El presupuesto municipal de A Coruña para 2025, presentado por el gobierno de Inés Rey, se enfrenta a serias dudas sobre su viabilidad debido a importantes errores en el cálculo de ingresos. El informe de Intervención ya ha advertido que las previsiones de recaudación son excesivamente optimistas y no se ajustan a la realidad económica del municipio. Un análisis detallado de las cifras revela desviaciones preocupantes que podrían comprometer la estabilidad financiera de la ciudad.
Errores en los principales ingresos municipales
IBI: un cálculo inflado
El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) es la principal fuente de ingresos del Concello. En 2023, se reconocieron derechos por 58.539.464,29 euros, cifra que debería haberse incrementado en un 3% debido a la subida aplicada en 2024, alcanzando aproximadamente 60,3 millones. Sin embargo, el Gobierno local ha fijado para 2025 un objetivo de 65 millones, lo que representa una desviación de casi 5 millones de euros. Esta cifra supera incluso la desviación registrada en 2023, que ya fue de 4,46 millones.
Plusvalía: previsión al margen de la legalidad
Otro caso llamativo es el del Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (plusvalía). A pesar de las sentencias que han obligado a numerosos ayuntamientos a devolver cantidades indebidamente cobradas, el gobierno municipal prevé incrementar la recaudación de este tributo. La previsión pasa de 6,5 a 7,5 millones de euros, cuando en 2023 la recaudación real no alcanzó ni los 6 millones.
IAE: un reflejo del estancamiento económico
El Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) es un indicador clave de la actividad empresarial en la ciudad. Para 2025, el Concello mantiene la misma previsión que en 2023, con 12 millones de euros. Sin embargo, en ese año se produjo una desviación a la baja de casi 1,8 millones, lo que sugiere que la actividad económica local sigue sin despegar.
ORA y vados: cifras que no cuadran
El caso de las tasas de la ORA también genera interrogantes. En 2023, la previsión de ingresos era de 3,67 millones, pero para 2025 se ha reducido a 3,3 millones. Esta rebaja implica que la concesionaria dejará de aportar cerca de 376.000 euros a las arcas municipales.
Por otro lado, la tasa de vados presenta una previsión de recaudación de 3,26 millones en 2025, una cifra que contrasta con la realidad de 2023, cuando sólo se ingresaron 1,9 millones. La situación de abandono en la señalización de vados podría explicar la caída en la recaudación real, aunque también se ha denunciado que en algunos edificios vinculados a concejales del gobierno la señalización existe pero no se abona la tasa.
Cuotas de urbanización: un frenazo inesperado
Uno de los aspectos más sorprendentes del presupuesto es la drástica reducción de ingresos previstos por cuotas de urbanización. En 2023, la previsión inicial era de 9,7 millones, que posteriormente se elevó hasta los 15,8 millones. Sin embargo, para 2025 se proyectan sólo 71.911 euros, lo que sugiere un parón casi total en el desarrollo urbano.
Fondos europeos: de la euforia a la desaparición
Los presupuestos municipales de los últimos años se han apoyado en gran medida en los fondos europeos, especialmente los FEDER y Next Generation. En 2023, se incluyeron más de 40 millones procedentes de estos programas, pero la ejecución real dejó mucho que desear. En el caso de los FEDER, se preveía recibir 25 millones, pero solo se justificaron ingresos por 2,8 millones. Para 2025, el presupuesto ya apenas contempla 1,2 millones de euros procedentes de los fondos Next Generation, lo que evidencia una pérdida significativa de esta vía de financiación.
Endeudamiento: la verdadera fuente de financiación
Ante estas desviaciones en los ingresos, la estrategia del gobierno municipal parece ser recurrir al endeudamiento. La deuda del Concello, incluyendo intereses, ya supera la capacidad de recaudación anual. Si se destinase toda la recaudación de un año al pago de la deuda, no se podrían mantener servicios esenciales como la limpieza, los museos, las instalaciones deportivas o los salarios de los más de 1.000 trabajadores municipales.
Conclusión: un presupuesto insostenible
Lejos de ser un documento realista y ajustado a las capacidades económicas del Concello, el presupuesto de 2025 se asemeja más a un ejercicio de ficción contable. Con ingresos inflados, recaudaciones poco creíbles y una caída en la captación de fondos europeos, el futuro financiero de A Coruña se encamina hacia un mayor endeudamiento. La falta de rigor en la planificación económica municipal podría traducirse en recortes y ajustes en los próximos años, afectando directamente a la calidad de los servicios públicos y al desarrollo de la ciudad.

