Hace poco que la calle San Andrés, una de las más emblemáticas de A Coruña, reabrió al público tras su última reforma. Sin embargo, una fotografía de 1925 nos permite retroceder casi un siglo y descubrir cómo era esta vía en otra época, revelando los profundos cambios urbanísticos y sociales que ha experimentado la ciudad.
El tranvía eléctrico: la modernidad de los años 20
En la imagen en blanco y negro se aprecia un elemento que hoy resulta extraño en el paisaje urbano coruñés: los raíles del tranvía eléctrico. En aquellos años, este medio de transporte era sinónimo de progreso. La línea que aparece en la foto había sido inaugurada apenas cuatro años antes, en 1921, y conectaba el Campo de la Leña (actual Plaza de España) con el antiguo Puente de Monelos, en el barrio homónimo.
El tranvía no solo mejoraba la movilidad de los coruñeses, sino que también marcaba el crecimiento de la ciudad hacia zonas que, en aquel entonces, eran periféricas. Su llegada supuso un avance significativo, sustituyendo a los antiguos tranvías de tracción animal que habían dominado las calles desde finales del siglo XIX.
La calle San Andrés: comercio y vida cotidiana
La fotografía también muestra una calle San Andrés muy distinta a la actual. Los edificios, algunos de los cuales aún se mantienen en pie, presentaban fachadas con balcones de hierro y grandes ventanales, reflejo de la arquitectura de la época. El comercio era un elemento clave en la vida de la calle, con tiendas y establecimientos que servían a los vecinos del centro y de barrios aledaños.
A diferencia del tráfico rodado actual, en 1925 la calle era compartida por tranvías, coches de caballos y los primeros automóviles, que comenzaban a ganar presencia. Las aceras, más estrechas, estaban llenas de peatones, muchos de ellos ataviados con la indumentaria de la época: sombreros, trajes largos y vestidos que contrastan con la moda actual.
Los cambios de un siglo
Un siglo después, la calle San Andrés sigue siendo un eje fundamental de la ciudad, pero su fisonomía ha cambiado radicalmente. El tranvía desapareció en 1962, dando paso a los autobuses y al coche privado. Los edificios históricos conviven con nuevas construcciones, y el asfalto ha cubierto los adoquines que antaño resonaban con el traqueteo de los vagones eléctricos.
Las últimas reformas han buscado mejorar la accesibilidad y el espacio peatonal, aunque siempre bajo la sombra de la nostalgia por aquella Coruña de los años 20, donde el tranvía era el rey de las calles y la vida transcurría a otro ritmo.
Esta imagen no solo es un documento histórico, sino también un recordatorio de que las ciudades son entes vivos, en constante transformación. La calle San Andrés, testigo de más de un siglo de historia, sigue escribiendo su relato, mezclando pasado y presente en cada esquina.
¿Qué otros rincones de A Coruña guardan secretos bajo el asfalto moderno? La memoria fotográfica nos invita a seguir explorando.

