El retraso de 12 días en el encendido, la adjudicación a la única empresa presente y el pago íntegro por un servicio recortado desatan la polémica y las críticas de la oposición por el «abandono» del gobierno municipal
El ambiente navideño llegó con retraso y polémica a las calles de Culleredo este año. No fue hasta el miércoles 17 de diciembre cuando los vecinos comenzaron a ver instalarse la iluminación festiva, un encendido que oficialmente debería haberse producido el viernes 5 de diciembre, según el contrato municipal. Este desfase de casi dos semanas ha levantado ampollas en la oposición, que carga contra el gobierno de José Ramón Rioboo por su «nulo interés» en apoyar al comercio local y por una gestión calificada de «abandono».
La cronología de los hechos revela, según el Bloque Nacionalista Galego (BNG), una sucesión de irregularidades. El pliego de licitación para el alumbrado navideño establecía que la instalación debía completarse en la tercera semana de noviembre y estar en funcionamiento, a más tardar, el primer viernes de diciembre. Sin embargo, el anuncio público para adjudicar el servicio no se publicó hasta el 26 de noviembre, es decir, cuando la iluminación ya debería estar operativa.
Adjudicación exprés y pago completo
En un procedimiento acelerado, el gobierno municipal adjudicó el contrato el martes 16 de diciembre a la única empresa que se presentó a la licitación, la misma que viene realizando el servicio en los últimos ejercicios. El importe: 77.000 euros de los 77.139,30 presupuestados, una rebaja mínima de 139,30 euros.
Este es uno de los puntos que más críticas suscita. A pesar de que el servicio efectivo (las luces encendidas en la vía pública) se recorta en al menos 12 días respecto a lo estipulado, la empresa percibirá prácticamente la totalidad del importe. «No se entiende cómo se va a abonar la totalidad del contrato cuando el servicio prestado no va a durar todo el tiempo estipulado», denuncia el BNG, que atribuye esta situación a la «inoperancia» del equipo de gobierno.
Impacto en el comercio local y malestar vecinal
Más allá de la gestión contractual, la oposición subraya el perjuicio económico para el pequeño comercio. El retraso en crear un ambiente navideño en las calles, un reclamo tradicional para fomentar las compras en el municipio, habría provocado que muchos vecinos se desplazaran a centros comerciales o localidades vecinas que ya tenían su iluminación instalada. El BNG afirma haber recibido quejas de comerciantes por la «falta de promoción y colaboración» por parte del consistorio.
Tono Chouciño, portavoz nacionalista, lanzó duras acusaciones: «El desgobierno municipal solo se acordó de las luces de Navidad cuando le llegó a los oídos el descontento en la calle. Ese es el nivel de preocupación que tienen por promocionar el comercio local. Tampoco les preocupa pagar un servicio que no se prestó, porque ellos no pagan de su bolsillo. Están instalados en el abandono y en el desinterés total por sus responsabilidades».
La polémica ha convertido la iluminación navideña, símbolo de alegría y dinamismo, en el centro de un debate sobre la gestión municipal, dejando para Culleredo un balance de estas fiestas con, según sus críticos, más sombras administrativas que luces festivas.

