Tras un baile de fechas y la publicación de los criterios el día del examen, el elegido para gestionar el centro de 11 millones dice «no» y siembra la duda sobre la transparencia del ayuntamiento
Oleiros amanecía el pasado mes de mayo con una noticia que, a priori, parecía un trámite administrativo más: la publicación en el BOP de la convocatoria para cubrir la dirección del flamante Centro Multiusos de Bastiagueiro. Sin embargo, lo que debía ser un proceso para encontrar al mejor gestor para un edificio con capacidad para 4.000 personas y un presupuesto de 11 millones de euros, se ha convertido en un culebrón de plazos ajustadísimos, falta de información y un final tan rocambolesco como inquietante.
El reloj en contra: ¿Se busca al mejor o al más rápido?
El primer escollo salta a la vista al leer las bases de la convocatoria. Se exige a los aspirantes la presentación de una memoria metodológica de hasta 30 páginas, un documento de máxima responsabilidad que debe detallar la hoja de ruta para la puesta en marcha de un equipamiento de gran complejidad. La pregunta que cualquier candidato se haría es: ¿cómo elaborar un proyecto viable sin conocer a fondo el edificio?
Pues bien, según fuentes consultadas, la documentación técnica del inmueble se colgó en la web municipal tarde. Teniendo en cuenta que la memoria es el eje central de la oposición, resulta, como mínimo, extraño que los aspirantes tuvieran tan poco margen para analizar una infraestructura de 1.450 metros cuadrados de cúpula. No se trata de elaborar un simple ensayo, sino de definir la compatibilidad de usos, la logística de eventos y la coordinación de un espacio con una complejidad operativa descomunal. Esta premura no invita a pensar en un proceso equitativo, sino en una carrera de obstáculos donde la preparación se ve lastrada por la falta de acceso a la información clave.
Un baile de fechas que desorienta y excluye
Si la preparación fue un desafío, el calendario de las pruebas fue un auténtico caos. El 20 de julio se publica la fecha del primer ejercicio para el 27 de julio. Una semana después, el 24 de julio, se anula la convocatoria y se retrasa al 10 de agosto. Aunque el aplazamiento podría entenderse como un gesto de rectificación, la realidad es que los nuevos plazos seguían siendo excesivamente ajustados.
Lo más rocambolesco llegó el mismo día del examen, el 10 de agosto, cuando el tribunal cualificador hizo públicos los criterios de evaluación de la memoria metodológica. Sí, han leído bien. Los candidatos acudieron a la prueba sin saber con exactitud cómo se iba a ponderar el 35% de su nota final (la memoria), hasta que se sentaron delante del tribunal. Los criterios de transparencia y objetividad brillaron por su ausencia en ese momento.
El elegido (y único) que dijo «no»
Tras un proceso marcado por estas irregularidades, el resultado fue demoledor: de los 8 aspirantes que lograron sortear la fase de admisión, solo uno superó la primera fase de la oposición. La pregunta es obligada: ¿fue el nivel de los candidatos tan bajo, o fueron los criterios de selección y los plazos tan adversos que provocaron un cribado masivo?
Sin embargo, el colofón del escándalo llegó cuando el «vencedor», el único apto para un puesto de técnico superior A1, presentó su renuncia. La excusa oficial de tener otros proyectos más interesantes no convence a nadie. Especialmente, cuando se sabe que este mismo candidato ya presta servicios para el Concello de Oleiros en un puesto de inferior categoría, y la “casualidad” de enterarse que iban los excluidos a exigir transparencia en el proceso. ¿De verdad es creíble que alguien que trabaja para el ayuntamiento, y que ha dedicado tiempo y esfuerzo a un proceso tan exigente, lo abandone por «otros proyectos» de la noche a la mañana? O el puesto estaba mal definido (y quién lo sabe), o el proceso generó tal estado de desconfianza que ni el propio ganador quiso saber nada del asunto.
Un tribunal de «casa» y un silencio cómplice
Los aspirantes excluidos, que se quedaron en la cuneta en la primera prueba, han alzado la voz pidiendo transparencia. Sin embargo, el Concello ha optado por el silencio. Da la impresión de que hay cosas que no se quieren contar.
Y es que otra de las sombras que planean sobre este proceso es la composición del tribunal cualificador. Según consta en el acta, estaba compuesto por funcionarios o personal laboral de la Corporación. Fuentes cercanas al proceso señalan que estos mismos rostros son los habituales en los tribunales de selección del ayuntamiento, ya sea para una plaza de urbanismo, de administrativo o, como es el caso, para dirigir un centro de referencia cultural. Hablamos de un perfil muy específico: no se busca a un funcionario generalista, sino a un director con experiencia en producción cultural, gestión de grandes eventos y planificación estratégica de equipamientos. ¿Tiene el tribunal la capacitación técnica necesaria para evaluar una memoria de estas características? ¿O se limita a aplicar una rúbrica genérica sin entender los matices de la gestión cultural y deportiva?
Más preguntas que respuestas
La gestión del Centro Multiusos de Bastiagueiro debía ser un motivo de orgullo para Oleiros. Sin embargo, el proceso para elegir a su primer director ha dejado un reguero de dudas que no se pueden barrer bajo la alfombra. ¿Por qué se apresuraron tanto los plazos? ¿Por qué se publican los criterios de evaluación el día del examen? ¿Por qué el tribunal es el mismo para todo tipo de plazas? ¿Por qué el único elegido renuncia sin dar una explicación convincente?
La ciudadanía y los profesionales del sector merecen respuestas. No se puede tratar la gestión de un equipamiento de 11 millones de euros como si fuera la contratación de un auxiliar administrativo. Las sombras en este caso son demasiado alargadas y, de momento, el Concello de Oleiros no parece tener ninguna intención de encender la luz.

