04/05/2026

La actual Ley de Bienestar Animal no es de ayuda a la hora de definir qué es un perro potencialmente peligroso (PPP), lo que, junto con el inadecuado abordaje de los derechos y bienestar de los perros de caza y los perros de asistencia, constituye una de las grandes decepciones de dicha Ley: le ha faltado ambición, valentía y sensibilidad.

En el caso que nos ocupa de los perros mal llamados peligrosos, se sigue fiando toda calificación y requisitos de tenencia a esa poca objetiva circunstancia de sus características físicas: perímetro torácico, altura en cruz, musculatura en lomo y patas traseras, tórax y cuello, prominente mandíbula, etc.

La Ley ha decidido dejar toda regulación a un futuro Reglamento que desarrolle lo que ya se conoce como “Test individual de aptitud”, pero no puedo dejar de preguntarme aptitud en base a qué: ¿a su envergadura? ¿al perímetro de su torso? ¿a su arco dental?… Todo ello parece bastante difícil de evaluar si son cachorros ¿no? … entonces ¿hay que esperar a que sean adultos para evaluarles? ¿y qué pasa entretanto? Sinceramente entiendo la filosofía que subyace en la idea del Reglamento, pero se va a necesitar de mucha objetividad y criterio profesional para sacarlo adelante y, sobre todo, aplicarlo.

Es de alabar que la posible nueva normativa quiera cambiar el punto de vista dejando de juzgar al perro por sus características físicas y por su raza para pasar a evaluarlo por su comportamiento individual, señalando que los perros sólo serán considerados peligrosos una vez realizado ese estudio individualizado de sociabilidad, aunque me siga pareciendo harto difícil hacerlo cuando aún son cachorros.

El no haber completado esa legislación hace que los dueños de perros que son conscientes de que serán de gran envergadura tengan dudas de si ellos deben ponerle bozal, correa limitada y arnés especial a su perro porque es un pastor alemán, boxer, husky o mastín, por ejemplo.

A esta situación hay que añadir la actual existencia de un listado estatal (todavía vigente) que mantiene una lista de ocho razas que ya, por nacimiento, son calificadas de ppp, y que se complica más aun al examinar las diferentes leyes autonómicas y comprobar como ese catálogo estatal se ve incrementado en muchas de ellas, como veremos a continuación.

  • Lista estatal:

Pit Bull Terrier – Staffordshire Bull Terrier – American Staffordshire Terrier

Rottweiler – Dogo Argentino – Fila Brasileiro – Tosa Inu -Akita Inu

Además de los cruces entre ellos y los que en algún momento se hayan mostrado agresivos o hubiesen atacado a otros perros o personas.

  • En Galicia a esa lista hay que añadir:

Bullmastiff – Doberman – Dogo de Burdeos – Dogo del Tíbet – Mastín Napolitano

Presa Canario – Presa Mallorquín (Ca de Bou)

  • En Euskadi se añaden:

American Bully – Akita Americano – Bandogg – American Bandogg Mastiff.

  • Y en Cataluña:

American bully – Bullmastiff – Doberman – Dogo de Burdeos

Mastín napolitano – Perro de presa canario (o dogo canario)

Con lo cual puede darse la paradoja de que tu perro no sea considerado potencialmente peligroso en una parte del territorio español, y en otra sí, algo que si piensas llevártelo contigo de vacaciones deberías consultar para no tener problemas.

Mientras esperamos a que se implementen dichas pruebas o test de comportamiento, las exigencias a cumplir para la tenencia de todos estos perros son (con escasas variaciones de una a otra Comunidad Autónoma):

1º- Seguro de Responsabilidad Civil: como todos los perros, lo único es verificar que la cuantía de la cobertura y la póliza lo cubra.

2º- Licencia Administrativa, otorgada por el Ayuntamiento en el que vivas y que va a requerir a su vez:

  • Ser mayor de edad.
  • Certificado de antecedentes penales.
  • Certificado de aptitud física y psicológica (psicotécnico).

3º- Uso de bozal y correa de menos de dos metros en espacios públicos: norma que, desgraciadamente no ha desaparecido, condenando a perros auténticamente dóciles a llevar unos molestos “aparellos” en los momentos que más deberían disfrutar del día: sus paseos.

Otra novedad que presenta el futuro «Test de Sociabilidad» es su aplicación a todo tipo de perro, sea caniche o sea un dóberman. Aunque aquí cabría plantearse seriamente si la prueba no se debería hacer al tutor al mismo tiempo que al perro, por aquello de la idoneidad entre ambos, sus circunstancias físicas, familiares y sociales; porque si la tenencia responsable es lo que define el núcleo de todas las medidas de bienestar animal, el no realizar una correcta evaluación de la relación tutor-peludo puede conllevar encontrarse luego a las protectoras llenas de ppp que, por su injusta reputación y su edad, resultan de compleja adopción.

Y es que el hecho de que un perro, el que sea, se pueda volver más o menos peligroso, no depende de su genética, sino de sus dueños y de la vida que han recibido. De hecho, conozco a algunos American Staffordshire más cariñosos y sociables que otros Pinscher o Cócker que me he encontrado.

En la sociedad hay demasiados prejuicios y también demasiadas “modas” y caprichos que luego pagan los perros. Porque, piensa un momento, cuando vas por la calle seguro que si encentras un Dóberman o Pitbull te alejas ¿verdad? ¿y por qué no de un Pastor Alemán, un Akita o un Husky? ¿qué te lleva a pensar que unos te van a morder y los otros no? Yo tenía una caniche toy a la que no le gustaban los niños y ni se me ocurría dejar que la acariciasen ¿es el caniche un perro peligroso? noooo, pero tuvo una mala experiencia de pequeña que condicionó su actitud. Los perros no son tan distintos de nosotros.

Si quieres adoptar y al llegar a la protectora se te van los ojos hacia un, insisto, mal llamado ppp, no dudes de que quien más va a saber del perro es el personal de la propia protectora, y si quieres tener más seguridad sobre esa posible “idoneidad” con él/ella, no dudes en llamar a un etólogo o a un educador canino, son la ayuda profesional que necesitas. Porque a TODO perro, y más a los de corpulencia y fuerza, se les necesita educar para conseguir esa convivencia tranquila y agradable para el peludo, el tutor, la familia y los ciudadanos.

No existen perros peligrosos sino tutores inadecuados.

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