Autócratas de salón: Inés Rey borra del mapa la voz crítica en A Coruña
El escaño ciudadano, una iniciativa implantada por el gobierno de Marea Atlántica durante su mandato en la alcaldía de A Coruña, nació con el objetivo de acercar la política a los vecinos y darles voz en los plenos municipales. Sin embargo, bajo el mandato de Inés Rey (PSOE), este espacio de participación parece estar en peligro.
Una alcaldesa que no digiere las críticas
La regidora se autodefine como dialogante, pero sus gestos y palabras pintan un cuadro muy distinto. Lejos de recibir con apertura las intervenciones ciudadanas, Rey demuestra poca tolerancia hacia las críticas, algo cuanto menos llamativo para quien ejerce un cargo público.
Ya en el pleno de marzo, tras una intervención en el escaño ciudadano, dejó caer la posibilidad de modificar su reglamento. Aunque finalmente no lo hizo, sus acciones posteriores confirman que prefiere controlar antes que escuchar.
El pleno de abril: la censura por adelantado
En el último pleno ordinario, cinco vecinos solicitaron palabra para exponer sus quejas y propuestas. Sin embargo, Inés Rey les exigió por adelantado que enviaran sus intervenciones completas por escrito, algo que no está contemplado en el reglamento vigente. La normativa solo exige comunicar el tema a tratar, no el contenido íntegro de la intervención.
Esta decisión, arbitraria y sin base legal, refuerza la sensación de que la alcaldesa actúa como si “su palabra fuera la ley”. En lugar de facilitar la participación, pone barreras a quienes intentan contribuir al debate público.
Democracia sin autocrítica: un riesgo para la ciudad
El problema de fondo no es solo la rigidez de Rey, sino su incapacidad para asumir críticas. Quien ejerce el poder debe estar dispuesto a escuchar, incluso lo que no le gusta. Sin embargo, la alcaldesa parece rodearse únicamente de aduladores, un camino peligroso que distorsiona la realidad y aleja a los gobernantes de las necesidades reales de la ciudadanía.
Lo que debería ser un espacio de diálogo abierto se convierte, bajo su mandato, en un teatro con censura previa. No solo ignora las opiniones discrepantes, sino que modifica a su antojo las reglas del juego, incluso saltándose el propio reglamento municipal.
¿Participación o simulación?
Si algo define a una democracia sana es la capacidad de sus instituciones para escuchar a la ciudadanía, por incómoda que sea su voz. Inés Rey, en cambio, prefiere acallar antes que debatir.
Los vecinos de A Coruña merecen un gobierno que no tema a las críticas, sino que las vea como una herramienta para mejorar. Por ahora, sin embargo, la alcaldesa parece empeñada en demostrar que, en su ciudad, la única ley válida es la suya.
¿Hasta cuándo durará este pseudo-dialogo? La pelota está en el tejado de quienes defienden una verdadera participación ciudadana.

