13/08/2026

El eclipse se adelantó en el Concello de Cambre

Ayer 12 de agosto, el pleno municipal se convirtió en un escenario donde, más que aprobar cuentas, se escenificó el ocaso de un mandato y la parálisis de una institución. El eclipse solar que tuvo lugar horas más tarde ya llegó a Cambre antes, pero no fue en el cielo, sino en la sala de plenos

El gobierno que lidera Diana Piñeiro sufrió una nueva derrota, y no es una más. Es la derrota de la gestión, la de la planificación y, quizás, la del sentido común. Llevar a aprobación inicial los presupuestos del ejercicio 2026 a mediados de agosto no es solo un desatino técnico, es un ejercicio de cinismo político. Si tenemos en cuenta los plazos de publicación, alegaciones y aprobación definitiva, estos presupuestos, siendo optimistas, no verían la luz hasta octubre. Es decir, el Concello de Cambre estaría gestionando un trimestre con unas cuentas que, para entonces, ya serían casi historia.

Pero, ¿era realmente la intención gobernar los próximos meses? Claro que no. Con la vista puesta en las elecciones municipales de 2027 (a  nueve meses), el verdadero objetivo de la alcaldesa era colgarse la medalla de «presupuestos aprobados» antes de que comenzara la carrera electoral. La ejecución real, esa molestia burocrática, quedaría para otro momento o, mejor aún, para otro gobierno. La jugada era tan transparente como el cristal, pero el tiro le salió mal.

Un gobierno en minoría y en caída libre

La realidad es tozuda. Diana Piñeiro gobierna con un grupo municipal que, de los 5 concejales obtenidos en 2023, se ha quedado en 4. Un número exiguo cuando la corporación cuenta con 21 ediles. Llevar una propuesta de esta envergadura con semejante debilidad numérica no es valentía, es temeridad o, lisa y llanamente, un papelón. La derrota en la votación no es un accidente; es la constatación de que este gobierno está en funciones, pero sin funciones reales.

Alternativa dos Veciños: el sucedáneo de chocolate

En este teatrillo de lo absurdo, la formación Alternativa dos Veciños decidió apoyar el proyecto. Un gesto que, ideológicamente, parece más propio de la ciencia ficción que de la política local. Pero no olvidemos que la política, como el universo, a veces tiene leyes extrañas. La necesidad de Ángel García Seoane (Gelo) de sumar apoyos en el partido judicial de Oleiros para mantener su cuota de poder en la Diputación Provincial pesa más que el interés por Cambre. Su estrategia es la de ser el «telonero» de un gobierno débil.

La pregunta es: ¿este tacticismo les reportará algún beneficio electoral? Todo apunta a que no. Porque en política, como en la vida, nadie consume sucedáneo de chocolate si puede comer el original. Votar a favor de unos presupuestos que ni el propio gobierno cree que se puedan ejecutar es una apuesta peligrosa que puede costarles un buen puñado de votos en las próximas citas con las urnas.

BNG y PSOE: el arte de la abstención o el «no mancharse»

Si el PP de Piñeiro se llevó el papelón por goleada, los componentes del BNG optaron por el papel de «espectadores de lujo». Con una baja en su equipo, los nacionalistas fueron capaces de argumentar que «era bueno tener presupuestos», pero a la hora de votar, se abstuvieron. Su discurso, tan etéreo como su postura, les convierte en los «socios ocultos» de un gobierno al que no se atreven a tumbar pero tampoco a sostener. Rizaron el rizo: si es positivo, ¿por qué no apoyarlo? Probablemente, para no retratarse y dejar que otros hicieran el trabajo sucio.

El PSOE, por su parte, siguió la misma cartilla. Críticas duras al retraso («si estaban listos en abril, ¿por qué llegan en agosto?»), pero a la hora de la verdad, abstención. Un gesto que, en el fondo, los emparenta con los nacionalistas en su afán por no mojarse. La crítica fácil es el refugio de quienes no tienen valor para tomar decisiones.

Unión x Cambre: la alternativa (y el martillo)

En el otro lado de la balanza, Unión x Cambre, la primera fuerza de la oposición, ejerció como el martillo que rompió el proyecto. Sus votos en contra tumbaron las cuentas de más de 22 millones de euros. Cargarán con la mochila de ser «los que dijeron no», pero la abstención de BNG y PSOE les otorga, de facto, el rol de única alternativa real al PP de Diana Piñeiro de cara a 2027. Si el gobierno es débil y la oposición «progresista» se esconde, ellos se perfilan como el único dique de contención… y también como la única opción de cambio.

El eclipse total

Diana Piñeiro debería entender que, en política, una derrota cuando eres gobierno siempre es una derrota, por mucho que se intente maquillar. La imagen de debilidad no es buena compañera para iniciar el curso político que desembocará en las elecciones de 2027. Nadie elige a un débil para que lo gobierne.

El eclipse total en Cambre se adelantó. Y no fue un fenómeno astronómico, sino político. La oscuridad que cubrió ayer el Concello no es la de la luna, sino la de una gestión que se apaga, una oposición que se esconde y una ciudadanía que, como siempre, queda a oscuras esperando que alguien encienda la luz.