17/01/2026

La «solución» a la crisis del alquiler en A Coruña: ventanas partidas y vecinos que se huelen la cena

Mientras los alquileres formalizados se desploman un 38% y las rentas suben un 8,1%, la ciudad apuesta por una «solución» de vivienda que huele a chapuza, literalmente: convertir locales comerciales en pisos donde el tabique no separa las viviendas y los vecinos comparten más que portal

En el ranking de soluciones desesperadas a problemas crónicos, A Coruña está escribiendo un capítulo magistral. La ciudad, donde el alquiler de temporada ya es un tercio de toda la oferta –un récord gallego que ni Santiago alcanza–, ha encontrado su fórmula mágica: tomar locales comerciales vacíos, partirlos con tabiques que a veces se detienen en mitad de una ventana, y llamarlo «vivienda». El resultado, además de cuestionable, es una metáfora perfecta de una política de vivienda a la que se le ven todas las costuras, cuando no los huecos por donde se cuelan los ruidos.

El caso más gráfico es un local en Avenida del Ejército y Oza, transformado en dos viviendas. La separación entre ellas es un tabique que, al llegar al gran ventanal, decide no completar su misión, dejando un espacio aéreo que une ambos lados. Un diseño innovador que fomenta la «vecindad colaborativa»: puedes pedir sal a tus nuevos compañeros de piso (oficialmente, vecinos) sin salir de casa, y disfrutar de una banda sonora ajena en directo. La pregunta de quién limpia la parte común del cristal es solo la guinda de este pastel de absurdo.

Una Epidemia Con Licencia (Municipal)

Lo preocupante no es el caso aislado, sino que es la punta de un iceberg de cemento y yeso. Desde que en 2023 la Xunta rebajara los requisitos –por ejemplo, la altura mínima pasó de 3,2 a 2,5 metros–, el Concello ha concedido 102 licencias para transformar locales en viviendas, creando unas 100 nuevas unidades. Solo en 2025, van 42 licencias, camino de más de 50. Barrios como Monte Alto (9 licencias este año) y Santa Margarita (8) son los más afectados, seguidos de Os Mallos, Cuatro Caminos y la periferia.

El motor es claro: la escasez brutal de oferta de alquiler estable (solo 405 viviendas nuevas en 2024) y la huida de los propietarios hacia el alquiler turístico, incentivada por la declaración de zona tensionada que limita los precios del convencional. Así, los bajos comerciales –con una vacancia del 34% en el centro– se convierten en un activo. Se venden como pisos por 65.000 a 250.000€ o se alquilan por 450 a 2.000€ al mes.

Las Voces del Despropósito: Del «Todo Vale» al «Esto No Puede Valer»

La ampliación del reportaje permite visualizar como puede ser el futuro drama urbanístico:

  • Posibles vecinos del ejemplo «reconvertido«: «Pensé que compraba un piso nuevo, no un apartamento con un hall compartido a través de un hueco en la pared», comenta “Ana”. «El olor a fritanga del vecino es constante, y sus conversaciones por teléfono son mi nuevo podcast involuntario».
  • Comerciantes: Juan, dueño de una tienda de alimentación en un barrio de A Coruña, ve el fenómeno con temor: «Cada bajo que se convierte en casa es un servicio menos para el barrio. Al final tendremos un dormitorio de ciudad sin tiendas, sin vida en la calle. Matamos el comercio para crear malas viviendas».
  • Agentes Inmobiliarios (bajo anonimato): «Hay una doble velocidad. Algunas reformas son serias, pero otras son operaciones especulativas rápidas. Se aprovecha la necesidad y la permisividad normativa. Se abrió la veda, y algunos han corrido más que otros».
  • Colectivos afectados de inquilinos señalan: «No se puede abordar un problema estructural con parches. Estas conversiones, sin una planificación global, generan una ciudad fragmentada, con graves problemas de convivencia y habitabilidad futura. ¿Quién asumirá los costes de arreglar estas ‘chapuzas’ dentro de diez años?».

La Solución Fantasma: Las 30.000 Viviendas Vacías que Nadie Mira

Aquí reside la mayor ironía y la crítica más feroz. Frente a este ballet de tabiques y licencias, A Coruña tiene un parque de unas 30.000 viviendas vacías, el segundo porcentaje más alto de Galicia. Rehabilitarlas e incorporarlas al mercado sería una solución estructural, que regeneraría barrios enteros llenos de ruinas y combatiría la especulación.

Sin embargo, la inversión municipal en rehabilitación es raquítica y, a menudo, no ejecutada. «Es más fotogénico y rápido cortar la cinta de un local reconvertido que coordinar un plan serio de rehabilitación de edificios abandonados», critica un urbanista. «Es política de corto plazo frente a un problema de largo alcance. Se prefiere el boom especulativo de la reconversión a la complejidad de la regeneración urbana». ¿El motivo?…….

¿Hacia Dónde (sin) Vivir?

A Coruña se encamina así a un modelo urbano distópico: un centro que se vacía de comercio esencial para llenarse de pisos turísticos y viviendas precarias; una periferia donde la necesidad fuerza a vivir en antiguos almacenes; y un parque de viviendas vacías que nadie se atreve a mover.

El ejemplo del tabique que no llega a separar vivienda no es una anécdota. Es el síntoma de una ciudad que, ante una crisis de vivienda profunda, está optando por la solución más rápida y barata, no la mejor. Una ciudad que, en lugar de rehabilitar su tejido, lo parchea con soluciones que harán reír (o llorar) a las generaciones futuras. El mensaje que se lanza es claro: en tiempos de necesidad, todo vale. Incluso, al parecer, que tu vecino se convierta en tu compañero de ventana.

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