17/04/2026

Inés Rey convierte A Coruña en un “Ayuntamiento opaco”: incumple el plazo de rendición de cuentas mientras la Xunta interviene sus finanzas

La Xunta ya tutoriza el plan económico-financiero del consistorio por saltarse la regla de gasto, y ahora el Consello de Contas lo incluye entre los ayuntamientos que no presentaron la documentación en fecha. La opacidad y la mala gestión financiera se solapan en la crisis del gobierno de Inés Rey

El Ayuntamiento de A Coruña, gobernado por Inés Rey, acumula fracasos en su gestión económica. No solo está técnicamente intervenido por la Xunta de Galicia por incumplir de forma la regla de gasto –lo que obliga a su gobierno a operar bajo la tutoría de la Xunta a través de un plan económico-financiero–, sino que ha vuelto a dar muestras de opacidad al incumplir el plazo legal para rendir sus cuentas anuales ante el Consello de Contas de Galicia.

Mientras el 73% de los concellos gallegos (236 de 313) sí presentaron su documentación a tiempo antes del, A Coruña figura en la lista de los morosos, un retraso que ahonda la grave situación de un gobierno que ya está bajo supervisión externa por su mala gestión financiera.

Una doble falta que evidencia una crisis de gestión

La gravedad del caso coruñés reside en la confluencia de dos incumplimientos graves:

  1. Intervención por la regla de gasto: Es la consecuencia más severa. Al vulnerar la Ley de Estabilidad Presupuestaria, el Ayuntamiento se ve obligado a confeccionar un plan de saneamiento que debe ser aprobado y vigilado paso a paso por la Consellería de Facenda de la Xunta. Esto supone una pérdida de autonomía sin precedentes y la admisión pública de que no puede gestionar sus recursos con solvencia.
  2. Opacidad en la rendición de cuentas: El hecho de no presentar a tiempo sus cuentas al órgano fiscalizador refuerza la imagen de una administración opaca y desorganizada. Mientras pequeñas localidades de menos de 5.000 habitantes lideran los índices de transparencia con un 80% de cumplimiento, A Coruña, la segunda ciudad más poblada de Galicia, no es capaz de cumplir con un trámite legal básico de rendición de cuentas.

Esta doble falta no es coincidencia. Ambas pintan el retrato de una gestión que navega sin rumbo financiero claro y que elude el escrutinio público. «Es la prueba de que la opacidad y el descontrol son el sello de la alcaldesa Rey».

La situación no es solo reputacional. Tiene consecuencias prácticas y económicas muy severas. La tutoría de la Xunta puede conllevar la congelación de inversiones y una rigidez extrema en el gasto diario. Además, el incumplimiento reiterado ante el Consello de Contas y Hacienda puede acarrear la retención de transferencias estatales y autonómicas, justo cuando el Ayuntamiento es más dependiente que nunca de ese dinero ajeno: el 46% de los ingresos de los ayuntamientos gallegos provienen de dichas transferencias.

Para el gobierno de Inés Rey, la tormenta perfecta es ya una realidad. Tener que rendir cuentas a la Xunta por su futuro financiero, mientras se sitúa en la lista de opacos por no rendir cuentas de su pasado, es un círculo vicioso del que será muy difícil salir. La credibilidad de su equipo de gobierno está ahora sujeta a la aprobación de unos técnicos externos y a la benevolencia de unos plazos que, una vez más, no ha sido capaz de cumplir.

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