La prueba, uno de los eventos acuáticos más tradicionales del verano coruñés, reunió a unos 200 nadadores y destacó por su fuerte carácter intergeneracional, clave para asegurar su futuro
Bajo un cielo que despejó tras las lluvias matutinas, la Ensenada de San Amaro fue testigo este domingo de la celebración de la LXXXIV Travesía a Nado, una cita ineludible en el calendario deportivo de la ciudad. Unas 200 personas se dieron cita para desafiar las aguas en un recorrido triangular de 1,2 kilómetros, una participación masiva que coronó como vencedores absolutos a Lucas Costa, en categoría masculina, y a Noa Borrazás, en la femenina.
La travesía, que había tenido que ser aplazada a finales de agosto debido a una alerta naranja por mal tiempo y a la presencia masiva de medusas, disfrutó por fin de condiciones mucho más favorables. Los nadadores partieron desde la playa de los Pelamios para completar un circuito que los llevó por los emblemáticos alrededores de la ensenada y la costa de Durmideiras, en un espectáculo de deporte y superación frente al skyline de la ciudad.
En la lucha por el podio, Lucas Costa se impuso en la categoría masculina, subiendo al primer cajón seguido de Xoel Cubeiro, que se alzó con la segunda posición, y Manuel Souto, que completó el podio en tercer lugar. En la categoría femenina, Noa Borrazás demostró una forma brillante para lograr la victoria, con Lucía Villarnovo y Alba Castro ocupando la segunda y tercera plaza, respectivamente.
Más allá de los resultados competitivos, la jornada estuvo marcada por la reafirmación del espíritu de una prueba con 84 años de historia. Desde la organización se destacó de manera especial la importancia de que la Travesía siga ganando peso a escala intergeneracional, un factor crucial para garantizar su continuidad.
“Año tras año, la Travesía cuenta con la participación de cientos de personas y muestra, además, que hay un componente intergeneracional muy valioso”, explicó un portavoz. “Ya estamos viendo a chicas y chicos que, o bien participan con sus padres y madres, o heredaron su sentimiento de pertenencia con respecto a la prueba. Eso es enormemente alentador porque es la semilla que le dará continuidad en el futuro”.
Esta mezcla de juventud y experiencia, de veteranos y noveles compartiendo la misma pasión por el mar y la natación, fue el verdadero protagonista de una mañana que consolidó, un año más, la San Amaro como una fiesta del deporte para toda la ciudad.

