Tras un verano lleno de incógnitas, ajustes en plantilla y la presión de una afición exigente, el Deportivo de La Coruña dio el pistoletazo de salida a la temporada 2025-2026 de Segunda División con una victoria de autoridad por 1-3 frente al Granada. No fue solo el resultado lo que dejó buen sabor de boca, sino la sensación de equipo compacto, con las ideas claras, y con una calidad ofensiva que empieza a asomar con naturalidad.
El partido: control, contundencia y cabeza fría
El equipo de Antonio Hidalgo salió al césped del Nuevo Los Cármenes con personalidad. Si bien los primeros minutos fueron algo trabados, pronto el Deportivo comenzó a imponer su estilo: toque, paciencia en la construcción y verticalidad cuando el espacio lo permitía. El Granada, con múltiples bajas y sin haber podido inscribir a varios de sus fichajes, se vio obligado a ceder el balón y jugar a la contra, algo que nunca terminó de funcionar.
El primer gol llegó en el minuto 43 y fue una obra coral. Nada menos que 26 toques consecutivos construyeron la jugada que culminó con un taconazo brillante de Yeremay para que Mario Soriano empujara el balón al fondo de la red. Fue un tanto que no solo abrió el marcador, sino que simbolizó el tipo de juego que el Dépor quiere desplegar este año: asociativo, elaborado y con presencia en el área.
Goles con mensaje
El segundo tanto, apenas comenzada la segunda parte (min. 51), lo firmó Zakaria Eddahchouri tras un centro de Luismi Cruz. El Granada reaccionó con un golazo de Martin Hongla desde fuera del área, que momentáneamente apretó el marcador (1-2), pero no sirvió para cambiar la dinámica.
A partir de ahí, el Deportivo gestionó el ritmo del partido con solvencia. La expulsión de Manu Lama por doble amarilla en el 65 fue el punto de inflexión definitivo. Con un jugador más, los de Hidalgo se sintieron cómodos, defendieron lejos de su área y esperaron su momento. El tercer gol, en el descuento, obra de Sergio Escudero tras una recuperación, selló una victoria justa y merecida.
Más que tres puntos
Lo más destacable, más allá del marcador, fue la madurez del equipo. A pesar de ser el primer partido oficial, se vio un Dépor sólido, con jerarquía en defensa y creatividad en ataque. Jugadores como Soriano, Yeremay y Luismi Cruz lideraron con balón; mientras que en tareas defensivas, el bloque mostró una coordinación que da confianza.
Antonio Hidalgo, en rueda de prensa, se mostró satisfecho pero comedido: “Es una victoria importante, pero esto acaba de empezar. Tenemos que seguir creciendo y sufrir cuando toque”.
El técnico no escondió que el objetivo es estar arriba, y esta versión del Dépor es la que puede pelear por ello.
El rival: Granada en apuros
En el otro lado, el Granada evidenció que su situación es más complicada de lo esperado. No solo por las bajas, sino por la falta de automatismos y la escasa generación ofensiva. La afición rojiblanca ya muestra cierta preocupación, aunque la temporada es larga.
El capitán Sergio Ruiz lo resumió bien: “Será un año difícil, pero confiamos en poder reconstruirnos y competir”.
Lo que viene
El Deportivo vuelve a casa para recibir al Mirandés, un rival siempre incómodo. Si el equipo consigue mantener esta línea, el estreno en Riazor puede convertirse en la confirmación de un inicio de temporada ilusionante.
La ilusión ha vuelto a A Coruña. El juego, también. Y eso, después de tanto tiempo, no es poco.

