20/04/2026

¿Mundial 2030 en A Coruña? El proyecto de Riazor navega sin rumbo y la viabilidad se resquebraja

La promesa incumplida de la alcaldesa Rey sobre el inversor privado y los continuos retrasos en la licitación del proyecto alimentan el escepticismo sobre la capacidad de la ciudad para albergar el torneo

El sueño del Mundial 2030 en A Coruña comienza a teñirse de pesadilla. Lo que debería ser un proyecto emblemático para la ciudad, la reforma del estadio de Riazor, se ha convertido en un culebrón de despropósitos, retrasos y una opacidad que genera dudas fundadas sobre su viabilidad. A pesar de la promesa solemne de la alcaldesa, Inés Rey, de desvelar el inversor privado que respaldaría la millonaria obra, la incógnita sigue sin despejarse, sumiendo el proyecto en un limbo del que la oposición municipal ya no solo desconfía, sino que alerta con alarma.

La situación ha llegado a tal punto que el próximo pleno municipal se convertirá en un nuevo capítulo de este pulso. Tanto el BNG como el Partido Popular han llevaran al salón de pleno sendas preguntas para exigir respuestas. Los populares, en concreto, han presentado una pregunta oral dirigida directamente a la alcaldesa para que aclare cuándo tiene previsto licitar, siquiera, la redacción del proyecto de reforma, un trámite indispensable y previo a cualquier licitación de las obras propiamente dichas.

“La inacción del Gobierno municipal es alarmante. Todo va con demasiado retraso”, advierten desde el Grupo Popular. Su preocupación no es infundada. El calendario para un evento de la envergadura de un Mundial es férreo, y A Coruña parece estancada en la línea de salida. Sin un proyecto redactado, es imposible definir costes, plazos de ejecución o el impacto real en el RC Deportivo, el principal afectado.

La opacidad como norma

Más allá de los retrasos, la queja unánime es la alarmante falta de transparencia. A día de hoy, nadie conoce con certeza el coste final de la reforma, los plazos de ejecución, el diseño definitivo del estadio –que ha visto cómo su aforo se modificaba en varias ocasiones– y, lo más crítico, el origen de la financiación.

La promesa de la alcaldesa Rey, hecha pública el 13 de diciembre de 2024, de que ya contaba con la financiación asegurada, resuena ahora como un eco vacío. “Debe aclarar ya quién es el inversor privado y cuánto dinero aportará, y cuál es la aportación concreta de cada administración”, exige el PP.

La sombra de la incapacidad de gestión

Este marasmo proyecta una sombra alargada sobre la credibilidad del equipo de gobierno. La oposición no solo critica la gestión de este dossier concreto, sino que lo enmarca en una “falta de capacidad para sacar adelante proyectos de envergadura”, más aún cuando tienen un “plazo tasado” como el impuesto por la FIFA.

A Coruña fue elegida sede, un espaldarazo de ilusión y oportunidad para la ciudad. Sin embargo, la incapacidad para arrancar con los trámites fundamentales y la opacidad con la que se está gestionando todo el proceso están alimentando una pregunta cada vez más pertinente: ¿será el Gobierno municipal de Inés Rey capaz de gestionar este proyecto y evitar que A Coruña pierda el tren del Mundial 2030? Por ahora, las dudas superan a las certezas, y el reloj no deja de correr.

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