El Deportivo dejó escapar dos puntos de oro en Riazor tras un partido gris, con falta de ideas y con un final cruel. Bil Nsongo adelantó a los blanquiazules en el minuto 63 tras una gran jugada de Yeremay, pero un error grosero de Leo Román en el minuto 82 permitió a Dani Requena firmar el empate. En el 87, Asp Jensen estrelló en el larguero una ocasión clarísima para ganar el partido. El Dépor suma su quinto partido consecutivo sin conocer la victoria y se queda con 11 puntos en la octava posición a falta de que se jueguen los otros nueve partidos de ésta jornada.
UN PRIMER TIEMPO PLANO Y SIN IDEAS
El partido arrancó con un ritmo plomizo, como el cielo que cubría A Coruña. Ninguno de los dos equipos parecía tener el arrojo necesario para tomar el mando, y los minutos pasaban sin que ocurriera nada reseñable. El Dépor, con Mario Soriano ejerciendo de eje del juego, intentaba circular el balón con criterio, pero se topaba una y otra vez con la maraña defensiva del Levante.
Las ocasiones más claras llegaron a balón parado. En el minuto 7, Luismi Cruz probó con un tiro libre que se desvió y encontró bien parado a Ryan. Diez minutos antes del descanso, Yeremay metió un pase profundo para Quagliata, que sacudió con un zurdazo furioso que el portero australiano salvó en pleno vuelo. El Levante también tuvo su momento. Un error de Giménez en la salida posibilitó un disparo mordido de Brugué que Leo Román sacó con apuros. En la jugada siguiente, De la Fuente lanzó una falta al borde del área por encima del larguero.
El primer tiempo se fue con empate a cero y con la sensación de que el Dépor, una vez más, estaba dejando escapar una oportunidad de oro para romper su mala racha.
NSONGO Y YEREMAY ROMPEN EL PARTIDO
La segunda parte arrancó con más intensidad. Villares se llevó un recado de Oriol Rey que el colegiado no sancionó, y la jugada acabó con un centro de Yeremay, un remate de cabeza de Nsongo que se fue alto y Quagliata reclamando un penalti que el árbitro no concedió. El partido estaba roto.
Y fue precisamente Yeremay el que lo rompió del todo. El canario, que volvió a comandar el ataque desde una posición de delantero derecho, trasladó el balón, enganchó dos veces y remató con fortuna. El disparo lo rechazó Ndukwe, pero el balón le quedó muerto a Bil Nsongo, que disparó con calidad para batir a Ryan. Era el minuto 63 y Riazor estalló. El tanto era el primero del camerunés en LaLiga, un premio a su trabajo silencioso.
El Dépor tenía el partido controlado. Adama pudo hacer el segundo tras otra buena acción de Yeremay, que metió un pase en profundidad para el veloz delantero. Pero en el mano a mano con Ryan, Adama tiró al muñeco. El Levante no bajó los brazos y su búsqueda del empate tuvo premio.
EL ERROR DE LEO ROMÁN Y EL LARGUERO QUE LO CAMBIÓ TODO
En el minuto 82, cuando el Dépor ya acariciaba la victoria, llegó el mazazo. Petar Ratkov picó al vacío por la izquierda del área, atrasó el balón y Dani Requena remató desde el borde. El disparo no llevaba demasiada potencia, pero Leo Román, que había tenido un partido relativamente tranquilo, falló en el intento de parada y el gol subió al marcador. Un error grosero que devolvía el empate al marcador y dejaba al Dépor con la miel en los labios.
Y cuando peor pintaba, el fútbol le dio otra oportunidad al Dépor. En el minuto 87, Jonathan Asp Jensen, que había entrado desde el banquillo, se plantó solo ante Ryan tras un robo de Villares. Su remate se estrelló en el larguero. Era la ocasión más clara del partido y se marchó al limbo. El Levante respiró aliviado y el pitido final confirmó un reparto de puntos que dejó más contentos a los visitantes que a los locales.
LAS CLAVES DEL PARTIDO
Bil Nsongo, el referente ofensivo del Dépor: el camerunés estuvo en el lugar adecuado para cazar el rechace de Yeremay y anotar su primer tanto en LaLiga.
Yeremay, el motor del equipo: el canario volvió a comandar el ataque y de sus botas nació el primer gol. Dejó un mano a mano a Adama y asistió a Quagliata en una ocasión clarísima. Es, sin duda, el jugador franquicia de este Dépor. Tuvo que jugar un rato con un gorro de piscina tras salir malherido en un intento de cortar una contra,
Leo Román, el “villano” de la noche: el portero del Dépor venía de un partido con poca acción y una buena parada en la primera mitad, pero su error en el gol del Levante fue determinante y condenó a su equipo a un empate con sabor a derrota.
Asp Jensen, la ocasión perdida: el danés, que había entrado desde el banquillo, tuvo la victoria en sus botas. Su remate al larguero en el minuto 87 fue la oportunidad más clara del partido y su fallo dejó al Dépor sin los tres puntos.
Diego Villares, el pulmón del equipo: el centrocampista aportó seguridad en la medular, dio continuidad al juego y robó el balón que acabó en la ocasión de Asp Jensen. Poco a poco se ha hecho a la categoría.
Quagliata, el puñal por la izquierda: el italiano fue uno de los pocos argumentos ofensivos del equipo coruñés, con una ocasión clara y además mostrando también un gran nivel defensivo.
QUINTO PARTIDO SIN GANAR: EL DÉPOR SE ALEJA DE EUROPA
Con este empate, el Deportivo suma 11 puntos en nueve jornadas y se queda en la octava posición de la tabla, fallando así la aproximación a los lugares europeos. El equipo de Antonio Hidalgo acumula ya cinco partidos consecutivos sin conocer la victoria, una racha que empieza a ser preocupante.
El Levante, por su parte, está en el puesto 17 con siete puntos, en riesgo de caer a puestos de descenso. Los de Luis Castro, que la pasada jornada empataron in extremis ante el Sevilla, volvieron a rescatar un punto sobre la bocina gracias al error de Leo Román.
El Dépor tendrá que reponerse anímicamente de este golpe. La próxima jornada visita al Atlético de Madrid en el Metropolitano, un encuentro muy exigente que se presenta como una prueba de fuego para un equipo que necesita volver a ganar cuanto antes si no quiere que la temporada se le complique demasiado.

