21/06/2026

Inés Rey: «líder metropolitana» de puertas para fuera, pero rehúye la gestión del transporte en su propia ciudad

La nueva estación de autobuses de la intermodal de A Coruña ya tiene un dueño para su explotación, y no será el Ayuntamiento. El gobierno local que preside Inés Rey ha rechazado formalmente la propuesta de la Xunta para asumir la gestión de estas instalaciones, una decisión que ha abierto un profundo debate político sobre el modelo de ciudad y que deja en evidencia, según la oposición, una clamorosa contradicción en el discurso de la alcaldesa.

El adiós a una gestión histórica

Hasta ahora, la antigua estación de autobuses, ubicada en el centro de la ciudad, era gestionada directamente por el Consistorio coruñés. Este espacio no solo servía como punto de llegada y salida de viajeros, sino que albergaba dependencias municipales, oficinas de atención al ciudadano y espacios de trabajo para funcionarios de la administración local. Era, en esencia, un pulmón operativo para los servicios públicos en pleno corazón urbano.

Sin embargo, con el traslado definitivo a la nueva infraestructura intermodal, la dinámica cambia. Según explicó la propia alcaldesa, la Xunta de Galicia trasladó al gobierno local un convenio de cesión y gestión, pero la respuesta fue tajante: «No». El argumento esgrimido por el ejecutivo de Inés Rey es de índole competencial, alegando que la regulación y gestión del transporte por carretera corresponde en exclusiva a la administración autonómica.

Una oportunidad perdida para Os Mallos

Desde el gobierno local se defiende que esta negativa obedece a un estricto criterio de competencias, pero para muchos sectores vecinales y políticos supone una oportunidad perdida para descentralizar los servicios municipales. La nueva estación, situada en el barrio de Os Mallos, podría haberse convertido en un centro neurálgico de atención ciudadana, acercando la administración a los residentes de una zona que tradicionalmente ha reclamado más inversión y presencia institucional.

La renuncia del Ayuntamiento deja ese espacio en manos de la iniciativa privada, ya que la Xunta ha optado por licitar la gestión a empresas externas.

El PP saca la artillería: «Inés Rey no está a la altura»

La decisión no ha sentado bien en las filas del Partido Popular. Los populares coruñeses han cargado duramente contra la alcaldesa, acusándola de «falta de capacidad de gestión» y de incurrir en una contradicción política mayúscula.

“Por un lado, Inés Rey presume de querer liderar la movilidad en el área metropolitana, de ser la voz de A Coruña en asuntos de transporte y planificación territorial. Pero por otro, renuncia a gestionar la principal infraestructura de movilidad por carretera que existe dentro de su propio término municipal. Es un sinsentido”, afirmó el portavoz del PP municipal.

Los populares insisten en que la alcaldesa «no puede querer estar en la foto de los grandes proyectos metropolitanos y luego escurrir el bulto cuando se trata de asumir responsabilidades concretas que afectan al día a día de los vecinos».

El verdadero interés: la gestión urbanística

El telón de fondo de esta polémica apunta a una dirección muy concreta: el urbanismo. Fuentes políticas señalan que, mientras el gobierno de Inés Rey rehúsa gestionar el transporte, todo apunta a que pondrá todo su empeño en controlar el suelo que quedará liberado tras el derribo o reconversión de la antigua estación de autobuses.

Se trata de una parcela de gran valor estratégico en pleno centro de la ciudad, cuyo futuro desarrollo urbanístico despierta el interés de todos los actores políticos y económicos. “Este gobierno parece más centrado en las operaciones urbanísticas y en la especulación del suelo que en prestar servicios públicos de calidad. Quieren ser los dueños del ladrillo, pero no de los autobuses”, comentaba un representante vecinal.

Un liderazgo a medias

La decisión de Inés Rey plantea una pregunta incómoda para los coruñeses: ¿se puede liderar la movilidad de un área metropolitana si no se está dispuesto a gestionar ni siquiera la estación de autobuses de la propia ciudad? La alcaldesa ha optado por la vía competencial para justificar su renuncia, pero el coste político es alto. En lugar de aprovechar la intermodal para expandir la presencia municipal y atender a los vecinos, especialmente de Os Mallos, el gobierno local ha dejado pasar el tren, mientras la Xunta ya ha abierto la puerta a la iniciativa privada.

Mientras tanto, el foco sigue puesto en los miles de metros cuadrados que quedarán libres en la antigua estación. Para sus críticos, es la prueba definitiva de que el interés de este gobierno no está en los viajeros, sino en el cemento.

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