A poco más de un año para las elecciones municipales de 2027, las calculadoras y las hojas de cálculo ya humean en las sedes de los partidos. El objetivo no es solo conquistar alcaldías, sino controlar las diputaciones provinciales, esos organismos que manejan presupuestos millonarios y se convierten en el sostén financiero de los ayuntamientos pequeños y medianos. En Galicia, la batalla se libra en cuatro frentes, pero hoy analizamos la Diputación de A Coruña.
Un sistema de elección indirecta
A diferencia de los concejales, los diputados provinciales no se eligen directamente. Su designación se realiza por partidos judiciales, repartiéndose los escaños en función de la población de cada demarcación. Tras las elecciones municipales, los concejales de cada partido en cada partido judicial eligen, entre ellos, a los diputados provinciales que les corresponden según los resultados. Esto significa que, al votar para el Concello, se está decidiendo también, de forma indirecta, la composición de la Diputación.
En el caso de A Coruña, al tener una población entre 1.000.000 y 3.500.000 habitantes, se eligen 31 diputados. Su reparto por partidos judiciales tras las elecciones de 2023 quedó fijado de la siguiente manera, en función de los votos obtenidos por cada fuerza:
| Partido judicial | Diputados | Distribución actual |
| A Coruña | 11 | PP(5) , PSOE(4), BNG(1), AV(1) |
| Santiago | 8 | PP(4), PSOE(2), BNG(2) |
| Ferrol | 5 | PP(2), PSOE(2), BNG(1) |
| Betanzos | 2 | PP(1), PSOE(1) |
| Carballo | 2 | PP(1), BNG(1) |
| Noia | 2 | PP(1), BNG(1) |
| Coristanco | 1 | PSOE(1) |
El mapa actual: bipartito contra el PP
La configuración actual de la Diputación de A Coruña es de dominio de la izquierda. Un pacto entre el PSdeG (10 diputados) y el BNG (6 diputados) sostiene el gobierno provincial, sumando 16 escaños. El Partido Popular, con 14 diputados, se quedó a dos de la mayoría. Completando el arco, Alternativa dos Veciños (AV) mantiene un diputado, siendo la llave que, de momento, no necesita mover el bipartito.
Para 2027, el PP se ha marcado un objetivo claro: asaltar el poder provincial. Sin embargo, no lo tiene fácil. Si los resultados se repitieran, el bipartito podría seguir gobernando. La clave para los populares es arañar esos dos diputados que le faltan, una tarea que pasa por analizar partido judicial por partido judicial, pues no todos los votos valen lo mismo. En la provincia, el coste de un escaño varía enormemente: en Noia se consiguió un diputado con 10.954 votos, mientras que en Betanzos el segundo diputado requirió 13.847 sufragios.
Por su parte los miembros del bipartito, tienen que defender sus resultados, y en caso de ceder uno, esperar que AV mantenga su diputado.
La importancia estratégica de la Diputación: 265 millones de razones
Para entender por qué esta batalla es tan feroz, basta con mirar los presupuestos del organismo provincial. La Diputación de A Coruña acaba de presentar unas cuentas récord para 2026 que ascienden a 256 millones de euros, la cifra más alta en su historia . Este incremento del 6,67% respecto al año anterior consolida un modelo centrado en la cohesión territorial y el apoyo al municipalismo, manteniendo por décima vez consecutiva la deuda a cero.
La estrategia sobre el terreno: el poder de las mociones de censura
Lo que ocurre en los ayuntamientos no es ajeno a la batalla por la Diputación. De hecho, el tablero municipal está siendo modificado activamente con un ojo puesto en 2027. Desde que el Tribunal Constitucional anuló el pasado mes de junio la norma que impedía que una moción de censura prosperase con el voto de concejales no adscritos (los popularmente conocidos como tránsfugas), se ha desatado un auténtico «frenesí» de cambios de gobierno en Galicia .
En lo que va de mandato, Galicia suma una docena de mociones de censura, nueve de ellas posteriores al fallo del Constitucional. El PP ha sido el principal ganador de este nuevo escenario, recuperando seis alcaldías . En la provincia de A Coruña, esta estrategia ha tenido un impacto directo en partidos judiciales clave para la Diputación.
El caso de Noia: el objetivo prioritario
Noia es, según los análisis, el partido judicial donde el PP lo tiene más claro y más fácil. Actualmente el reparto es de un diputado para el PP (con 20.853 votos) y uno para el BNG (10.944). Para doblar y arrebatarle el escaño a los nacionalistas, el PP necesita aumentar su ventaja en solo 1.035 votos, un ajustadísimo 1,87% del total de votantes del partido judicial.
No es casualidad que aquí se haya concentrado la estrategia popular. En agosto de 2025, el PSOE logró arrebatar la alcaldía de Noia al PP gracias a una moción de censura. Paradójicamente, los socialistas se beneficiaron del nuevo marco legal que ellos mismos criticaban. Pero el PP no se ha quedado quieto: ya ha ejecutado movimientos en ayuntamientos clave de esta zona, como Ribeira, donde recuperó el bastón de mando, y Outes, donde Francisco Calo logró la alcaldía gracias a un edil tránsfuga del PSOE. Cada cambio de gobierno municipal altera la correlación de fuerzas y puede acabar reflejándose en el reparto de diputados provinciales.
El factor Ferrol y TEGA
En el partido judicial de Ferrol, donde se eligen 5 diputados, el PP tiene opciones de arrebatarle un escaño al PSdeG, pero necesita aumentar la diferencia en 5.230 votos, un 5,94% del total. La gran incógnita aquí es el papel de TEGA, la formación que gobierna en Narón con más de 7.000 votos. Un pacto o la absorción de este partido por parte del PP sería un mazazo para los socialistas y allanaría el camino a los populares en una de las comarcas más pobladas de la provincia. El fichaje hacia el PSOE convertiría Ferrol en una barrera insalvable para el PP.
Las claves partido por partido
El PP necesita crecer en territorios concretos. Estos son los escenarios que se abren en cada partido judicial, con los datos de 2023 sobre la mesa y las novedades políticas incorporadas:
Noia: el objetivo más claro
Es donde el PP lo tiene más a tiro. La diferencia a remontar es de solo 1.035 votos para doblar al BNG (un 1,87% del total). Las recientes mociones de censura en la comarca (Ribeira, Outes) buscan precisamente alterar el tablero municipal para que ese vuelco sea posible. Si el PP logra los dos diputados de Noia, se quedaría a un solo escaño de la mayoría absoluta.
Ferrol: el factor TEGA
El PP necesita 5.230 votos más para arrebatar un escaño al PSOE. La llave la tiene TEGA, con sus más de 7.000 votos en Narón. Un acuerdo con los de TEGA sería el «fichaje estrella» que permitiría al PP crecer sin necesidad de un gran aumento de voto popular. Si no se produce, el PP necesitaría un crecimiento muy superior al que reflejan las encuestas actuales.
Santiago: mirando a la capital
Con 8 diputados en juego, el PP necesitaría superar al BNG en 7.872 votos (un 5,22% de los votantes) para lograr un escaño adicional. La grave crisis interna del PSdeG en la capital gallega abre un escenario de incertidumbre. Si el voto socialista se desploma, podría ser el BNG quien se beneficie, complicando las cuentas al PP, o por el contrario, podrían ser los populares quienes absorban parte de ese descontento, además los conservadores numéricamente son los que lo tienen más fácil.
A Coruña: el gran tablero
Con 11 diputados en liza, es el partido judicial más grande y el que ofrece más variables. La opción más factible para el PP es crecer a costa del PSOE, aunque la diferencia a remontar es enorme: 11.380 votos. Sin embargo, el alto número de votantes (181.594 votantes) lo hace teóricamente posible.
Novedades en A Coruña ciudad: Aquí también entran en juego otros actores. Alternativa dos Veciños parece tener asegurado su diputado con sus 17.373 votos, muy por encima del mínimo. La gran duda es si fuerzas como Sumar o Podemos lograrán entrar. En el conjunto de España, la fragmentación de la izquierda alternativa juega en contra de su representación, pero en una circunscripción grande como A Coruña, con un umbral de unos 12.000-13.000 votos para conseguir representación, no se puede descartar que alguna de estas fuerzas irrumpa y altere el reparto.
Betanzos, Carballo y Corcubión: los muros
- Betanzos: Para lograr un 2-0 sobre el PSOE, el PP necesitaría remontar 9.680 votos, un 20,92% del total. Difícil, pero no imposible si se produce un gran vuelco.
- Carballo: Para superar al BNG y lograr el segundo escaño, la distancia es de 8.607 votos. El BNG tiene aquí un feudo consolidado.
- Corcubión: Solo se elige un diputado, y el PSOE aventaja al PP en 5.877 votos. Es territorio socialista prácticamente seguro.
Una tercera vía y el efecto de las mociones
Más allá del duelo bipartito-PP, existe la posibilidad de que la gobernabilidad de la Diputación quede en manos de un partido bisagra. Alternativa dos Veciños podría desempeñar ese papel, aunque hoy no sea necesario. Si el PSOE o el BNG perdieran un solo diputado, el partido de Oleiros se convertiría en llave. También podría entrar una nueva fuerza de izquierdas o Vox, aunque estos últimos parten de una posición muy lejana: en el partido judicial de A Coruña, Vox sumó 5.694 votos en 2023, todavía lejos de los aproximadamente 12.000 necesarios para lograr representación.
La batalla ya está en marcha
Lo que está claro es que la batalla por la Diputación de A Coruña ya ha comenzado, mucho antes de que se abran las urnas en 2027. Las numerosas mociones de censura que se han sucedido en los últimos meses no son casualidad: responden a una estrategia calculada para mover el tablero municipal y, con él, el reparto de poder en la Diputación .
El PP ha puesto toda la carne en el asador para intentar conquistar la joya de la corona que se le resiste. Con un presupuesto récord de 265 millones en juego, y con la capacidad de influir en la vida de los 93 concellos de la provincia, controlar la Diputación es mucho más que un trofeo político.
Las claves estarán en Noia, donde un puñado de votos puede decidir dos diputados; en Ferrol, donde TEGA puede inclinar la balanza; y en A Coruña, donde la evolución del voto urbano y la posible entrada de nuevas fuerzas pueden alterar todos los cálculos. La cita con las urnas de 2027 decidirá si el PP consuma su asalto o si el bipartito logra resistir otros cuatro años al frente del organismo provincial.

