Cerca de medio millar de vecinos, representantes de medio centenar de entidades, exigen unidad y soluciones ante la «parálisis» municipal, en una protesta que rehúsa banderas políticas
La lluvia y el frío no fueron excusa. Este domingo, Cambre demostró que su pulso ciudadano late con más fuerza que la inclemencia del tiempo. Cerca de medio millar de vecinos, armados con paraguas y una determinación inquebrantable, salieron a la calle para enviar un mensaje claro y unificado: «Contra un Concello parado, un pobo unificado». La pancarta que encabezaba la marcha resumía el sentir de una protesta que no era de un color político, sino del color de Cambre.
La movilización, pacífica y con un marcado carácter familiar y vecinal, fue la respuesta coordinada de un tejido asociativo que ha decidido tomar la palabra ante lo que califican de «bloqueo administrativo» y una situación «insostenible». No se trataba de una protesta esporádica, sino de la voz colectiva de un municipio cuyas entidades –desde clubes deportivos como el Sporting Cambre o Once Caballeros, hasta colectivos culturales como Garrulaxe o la Escuela de Música Sementeira, pasando por voluntariado y ANPAs– han unido fuerzas para pedir cordura y acción.
El grito de las entidades: «Máis solucións e menos explicacións»
El Campo da Feira fue testigo de una marcha donde los lemas coreados por cientos de voces no dejaban lugar a dudas: «Queremos solución, no tanta crispación» y «Cambre solución, pedimos unión». Las reclamaciones, leídas en un manifiesto al final del acto, son concretas y afectan al día a día de los ciudadanos: «atraso de anos no pago de subvencións e convenios», «abandono de instalacións municipais deportivas e culturais, parques, rúas, colexios» y una clara «falta de transparencia» en la información pública.
Desde la organización se quiso dejar claro que el movimiento carece de «intereses partidistas». Una muestra de esta despolitización fue la abierta crítica a la ausencia de ediles del Gobierno local en el acto. «Concello, hai que mollarse», ironizó el speaker, en un guiño que contrastaba con la actitud de los ciudadanos, que sí estaban «mojándose» literal y figuradamente por su pueblo.
La fuerza de un motor social unido
Lo que hace singular a este movimiento no es solo la diversidad de sus integrantes –una cincuentena de entidades de todos los ámbitos–, sino su papel constructivo. No se limitan a protestar; ofrecen soluciones y reclaman diálogo. Son el auténtico motor social de Cambre, las entidades que dinamizan el deporte, la cultura, la educación y la solidaridad, y que ahora se ven paralizadas por una inacción institucional que lastra su labor.
La presencia de políticos de la oposición, como Raúl Varela (Alternativa dos Veciños) u Óscar García Patiño (Unión por Cambre), como asistentes anónimos más, subraya el carácter ciudadano de la convocatoria. La protesta no era su escenario, sino el de las asociaciones que constituyen la columna vertebral del municipio.
Con una nueva movilización ya programada para el 12 de diciembre –una caminata que simboliza el camino que debe recorrer el Concello–, el mensaje de Cambre es contundente. El tejido asociativo ha demostrado que, por encima de siglas y disputas, existe una comunidad unida que exige ser escuchada y que está dispuesta a salir a la calle, llueva o truene, para defender el presente y el futuro de su municipio. La sociedad civil de Cambre ha tomado la iniciativa y no piensa dar marcha atrás.

