Un triple providencial de Miguel Latas en la recta final fue clave para enderezar un partido que se escapaba y certificar una victoria crucial (73-68) para cortar una racha de tres derrotas
En el baloncesto, como en la vida, hay victorias que saben a gloria y otras que simplemente saben a alivio. La que logró este sábado el Ineltrón Santo Domingo Betanzos frente al Sigalec entra de lleno en la segunda categoría. En un partido que estuvo en el aire hasta el suspiro final y que se antojaba como un ejercicio de terapia tras tres derrotas consecutivas, el equipo betanceiro tuvo que tirar de oficio y corazón en los minutos decisivos para llevarse un triunfo trabajado y sufrido, el cuarto de la temporada, que devuelve algo de tranquilidad a la plantilla.
El planteamiento sobre el papel invitaba al optimismo: un rival recién ascendido, lastrado por varias bajas por lesión y con una plantilla de corte similar a la pasada temporada. Sin embargo, el numeroso público que llenó el pabellón José María Valeiro Iglesias “Tocayo” – entre el que destacaba un bullicioso centenar de seguidores desplazados desde Vilagarcía – pronto comprobó que la teoría poco tenía que ver con la práctica.
El Sigalec, lejos de amedrentarse, salió con determinación. Espoleados por un intratable Pablo Fernández Carballo, que acabaría la noche con 23 puntos, y con un apoyo más que notable desde el perímetro de Óscar Castaño (13) y Adrián Kovac (12), los visitantes no solo aguantaron el tipo, sino que se marcharon al descanso con un ligero vantaje en el marcador tras ganar el primer cuarto (15-16) y empatar el segundo (19-19).
El susto local y la reacción de la experiencia
La reanudación pareció traer un soplo de aire fresco para los de Betanzos. Una ráfaga impulsada por Dani Martín, que clavó un triple para poner las diferencias en +9, hizo pensar en la tan ansiada ruptura. Pero el Sigalec, con una entereza encomiable, respondió con un contundente parcial de +12 que volvió a poner el partido patas arriba y dejó todo abierto para el acto final.
Fue entonces cuando la veteranía y la jerarquía del Santo Domingo Betanzos tomaron las riendas. En un último cuarto de infarto, los locales mantuvieron la calma y, en los dos minutos decisivos, construyeron una renta de 5 puntos que supieron gestionar con inteligencia hasta la bocina. Dos jugadas fueron clave: un triple providencial de Miguel Latas, en su regreso tras una lesión, y otro sobre la bocina de 24 segundos de Luis Portilla, que una vez más se erigió en el hombre importante del equipo.
Portilla firmó una actuación para enmarcar, acabando con 19 puntos, 13 rebotes y una valoración de 30, en una exhibición de su capital importancia para el equipo. Le secundaron de manera notable Dani Martín, con 15 puntos, y Randolph Acevedo, con 13 puntos y 9 rebotes. Pero, sin duda, una de las noticias más positivas fue el regreso a las pistas de Miguel Latas, quien aportó 10 puntos y 7 rebotes en un regreso más que sólido.
Las voces de los protagonistas
Tras el encuentro, el propio Miguel Latas, a pesar de no estar en plenas condiciones físicas, analizó el choque: «Estuvimos muy flojos en defensa, sobre todo contra la zona que nos hicieron a partir del segundo cuarto. La charla del descanso nos sirvió para reorientar un poco la cosa y… Bueno, no pensé que iba a jugar hoy -me diagnosticaron una amigdalitis- pero las cosas salieron bien al final, que es lo que importa«.
Por su parte, el entrenador betanceiro, José Amando Pena «Soviético», ofreció una valoración pragmática en la rueda de prensa: «Encuentro ajustado que logramos llevar a nuestro terreno en los últimos minutos, cuando fuimos capaces de controlar un poco el ritmo de juego. No fue un buen partido, pero al final conseguimos sumar, lo que, en una liga tan complicada como esta, no es poco«.
Una victoria, en definitiva, que no pasará a la historia por su belleza, pero que puede ser fundamental para torcer la dinámica negativa y afrontar con mejores perspectivas los próximos compromisos de la competición. A veces, salvar los muebles es el primer paso para volver a amueblar la casa.

