El curso escolar arranca en Culleredo con obras pendientes y becas sin conceder
El PP acusa al alcalde Rioboo de «suspendar» en la gestión y de dejar a los centros educativos en el abandono. Familias y ANPAS se quedan, un año más, sin las ayudas comprometidas.
El inicio del curso escolar en Culleredo viene marcado, un año más, por la dejadez y la falta de previsión del gobierno municipal. Mientras los niños y niñas volvían a las aulas esta semana, la mayor parte de las obras de mantenimiento comprometidas para el verano en los colegios de infantil y primaria brillan por su ausencia, un hecho que el Partido Popular local ha calificado como un «suspenso» más para el alcalde, José Ramón Rioboo.
La portavoz popular, Izaskun García, ha sido contundente en su valoración: «Mientras en otros concellos vecinos sí se planifica y estas actuaciones se hacen en vacaciones, aquí el gobierno de Rioboo anuncia ahora que las obras ya prometidas se realizarán todavía en este trimestre, con los alumnos y los profesores ya en clase». Esta situación, denuncia el PP, no solo evidencia una mala gestión, sino una negligencia que perjudica directamente el entorno educativo y la seguridad de los menores.
Un patrón de abandono y desviación de responsabilidades
El modus operandi del equipo de gobierno, según los populares, es recurrente: «No hace el mantenimiento, deja que los problemas se agraven y después exige a la Xunta que solucione lo que él mismo provocó». Esta estrategia, afirman, busca desviar la atención de su propia incompetencia, a pesar de que la ejecución de estas obras de conservación es una competencia municipal incuestionable.
El abandono no se limita a la infraestructura. Por enésimo año, las familias se encuentran sin las becas comedor, aprobadas por mayoría en 2019 a propuesta del PP y que solo se concedieron, de forma excepcional, en 2023, año electoral. García lamenta que Culleredo sea «el único concello de la comarca» que incumple sistemáticamente con esta ayuda básica, e ironiza pidiendo a otros alcaldes que «le expliquen a Rioboo cómo hacerlo».
A esta carencia se suma la falta de subvenciones a las ANPAS (Asociaciones de Nais e Pais de Alumnos), lo que impide a estas organizaciones planificar y ofrecer actividades extraescolares, un servicio crucial para la conciliación de la vida familiar y laboral.
Problemas graves de salubridad y obras pendientes
La situación alcanza cotas de gravedad en otros centros educativos municipales. En el Conservatorio de Música, además de no haberse ejecutado las mejoras previstas, se ha detectado la presencia de ratas, un problema de salubridad intolerable en un centro de enseñanza. Asimismo, las escuelas infantiles municipales, como la Galiña Azul de O Burgo –que el pasado curso sufrió graves problemas por goteras y calefacción–, arrastran reparaciones pendientes.
Las preguntas sin respuesta
Ante este panorama de desidia, el Partido Popular de Culleredo ha interpelado al gobierno municipal con una batería de preguntas directas que las familias se hacen y para las que exigen respuestas:
- ¿Por qué, teniendo tres meses de verano por delante, el Concello no fue capaz de ejecutar el plan de mantenimiento prometido en los colegios?
- ¿Por qué se prioriza el inicio del curso con obras sin terminar y en medio de obras, perjudicando la normalidad académica?
- ¿Por qué las becas comedor, aprobadas en pleno, se convierten en un instrumento electoral y no en un derecho permanente para las familias necesitadas?
- ¿Por qué se abandona a las ANPAS, privándolas de los recursos mínimos para organizar actividades que benefician a toda la comunidad educativa?
- ¿Hasta cuándo tendrán que convivir los alumnos del Conservatorio con condiciones insalubres y cuándo se actuará de forma definitiva?
- ¿Qué plan de acción real y con qué calendario tiene el gobierno municipal para resolver, de una vez por todas, las carencias estructurales de los centros educativos de Culleredo?
«Rioboo no planifica, no gestiona y no cumple. Abandona a escolares, profesores y familias. Desde el PP seguiremos trabajando para que Culleredo disponga de los centros y servicios educativos que merece», concluyó Izaskun García, dejando sobre la mesa la factura política de un inicio de curso que, para muchos, vuelve a ser sinónimo de desatención y promesas incumplidas.

