Un triunfo de los que valen una temporada
Si el Deportivo de La Coruña logra el ascenso a final de temporada, habrá partidos como el de hoy en el Estadio Alfonso Murube que explicarán por qué. El conjunto blanquiazul sumó tres puntos de oro ante una AD Ceuta que mereció mucho más, pero que se topó con la efectividad herculina en los momentos clave. Victoria sufrida, agónica y, precisamente por eso, con un plus de valor.
La sorpresa en el once: Hidalgo castiga a Noubi
La primera gran noticia del día llegó antes del pitido inicial. Hidalgo introdujo un cambio significativo en el eje de la zaga: Arnau Comas ocupó el puesto de Lucas Noubi, el central que había sido titular indiscutible. Todo apunta a que el error de Noubi ante la Real Sociedad B en la pasada jornada le ha pasado factura. El técnico decidió enviarle un mensaje claro, aunque, bajo mi punto de vista, se trata de un error garrafal. Noubi es, con diferencia, el mejor central que tiene el Depor y su ausencia se notó, especialmente en la primera mitad.
Primera parte: sufrimiento y reacción
En el 15, un disparo lejano del Ceuta rebotó en el palo y el rechace le cayó a Marcos Fernández, que, ante una defensa del Depor demasiado blanda, no perdonó para hacer el 1-0. Pero el Ceuta valiente hizo saltar las alarmas. En el minuto 22, Álvaro Fernández realizó un paradón espectacular a un disparo de Bodiger, evitando lo que parecía el otro gol local. La respuesta del Deportivo fue rápida y con un protagonista inesperado. Bil Nsongo, que debutaba como titular con el conjunto blanquiazul, aprovechó un despiste clamoroso de la defensa ceutí para empujar el balón a la red. Su celebración, besando el escudo, emocionó a la afición deportivista desplazada. Era el minuto 26 y el partido entraba en una fase de locura.
El Ceuta pudo volver a cobrar ventaja en varias ocasiones. Rubén Díez salvó bajo palos un gol tras una jugada rocambolesca: un balón largo de Alti que el portero local despejó de cabeza y que Luismi Cruz no acertó a embocar. Poco después, en el 40, Marino estrelló una falta directa en el palo; el balón golpeó en la pierna de Álvaro Fernández y se marchó a córner por milímetros. El larguero también repelió un disparo de Matos, que en el 45 probó suerte con un tacón ingenioso al que nadie llegó a tiempo.
Entremedias, la tensión subió de tono. En el 36, Marcos (Ceuta) y Quagliata (Depor) se encararon después de una falta sobre Loureiro y vieron la tarjeta amarilla. Y cuando el Deportivo más lo necesitaba, Stoichkov tuvo la más clara en el 42, pero su disparo se marchó desviado por poco. Se llegaba al descanso con un justo 1-1, pero con la sensación de que el Ceuta merecía algo más.
Segunda parte: Noubi entra y la defensa mejora
Hidalgo movió ficha en el descanso. Lucas Noubi saltó al terreno de juego y, como por arte de magia, la defensa del Deportivo ganó enteros. El partido se convirtió en un toma y daca, una ida y vuelta constante con ocasiones para ambos equipos, aunque pocas claras.
El Ceuta siguió apretando y el Depor respondía al contragolpe. En el 65 vio la amarilla Nsongo, y en el 81, Cristian Herrera, que acababa de ingresar al campo, falló un mano a mano clarísimo que pudo haber sentenciado. Barcia también fue amonestado en el 86.
Cuando el partido parecía abocado al empate y el Ceuta volcaba el partido sobre la portería de Álvaro Fernández, apareció la calidad individual. En el minuto 92, Alti controló un balón en la frontal y soltó un zapatazo imposible para el portero local. El balón entró como un obús y desató la euforia en el banquillo y la afición deportivista. Un gol importantísimo que, quién sabe, puede valer un ascenso.
El premio, para Marino
Paradójicamente, el premio al mejor jugador del partido recayó en Marino, del Ceuta, que estuvo sensacional durante todo el encuentro y estuvo a punto de marcar con aquella falta al palo. Un justo reconocimiento individual que no pudo evitar la amargura local.
Sufrimiento y tres puntos de oro
Victoria del Deportivo, sí, pero sufrida. Muy sufrida. El equipo de Hidalgo demostró carácter para sobreponerse al gol inicial y para aguantar el acoso de un Ceuta que mereció más. La entrada de Noubi en la segunda mitad fue clave para estabilizar al equipo, y la calidad de Alti en el descuento terminó de decidir un partido que puede marcar un antes y un después en la lucha por el ascenso. El Depor sigue vivo, sigue peleando y, lo más importante, sigue ganando aunque sea sufriendo. De esto va esto.

