Avia Veira, había mantenido un discurso público alineado con las reclamaciones vecinales y con las bases de su propio partido. Sin embargo, durante el pleno de ayer jueves, su formación apoyó sin matices un documento que sectores críticos consideran insuficiente y lesivo para los intereses del barrio.
El cambio de postura de la recién proclamada candidata nacionalista no ha pasado inadvertido. Faltan poco más de un año para las elecciones y, en ese trayecto, el seguidismo al gobierno socialista durante el pasado mandato ya dejó heridas profundas. De hecho, aquella estrategia se llevó por delante a Marea Atlántica hasta su práctica desaparición. El BNG, aunque es una fuerza más asentada y con estructuras internas más sólidas que le impedirían correr la misma suerte, no está exento de desgaste. Y este tipo de contradicciones públicas puede acabar pasándole factura en las urnas.
Hoy, precisamente, el BNG coruñés celebra una Asamblea Local Extraordinaria para debatir el asunto del parque del Agra. La convocatoria fue posible gracias a la recogida de firmas de militantes de la propia formación, un síntoma inequívoco de malestar interno. En esa asamblea, Avia Veira tendrá que explicar por primera vez ante sus bases el cambio de postura y justificar el voto favorable de sus concejales.
La cita se presenta como la primera prueba de fuego para la candidata nacionalista. Los ojos están puestos en ella, y los vecinos del Agra, con sus banderas, seguirán pendientes de si el BNG deja de manifestarse contra sí mismo.

