03/02/2026

El manifiesto que devora a Inés Rey: división interna y el fantasma del acoso laboral socavan su ofensiva

La alcaldesa de A Coruña encabeza una declaración contra el PSdeG-Galicia, pero los escasos apoyos internos y la sombra de presuntos casos de acoso ensombrecen su ofensiva

La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, ha dado un paso al frente que muchos interpretan como el pistoletazo de salida de una ambición mayor: la secretaría general del PSdeG. Su nombre encabeza, de forma destacada y rompiendo el orden alfabético, un manifiesto de militantes y simpatizantes socialistas que cuestiona abiertamente la gestión del actual secretario general del partido en Galicia. Sin embargo, lo que pretende ser una exhibición de fuerza se está revelando, a poco que se analiza, como una fotografía llena de claroscuros que evidencia una posición más frágil y complicada de lo que su portavoz principal podría desear.

El peso de los números: una base de apoyo estrecha

La primera grieta en la operación es numérica. En el momento de la consulta, el manifiesto reunía poco más de 400 adhesiones. Aunque pueda sonar a una cifra significativa, se diluye cuando se contrasta con el censo total del PSdeG, que supera los 8.000 militantes, sin contar simpatizantes. Es más, ese número de firmantes es inferior al total de militantes de la sola agrupación local de A Coruña, la que preside la propia Inés Rey. Y ahí reside otro dato demoledor: de esa agrupación coruñesa, menos del 10% de los militantes ha respaldado el manifiesto que lidera su máxima dirigente. Un apoyo testimonial en su propia casa que habla de una división profunda o, en el mejor de los casos, de una falta de convicción en la estrategia de Rey.

Fisuras en el equipo y compañeros incómodos

La debilidad no se limita a las estadísticas. Una revisión de la lista de firmantes desvela notables ausencias entre los concejales de su propio grupo municipal en el concello coruñés. Esta falta de cohesión en el núcleo más próximo a la alcaldesa proyecta una imagen de desunión que debilita su autoridad interna. En cambio, sí figura un nombre que carga con una pesada mochila: Manuel Ángel Jove Losada, alto cargo de la administración municipal. Jove Losada fue uno de los presentes en las polémicas reuniones celebradas en la planta de alcaldía con funcionarios del Ayuntamiento de A Coruña, unas reuniones que, según se denunció en el último pleno municipal de diciembre, pudieron derivar en situaciones de presunto acoso laboral.

El eco incómodo de Barbadás y las «aguas turbias» en A Coruña

Este último punto conecta de manera peligrosa con la actualidad más inmediata. Justo cuando el manifiesto de Rey circulaba, saltaba la noticia de que el alcalde de Barbadás, Xosé Carlos Valcárcel, también firmante destacado del documento, era apartado provisionalmente de sus funciones por un presunto caso de acoso laboral en su ayuntamiento. La coincidencia es pésima para la estrategia de Inés Rey.

El paralelismo es inevitable y envenena el ambiente: la alcaldesa que lidera una crítica interna al partido tiene en su propia administración sombras de un problema similar al que ha acabado con un compañero de manifiesto. Las «reuniones» de la planta de alcaldía coruñesa, vinculadas a un caso que llegó a la Fiscalía y que fue calificado de posible «acoso laboral» en el pleno, se convierten ahora en un flanco vulnerable.

¿Un tiro por la culata?

Inés Rey ha buscado con este manifiesto posicionarse como alternativa y remover el tablero interno del PSdeG. Sin embargo, la operación está dejando al descubierto sus puntos flacos: un apoyo militante más reducido de lo esperado, fisuras en su equipo de gobierno local y la vinculación con presuntas prácticas de acoso que salpican tanto a un firme aliado (Valcárcel) como a su propio entorno de confianza (las reuniones con Jove Losada).

La ofensiva de la alcaldesa corre así el riesgo de convertirse en un boomerang. Al agitar las aguas para cuestionar el liderazgo ajeno, puede haber removido «aguas turbias» propias que, lejos de impulsar su candidatura, podrían terminar por ahogar sus aspiraciones. El manifiesto pretendía ser una demostración de fuerza, pero el relato que emerge es el de una líder con una base débil y acosada por contradicciones internas y escándalos que le pueden salpicar demasiado cerca. El tiempo dirá si este movimiento fortalece su posición o, por el contrario, la deja aún más expuesta en el complicado tablero de la política gallega.

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